La apertura del séptimo sello o el final del Universo

 

Por Silvia Gomes Álvarez.

 

« Vedle que viene sobre nubes; todo ojo le verá, hasta los que le atravesaron, y se lamentarán por él todas las tribus de la tierra». Apocalipsis 1:7


«Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se prepararon para tocarlas. Tocó el primero su trompeta, y fueron arrojados sobre la tierra granizo y fuego mezclados con sangre (…). Tocó el segundo ángel su trompeta, y fue arrojado al mar algo que parecía una enorme montaña envuelta en llamas (…). Tocó el tercer ángel su trompeta, y una enorme estrella, que ardía como una antorcha, cayó desde el cielo sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales (…). El cuarto ángel tocó su trompeta, y fue asolada la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas, de modo que se oscureció la tercera parte de ellos (…). Tocó el quinto ángel su trompeta, y vi que había caído del cielo a la tierra una estrella, a la cual se le entregó la llave del pozo del abismo. El sexto ángel tocó su trompeta, (…) así que los cuatro ángeles quedaron sueltos para matar a la tercera parte de la humanidad». Apocalipsis 8-9


El final del mundo ha sido desde siempre una de las preocupaciones de la humanidad. Actualmente la deriva de la visión científica del tema es similar a la presentada en el Apocalipsis, aunque sin hombres, sin ángeles y lo que es más importante: sin trompetas. Un destino infausto para la Humanidad (aunque sin duda no podremos hacer las delicias de acabar nuestros días observando como la oscuridad nos fagocita), en el que lo que queda es la mera destrucción física (en su estructura y en sus leyes), de todos los cuerpos. No deja de ser una historia de villanos pero sin posible redención bíblica (sentimos las molestias).

 

Todo comienza en 1929 cuando E. Hubble arroja los primeros datos observacionales acerca de la expansión del Universo, en gran parte gracias a la Teoría de la Relatividad de Einstein. El Universo ya no es estático y por tanto en algún momento tuvo que existir un comienzo. Es el momento del Big Bang, la gran explosión, el comienzo del Universo y de todo lo que existe surgiendo de modo simultáneo. Así que lo que ahora presenciamos es la existencia de dos fuerzas en el Universo: una que mantiene a los cuerpos unidos y gravitando unos alrededor de otros: la Materia Oscura, y otra que hace que el Universo se expanda: la Energía Oscura. La Materia Oscura es la fuerza que predominaba en el Universo joven, o eso se cree; mientras que sobre la Energía Oscura todo son incógnitas.

 

La cuestión de final del Universo viene determinada por la relación de dominación que ejerce una de estas fuerzas sobre la otra, es decir, dependiendo de qué fuerza sea la predominante estaremos destinados a un final distinto. El modo de resolver esta cuestión es conocer a qué velocidad se está alejando Universo, y no es tarea fácil.

 

Teniendo esto en cuenta tenemos tres posibles finales. El primero se argumenta de la siguiente manera: si en un tiempo el Universo se expandió entonces podría dejar de hacerlo a causa de la gravedad. El Universo se contraería y se produciría el Big Crunch o la Gran Implosión para de nuevo volver a producirse un Big Bang (en ciclo ad infinítum). Esto ocurriría en caso de que la Materia Oscura siguiera siendo la predominante frente a la Energía Oscura.

 

Sin embargo, desde que se lanzó el telescopio Hubble la información sobre el asunto apunta a que las galaxias en el Universo se están desplazando a una velocidad mayor de la que se pensaba, la aceleración es mayor, y lo que de momento han concluido es que la relación Energía Oscura-Materia Oscura es de 2 a1. Por tanto, el primero de los finales postulados (el Big Crunch) no parece factible, ya que en este caso la Materia Oscura debería ser mayor que la Energía Oscura.

 

Así pues, en base a la anterior conclusión surge el segundo de los tres finales posibles: el Gran Enfriamiento o la Muerte Térmica del Universo. El universo se expandiría hasta que el combustible de las estrellas se agotara. Las Galaxias se seguirían alejando unas de otras hasta que el Universo se enfriara y muriera. Esta difusión se debería a que la dominación de la Energía Oscura sobre la Materia Oscura sería evidente aunque no radical.

 

Por último, cabría la posibilidad de que la aceleración del Universo fuera muy rápida (es decir, que la Energía Oscura fuera muchísimo mayor que la Materia Oscura), superando todos los umbrales: el final sería el Desgarramiento del Universo. El Universo se expandiría cada vez más rápido y la estructura del tiempo que sostiene al Cosmos no podría soportarlo, así que se desintegraría rápido y con violencia de tal modo que todo resultaría en  partículas elementales.

 

En cualquiera de los tres casos estamos acabados, si es que no lo estamos ya. Los posibles finales del Universo son tan desoladores que poco importan las valoraciones al respecto. Así que animo al personal a que hagan sus apuestas y escojan su final favorito (como si esto fuera Hollywood), en 50 mil millones de años no habrá nadie para verlo.

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