Javier Cristóbal: un tránsito desgarrador a la alegría

 

Por Luis Muñoz Diez

Fotografía de Pablo Gómez


A estas alturas no me cabe ninguna duda

de que mis mejores poesías

quedaron en el aire mientra todo ardía

cómo metilendioximetanfetamina

Y esta bien,

de veras que está bien

que así sea

Javier Cristóbal

 

 

En la librería Fuentetaja se ha presentado el libro de poemas Genealogía de lo imposible, del poeta Javier Cristóbal, por el que ha apostado fuerte la editorial Vitruvio. La presentación no fue convencional, como no lo es el propio poeta ni su presentador, el también poeta Miguel Velayos. Para saber quien es Miguel Velayos daré dos títulos Esquelas desde Madrid (2004) e Identidad de edades (Vitruvio 2010), poemario en el que hablaba del amor y de desamor. También se ocupa de un mal aliado: el paso del tiempo.

 

 

Miguel Velayos, Javier Cristobal y Pablo Méndez

 

En la presentación, el poeta ocupaba el centro de la mesa, a su diestra el poeta abulense y a su siniestra su editor Pablo Méndez. Entre el público, José Antonio Páramo, colaborador en “Hoy por Hoy”, de la SER, prestó su voz cómplice y leyó, con mucho acierto, los poemas que iban mencionando los poetas y el editor.

 

La atmosfera, para la prestación de este poemario vivencial, estaba conseguida, un poemario que su autor califica como “poesía de alto voltaje” y yo lo definiría –si la definición existe- como expresión para materializar la búsqueda de tanto por qué  a la que a veces la ilusión de la noche brida sencillas respuestas. Sencillez que disipa la luz del día como disipa la oscuridad. Es un poemario vivencial, hijo de una experiencia urbana y precisa, que no le será difícil sentirlo como propio todo aquel que haya hecho ese viaje iniciático andando ciertas veredas de la noche de Madrid.

 

Javier Cristóbal dice sentirse más vivo al alba, en esa hora en que la noche deja de serlo y el día se despereza. Su poemario está impregnado de rock, whisky y otros paraísos artificiales que el autor no nombra, pero se perciben en ese ambiente noctámbulo y equívoco en que se nada en una bañera creyéndola mar.

 

El libro se estructura como una suerte de vivencias enmarcadas en un Madrid que se siente siempre presente; a veces se le nombra de un modo explícito con nombres como la sala Revolver, la Gran Vía o la Fnac, pero el tributo es a la “urbe” y a su noche. En este caso, Javier Cristóbal, vive en una ciudad concreta, pero su inquietud, su ansiedad o su calma podrían estar albergadas en cualquier otra ciudad de cultura similar globalizada.

 

El rock se ha dicho que es sexo y aquí como está presente el rock está presente el sexo como roce necesario y como mística gozosa.

 

 

Luis Muñoz y Javier Cristóbal

 

La tarde dio para parafrasear y rendir homenaje a las fuentes: Nietzsche, Gil de Biedma Kavafis. El autor pidió un aplauso para Leonard Cohen reconocido con el Premio  Príncipe de Asturias de las letras 2011, y hubo una voz que alabó a Cohen como letrista pero que consideró que hay otros autores más sólidos para ser reconocido con este premio. Dejando la siguiente pregunta en el aire: ¿El  galardón que lleva el nombre del Príncipe de Asturias promociona al cantautor o es el prestigiado Cohen quien promociona al galardón?

 

La presentación no era convencional y daba píe a esta o similar polémica. El público intervino con la naturalidad que se da cuando entre mesa y  público hay un buen entendimiento.

Javier Cristóbal y su Genealogía de lo Imposible ha sido una apuesta fuerte por parte de Vitruvio, y en especial de su editor Pablo Méndez. Viendo la crítica y la aceptación que está teniendo este singular poemario, no hace falta ser adivino para predecir que vamos a ver crecer a Javier Cristóbal como poeta en Vitruvio de la mano de Pablo Méndez.

 

Querría puntualizar que detrás de la poesía de Javier Cristóbal hay una marcada vocación canalla. Elegida libremente por el autor que cuenta con una sólida formación académica en psicología y filosofía. Le gusta columpiarse en el vacío y hundirse en el verdadero aprendizaje que es la existencia como nos dice el poeta: “cómo un desierto, me configuro al antojo del viento”

 

Quiero acabar esta crónica de la presentación con más palabras del propio autor que define su obra: Genealogía de lo Imposible como “un tránsito desgarrador a la alegría”.

 

 

 

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