Cena de amigos (2009)

Por Nuria Monvoisin Cano.

 


 

Bastante tarde ha llegado la última comedia de Danièle Thompson, Cena de amigos (2009), aunque ha merecido la pena la espera para verla en la gran pantalla. Marie-Laurence (Karin Viard) y Piotr (Dany Boon) hacen su cena anual veraniega a la que invitan a algunos amigos y otros conocidos varios. A simple vista, parecen una pareja normal, pero la feroz abogada ML (Marie-Laurence) parece algo estricta con su parado y callado marido Piotr.

 

A la famosa cena se unen la hermana de ML, Juliette (Marina Hands), que viene acompañada por su novio Erwann (Patrick Chesnais), un hombre que le saca veinte años. Además, también acuden a la esperada cita la ginecóloga y amiga de ML, Mélanie Carcassone (Marina Foïs), con su marido, el doctor Alain Carcassone (Patrick Bruel).

 

Por si fuera poco, a la mezcla añadimos finalmente a la profesora de flamenco de ML, la salada Manuela (Blanca Li), al matrimonio formado por el abogado futuro compañero de ML, Lucas Mattei (Christopher Thompson) y su mujer Sarah Mattei (Emmanuelle Seigner), al diseñador de la cocina de la casa de ML, Jean–Louis Mauzard (Laurent Stocker) y al padre de ML y Juliette, Henri (Pierre Arditi).

 

Algo tiene que salir mal de esta composición tan heterogénea, y es así como se desarrolla Cena de amigos (2009), con los conflictos, reencuentros y comentarios que resultan de dicha cena. Durante los 100 minutos que dura la película, el espectador es partícipe de lo que ocurre en la preparación previa a la cena, durante la propia cena y las consecuencias un año después de esa cena. Entre que a ML no le gusta el novio de su hermana, la aparición del amante secreto de ML, Jean-Louis, a lo que sumamos que Piotr se reencuentra con su amiga de la juventud Sarah Mattei, se organiza el caos. Las historias de cada uno se entrelazan y des-entrelazan: unas relaciones se rompen, otras empiezan, otras provocan unas consecuencias negativas, o positivas,…

 

Si está bien llevada, una comedia de este estilo siempre triunfa entre el público general, y Danièle Thompson logra dar en el clavo con un guión muy realista y bien resuelto sobre las complejas relaciones entre amigos, parejas y amantes. En plena crisis hacia los 40, todos los personajes sufren por algo o huyen de algo, y eso se plasma muy bien en la historia de cada personaje.

 

Según comentarios de la propia directora, su objetivo era hablar de los cambios de las personas de las relaciones de trabajo a las relaciones con los amigos y parejas, de cómo creamos una especie de “máscara” diferente para cada ocasión. Así mismo, también quiso reflexionar sobre la situación de las parejas respecto a la convivencia, la hipocresía y la infidelidad.

 

Este tipo de comedias corales, con guiones sencillos pero muy interesantes sobre las relaciones entre parejas/amigos recuerda a algunos trabajos de Woody Allen (Conocerás al hombre de tus sueños (2010) o Melinda y Melinda (2004)) o a la reciente comedia con toques de drama del director y actor Guillaume Canet, Pequeñas mentiras sin importancia (2010), que toca también las amistades, los amantes y los matrimonios, esta vez en la treintena.

 

La dificultad de trabajar en una película coral por la multitud de personajes y situaciones no es un problema para la mayor parte del reparto, ya que posee amplia experiencia en este género. Tenemos ente ellos al divertido y talentoso actor Dany Boon, muy conocido por su hilarante papel en Bienvenidos al norte (2008).

 

Otro papel a destacar es el de Emmanuelle Seigner que encarna el papel de esposa abatida por un marido que no parece entenderla. Estos dos actores tienen una de las tramas principales en la historia porque se reencuentran por casualidad en la famosa cena de ML. Ese encuentro les hace revivir tiempos pasados en los que ambos eran más felices y no se sentían vacíos.

 

A parte del buen hacer de los actores, algunos datos técnicos a destacar son: el montaje, que juega constantemente con el antes y el después de la cena, algo que te hace mantener el interés. Por ejemplo, se intercalan momentos de la cena, a continuación flashforward de un año después, y luego vuelve a flashbacks concretos de la cena en la que sucedió algo que cambió el rumbo la historia de los personajes. Este montaje es de Sylvie Landra, que ya trabajó antes con Danièle Thompson en Patio de butacas (2006) y Jet Lag (2002).

 

Otro de los elementos vistosos del film es el diseño de producción, creado por Michèle Abbé-Vannier (siempre trabaja con ella), que aporta al film esa mezcla de estilos que lo caracteriza que corresponde a la combinación de los diferentes personajes. Se trata de un look general bastante colorido y desigual.

 

Otro dato, ya fuera de lo técnico y lo artístico, es un pequeño detalle que vemos al final del film: la receta de cocina polaca del plato principal de la cena. Se trata de la receta del plato Bigos, cedida por el mismísimo Roman Polanski. Esta práctica de poner una receta en los títulos de créditos también lo hizo la directora en Jet Lag (2002).

 

Por último, debo decir que guiones sencillos como el de esta película, hacen del cine algo más que un ocio y entretenimiento, pues la reflexión que aquí se plantea es el reflejo de millones de personas que pasan por las mismas y concretas situaciones.

 


 

 

 

Cena de amigos (2009) se estrenó en España el pasado viernes 1 de julio de 2011.

 

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