Entrevista a Gustavo Cuevas

Gustavo Cuevas: “Un premio como el World Press Photo es todo un reconocimiento a mi sólida trayectoria profesional”

 

Por Rocío Álvarez Albizuri.

 

Culturamas entrevista al fotógrafo Gustavo Cuevas, uno de los actuales ganadores del World Press Photo por su instantánea de la brutal cornada de Julio Aparicio. Cientos de fotos bajo el paraguas de la agencia Efe avalan su categoría como testigo de la más rabiosa actualidad. Muchos años sujetando la cámara y persiguiendo momentos para que todos podamos ver lo que ocurre en el mundo.

 

 

Cuevas tomó una de las imágenes ganadoras del certamen el 21 de mayo de 2010 en Las Ventas, cuando Julio Aparicio fue corneado por un toro de la ganadería de Juan Pedro Domecq durante la feria de San Isidro. El asta le atravesó la boca y emanó de sus labios, creando una imagen espectacular e irrepetible para el mundo del toro y de la cultura de nuestro país. Ahí estaba Gustavo Cuevas para inmortalizarla.

 

¿Cómo, cuándo y por qué empezaste en el mundo de la fotografía?


Empecé a hacer fotografías en el año 1962, pero a tomármelo en serio de 1974 a 1976, años durante los que seguí cursos avanzados de fotografía en la universidad Laval de Québec, Canadá. Profesionalmente empecé a trabajar en prensa a partir de 1976, con  mi retorno a España, cubriendo la transición española. Mi primer trabajo como fotógrafo fijo fue en 1977 en la agencia Kappa Press.

 

¿Qué tiene la fotografía que ha conseguido que le dediques tu vida?

 

Una gran pasión por la imagen y el contacto diario con las personas, que en mi caso me hizo abandonar otra carrera universitaria.

 

¿La de fotógrafo no es una profesión muy agradecida, verdad?

 

No. Al menos como periodista gráfico es muy exigente, en esfuerzos y en tiempo. Además en general está mal o muy mal remunerada.

 

¿Sientes que han tardado mucho en valorar tu trabajo?

 

Como profesional afortunadamente considero que mi reputación ha sido siempre bien valorada en los medios en los que he trabajado y en los círculos periodísticos, pero un premio con la categoría del World Press Photo trasciende esos círculos y es como un reconocimiento general a una sólida trayectoria profesional.

 

En el momento en el que captaste la foto de la cornada, te imagino en el burladero con el ojo fijo en el objetivo y de repente sucede el trágico, y por otro lado espectacular, suceso ¿es cuestión de suerte o de muchos años detrás de la cámara lo que te hace saber que ahí habrá una gran fotografía?

 

Hay pequeño componente de suerte porque es una ocasión  tras la que siempre estamos atentos por si ocurre, pero sobre todo es cuestión de reflejos bien entrenados y de atención permanente. La experiencia también ayuda a reconocer un momento anormal que puede dar lugar  a algo extraordinario como sucedió en el caso de esa cogida.

 

Centrándonos más en la foto ganadora, ¿con qué cámara y objetivo la capturaste?

 

Una cámara digital reflex profesional y un objetivo de 70-200mm f2,8, Prefiero no dar nombre de marca porque no obtengo ningún beneficio económico por ello, a mí no me esponsoriza ningún fabricante. De hecho en mis trabajos personales utilizo otras marcas de material fotográfico.

 

Muchos hablan de la fotografía de la cornada de Julio Aparicio como una obra de arte, ¿qué hace a una fotografía arte? ¿Dónde está el límite entre un documento y un obra de arte?

 

Estoy de acuerdo con ellos, esta fotografía por su composición, el movimiento de masas y cuerpos, el color y la oportunidad del momento trasciende la fotografía documental para convertirse en un icono. Pero también opino que la fotografía periodística en general cuando está realizada con un buen saber hacer, como es el caso del trabajo de la mayoría de los profesionales de la prensa, trasciende la categoría de mero documento y  participa de la calidad artística.

 

Llevas muchos años en el mundo del fotoperiodismo, ¿recuerdas algún momento que destaque entre los demás, de tu carrera, por emocionante o espectacular?


Sí, recuerdo varios momentos de la transición española, sobre todo la noche que pasé en las puertas del Congreso de los diputados el 23F, tras haber hecho fotografías desde el exterior de los primeros momentos del golpe esa tarde. También un reportaje muy emocionante sobre la caza de las ballenas en las islas Azores cuando se realizaba con métodos primitivos con unas falúas de madera a remos y vela en 1978. También la caída del muro de Berlín a la que asistí en los primeros momentos de su apertura. Y otros muchos momentos más, que serían difíciles de enumerar.

 

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