Sábado 23-julio: segundo e intenso día de la Semana Negra

 

Por Benito Garrido

Fotografías de Pablo Álvarez.

 

Muchas son las actividades y charlas programadas para este día.  Desde las 17:00 que se abre el recinto de la Semana Negra, la gente comienza a ocupar sitios en las dos carpas centrales que configuran el corazón de esta Semana: la carpa del Encuentro y la carpa A quemarropa.  Fuera de ellas, los asistentes que llenan la zona habilitada para las diferentes celebraciones, comienzan a vivir esta feria.

 

A las 19:00, Carlos Spottorno y Fernando Marías se encargaron de hacer la presentación del libro “La hora del recreo”.  Se trata de un libro peculiar que intenta contarnos el proyecto PRONIÑO que está llevando a cabo la Fundación Telefónica.  Este programa beca a niños obligados a trabajar en Latinoamérica para que puedan llegar a estudiar.  Si nos ponemos a hacer números, de los quince millones de niños que sufren explotación infantil, hasta ahora 230.000 han sido ya becados para terminen sus estudios.

El planteamiento de este libro es contar todo eso que está pasando pero de una forma diferente, quizás más emocional.  Para ello se reunieron 5 fotógrafos de reputada experiencia capitaneados por Spottorno y 16 escritores aglutinados por Marías.  Cada fotógrafo se fue a un país diferente durante un tiempo concreto, para recoger material fotográfico de niños que viven de su trabajo, en esos mismos lugares dónde son explotados, en las chabolas donde viven, en medio de la selva, en la escuela.  Estos reportajes (fotos más audio) se entregan a un grupo de escritores de prestigio, y de clara conciencia social, para que con dicho material, cuenten en palabras (máximo un folio) el impacto emocional que les ha provocado.  El resultado es como un lujoso pie de foto, textos que recaban los miedos que enfrenta cada escritor ante esas imágenes.  Unos escriben cartas al niño de la foto, otros hacen cuentos, y otros vuelven a su infancia para mirarla de otra manera.

Carlos nos cuenta que el título surgió repentinamente reflexionando desde el interior: para estos niños trabajadores, ir al colegio se convierte precisamente en la hora de salir al recreo.  Resulta algo paradójico, pero es así.  Fernando por su parte, nos habla de que los libros deberían poder resumirse en una sola línea; y en este caso la línea nos marca esa educación olvidada, esa falta concreta de una educación adecuada que pueda llegar a evitar los problemas ligados al trabajo infantil.

Lo cotidiano se identifica cuando es falso, y por eso en una fotografía se puede ver la realidad de la verdad o de la mentira.  Con la fusión de imágenes y literatura se consigue alcanzar un claro objetivo, que es el de editar un libro que hable del ser humano, de la condición humana.

 

A las 21:15, se llevó a cabo la presentación del libro “El verano de los juguetes muertos” de Toni Hill.  Paco Camarasa, tras reivindicar una Semana Negra imprescindible e insustituible, se encargó de hacernos una introducción detallada de esta novela, y de este joven autor catalán, que hablan de una ciudad como Barcelona, una ciudad que desde siempre ha tenido claras connotaciones negras.  Se trata de una primera novela sorprendente, que engancha a los lectores de cara a posibles nuevas historias de su protagonista.  Es esta una narración más cercana a la novela policíaca que a la negra, en la que los bares por extraño que parezca no están sucios, ni son del barrio chino, una historia que no refleja una ciudad sórdida, sino que incluso se involucra con la buena sociedad barcelonesa.  Eso sí, como novela de género, la trama es terrible, y nos recuerda esas facturas pendientes del pasado, que afectan a los que viven el presente.

Es el propio autor el que nos cuenta que la acción transcurre en esa Barcelona que todo el mundo conoce, lejos tanto de las casas modernistas como de los barrios marginales.  El protagonista es un mosso de escuadra de origen argentino (esta otra nacionalidad le permite aportar algo diferente de lo que los residentes habituales pueden ver en la ciudad), que se ve envuelto en una espiral de despropósitos personales y profesionales que le llevan a estallar, y a cometer un acto que no es realmente loable, pero que demuestra la debilidad del ser humano.  No se trata del típico policía clásico.  Y tampoco es alcohólico.  Le acompañan también otros personajes igual de atractivos y peculiares, que terminan por configurar una novela tremendamente urbana.

Paco nos emplaza a una nueva cita el año próximo, en este mismo escenario, para presentar la que está seguro será, la segunda novela de este autor y de este protagonista.  Lo que sí espera es que al menos sea dentro de otra nueva edición de esta Semana Negra en Gijón.

 

Y a las 21:45, como último acto del día, se presentó “Diástole”, la nueva novela de Emilio Bueso.  Fue Cristina Macia la que tomo la palabra para hablarnos de una novela de difícil clasificación, en la que se mezclan los géneros: “está entre el terror urbano y el gótico, y en ella además aparecen vampiros”.  Pero aclara, que no es apta para los fans de la saga Crepúsculo.  Por otro lado, también podría decirse sin temor a errores, que se trata de un thiller sobrenatural sombrío y siniestro, pero muy cercano a la novela negra.  De hecho está siendo presentada en este marco tan exclusivo.

Los antecedentes del autor son sobre todo el realismo sucio, y la literatura de Bukowski.  Desarrolla una prosa cuidada, que nos lleva sin notarlo hasta el final, un desenlace al que como lectores nos va a apetecer mucho llegar.

Hablamos de un trabajo muy ajustado, con un estilo fluído pero atornillado al máximo, y con un estilo de escritura realmente fascinante.  Los protagonistas dibujan una trama de intriga entre sesiones de posado y pintura, donde se cuentan la historia de sus vidas, como una manera de aferrarse a lo que les queda de humanos.  Es la historia del pintor drogadicto que intenta captar en su lienzo el alma de un misterioso extranjero, una persona de naturaleza extraña, que se nos revelará conforme vayamos conociendo el terrible mal que carga consigo.  En definitiva, una novela verdaderamente atractiva, y que curiosamente tuvo que interesar a mucha gente, pues agotó los ejemplares dispuestos a la venta antes de terminar la presentación.

 

La jornada no daba para más.  El sol ya se había ido y con él todas las tensiones policiales y las investigaciones criminales pendientes de cerrar…  Hasta el siguiente día, que ya esperamos ansiosos.

 

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