Rafael Sarmentero, un genio desde 1978

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Por Chus Sanesteban Iglesias

 

 

 

P.- Me gustaría pensar, Rafael, que la entrevista no son sólo palabras viajeras, y sí que el lugar, época, etc. donde se realiza es fantástico, ideal… Para ti, ¿cuál y cómo sería?

Para mí, el lugar y la época ideales son aquí y ahora. ¿Por qué siempre es mejor aquello que esto, lo lejano que lo próximo, lo del otro que lo propio? Porque son todos unos nenazas. Se vive mucho en el no y nada en el sí. Hay dos actitudes posibles en la vida; lo que no es autoestima, es autocompasión. Y de ésta última hay que huir como del ántrax. Estamos en la cultura del lagrimeo y del pataleo. Hay que saber disfrutar del aquí y del ahora, sean cuales sean éstos, porque el aquí y el ahora siempre son irrepetibles.

 

 

 

 

P.- En tu obra poética colectiva Certamen “Poemas sin rostro“ 2005-2006-2007 y Bukowski Club Jam Session de poesía 06-08, formas parte de la que algunos autores llaman la Nueva Movida Madrileña. ¿Te sientes parte de un grupo, movida, generación?

Cuando dice usted “La Nueva Movida Madrileña”, ¿se refiere a la poesía que se está escribiendo actualmente en Madrid? ¿Que si me siento parte de un grupo, movida, generación? La pregunta es casi un insulto. ¿Parte de qué grupo? ¿Del mismo grupo que aquéllos que son más melindrosos que un cupcake flotando en un barreño de sirope? ¿De qué movida? ¿De la misma movida que esas jóvenes imberbes que todo cuanto dan de sí es escribir la palabra “coño” y cuya más elevada actividad artística consiste en hacerse fotos en bragas, rodeadas de profilácticos y de cajetillas de Marlboro para subirlas después a su blog? ¿De qué generación? ¿De la misma generación que ésos que sólo saben escribir sobre cuánto beberán esta noche y sobre cuántas rayas se metieron ayer? Por supuesto que no pertenezco a ningún colectivo. Soy absolutamente único e irrepetible.

 

 

P.- Leopoldo Mª Panero en una entrevista concedida a El País el 09/08/2005, afirma: “España es la que está loca, no yo”. ¿Coincides con su afirmación?

Panero está loco. España es tonta. Yo soy un genio.

 

 

P.- Un poeta vivo al que admires y por qué.

En el mundo actualmente sólo hay cinco poetas que escriban buena poesía: Bárbara Butragueño, Luis Alberto de Cuenca, Roger Wolfe, Rafael Sarmentero, y un quinto poeta cuyo nombre no revelaré para que nadie se sienta agraviado y todos los poetas piensen que me estoy refiriendo a ellos.

 

 

P.- Ante muchos de tus poemas que me han sorprendido, fascinado, uno me ha gustado en especial: “Ancha vida”. Háblanos de ese poema

El poema puede resumirse con sólo dos de sus versos: “Todo vale, mientras se haga; lo importante es hacer mucho / porque dura siempre poco hasta la vida que más dura;”. Como me creo un ser superior, tiendo al adoctrinamiento. Uno puede disfrutar más o menos la vida con los placeres sensuales, que es la opción que elige el noventa y cinco por ciento de la gente. Pero se quedan ahí. Yo considero que nadie puede disfrutar la vida en toda su extensión si no la vive en continuo crecimiento. ¿Si no estás mejorando, qué estás haciendo entonces con tu vida? Es muy diferente vivir a estar vivo. El título del poema surge de una frase del abuelo de mi amigo Manolo Matas, que vivió también lo suyo en longitud, pues superó los noventa años. También se la he leído después a Antonio Gala y a algún escritor más.

 

 

P.- En Nuevo documento de texto (2008), calificado por ti como “es una pasada“, nos encontramos con un poemario muy cuidado pero dinámico, sin deslucir la métrica; composiciones poéticas como el soneto… ¿Has sido siempre tan purista en las formas o ha sido una evolución?

No recuerdo haber usado esa expresión tan impropia de un caballero con mi selecto vocabulario. Soy purista en el siguiente sentido: si elijo una opción formal no me doy por satisfecho hasta que ésta no es perfecta. Pero lo poético no está en la forma. Lo único importante es el fondo. Lo que se transmite. La forma ha de estar siempre al servicio del fondo, no al revés (excepción hecha de los juegos literarios donde ambos se superponen). En el poema existe lo poético, que es el chispazo, la sorpresa, la iluminación; y el envoltorio, que es todo lo que lo rodea y le da cuerpo. Un poema es como un fármaco: consta de principio activo y excipiente. La poesía es el principio activo. Todo lo demás es excipiente. Hay tanta poesía en un verso como en un poema de cincuenta líneas. Lo que sucede es que yo, para construir el envoltorio, suelo decantarme por formas clásicas. Pero es una mera cuestión de apetencia. Una música puede ser extraordinaria tanto ejecutada como solo de violín, como interpretada por una orquesta filarmónica. Lo importante es la melodía. Lo demás es un asunto menor y de poca relevancia.

 

 

P.- En un momento dado, “escupiste” al aire esta pregunta: “¿Quién es mejor: Borges o yo?” Tú mismo te declaraste vencedor. ¿Lo crees así? ¿Admiras a algún autor latinoamericano?

Por supuesto que lo creo. Se tiende mucho a la mitificación, y la mitificación nos lleva a la ceguera (disculpen: no era un chiste sobre Borges). La lista de artistas podría extenderse a lo largo de párrafos y más párrafos: ¿Bioy Casares? Caca. ¿Leopoldo María Panero? Caca. ¿Federico García Lorca? Caca. ¿Madonna? Caca. ¿Los Rolling Stones? Caca. ¿El señor Chinarro? Caca. Hay caca y más caca por todas partes. ¿Estamos ciegos o qué? Admiro a muchos autores latinoamericanos: Julio Cortázar (de la costa latinoamericana de Bélgica), Rubén Darío, José Ángel Buesa, Oliverio Girondo, Carlos Salem, Guillermo Martínez…

 

 

P.- Tu último poemario, Dadá demodé (2011), el sábado, 16 de julio de 2011 estaba en la lista de libros más vendidos. Esto significa mayor presión para el siguiente… ¿Qué siente al verlo en la lista?

Yo siempre tengo la misma presión: escribir la mejor obra de la historia. Que no es poca. Una obra publicada tiene dos destinatarios: el escritor y los demás. Lo que siento al ver que a la gente le está gustando es esa media satisfacción correspondiente.

 

 

P.- Dime, Rafael, una pregunta que no te haya hecho y que te hubiese gustado (con la respuesta, claro).

En realidad, he echado de menos tres preguntas: ¿Qué he escrito ya? Tengo terminados un poemario: Trovademecum, y dos novelas: Malasaña chai tea y Qwerty Vintage. ¿Qué estoy escribiendo ahora? Un nuevo libro de poesía en el que trato todos los temas fundamentales de la existencia y en el que no dejo títere con cabeza. ¿Qué vas a escribir después? En enero, como ya es tradición, empezaré una nueva novela.

 

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