Soy una caja

Por María Anaya Volpini

Soy una caja

Soy una caja

 

Para el aspirante a escritor, todo momento de ocio es tiempo robado a la tarea de aprender a usar estas herramientas tan escurridizas, las palabras. Para quien empieza a escribir, el mundo se presenta lleno de mitos literarios de los que aprender y posibles historias en la porción de realidad que les rodea. Como decía Faulkner, la vida es un fenómeno pero no una novedad, la misma carrera de caballos hacia la nada, en todas partes el hombre hiede el mismo hedor no importa en qué tiempo.

 

Natalia Carrero confiesa en un breve párrafo antes de iniciar Soy una caja, que abandonó los estudios universitarios de periodismo y filosofía para refugiarse en las bibliotecas en busca de su propio grial literario. Su protagonista, Nadila, busca en los libros e interroga insistentemente a Clarice Lispector para que le ayude a encontrar su propia manera de expresarse, para llenar la cabeza de ideas.

 

En estas semanas de asueto para muchos, el aspirante a escritor atrapado en un cuerpo de estudiante o de trabajador o de parado, probablemente sienta una ansiedad similar a la de Nadila ante el compromiso consigo mismo de transformarse en un grande de las letras universales y las dificultades para llenar tres folios seguidos con un texto coherente.

 

En su crisálida, el aspirante tiene que leer mucho. Nadila empieza la tarea sin más, para darse cuenta rápidamente de que con eso no vale, hay que aprender a leer para que quede algo en la cabeza una vez cerrado el libro. Soy una caja es una guía para aquellos que han decidido empezar a pensar, a pasar por los libros y la vida atrapando el sedimento de cada ocasión.

 

 

Una habitación impropia

 

Si aún no has descubierto tus propias palabras, aquí encontrarás aliento con el que seguir leyendo en lo que queda de verano y ánimo para, cuanto menos, empezar a llenar barquitos de papel con pensamientos propios (imagínate: si los lanzas al mar, tal vez den la vuelta al mundo y regresen el próximo verano cargados de historias extraordinarias).

 

 

Soy una caja acaba de ser traducida al inglés y en septiembre Natalia presentará su segunda novela, Una habitación impropia. Desde Culturamas seguiremos de cerca a esta autodidacta que nos ha demostrado lo accesorio que puede llegar a ser el sistema universitario público cuando uno encuentra su propio orden mental entre los libros de una biblioteca.

 

 

Soy una caja.

Natalia Carrero

Colección Caballo de Troya

Ed. Random House Mondadori, 2008

 

 

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