“Los que hemos amado” de WILLY URIBE: entrevista y reseña.

 

Por Benito Garrido

Fotografías Pablo Álvarez

 

 

A propósito de su última novela Los que hemos amado (Ed. Los libros del lince, 2011), hemos entrevistado al escritor Willy Uribe.

 

Willy Uribe nació en Bilbao en 1965.  Es escritor y fotógrafo.  Su primer libro, Crónicas del salitre, surgió de sus experiencias y viajes como practicante de surf.  Fue en 2006, cuando publicó Nanga, su primera obra de ficción, muy bien recibida por la crítica.  A partir de entonces ha ido encadenando nuevas novelas:  Sé que mi padre decía (El Andén, 2008) con la que ganó el Premio Silverio Cañada de la XXII Semana Negra de Gijón, Revancha (Ámbar, 2008), y Cuadrante Las Planas (Tusquets, 2010) que fue finalista del V Premio Tusquets Editores de Novela.

 

Los que hemos amado.  Willy Uribe.  Ed. Los libros del lince, Barcelona, 2011.  Novela negra.  224 páginas.  19,00 €

 

Cuando tras una lectura agitada, el lector pasa la última página de este libro y lo cierra, no puede evitar lanzar un suspiro.  En mi caso, es la señal inequívoca de haber vivido una experiencia intensa, sorprendente.  Leer esta crónica de iniciación plagada de intrigas y mentiras, me ha hecho que en más de una ocasión tenga que revolverme en el sofá y mirar hacia otro lado, como intentando encontrar una bocanada de aire que me permita continuar.  Estamos ante una historia dura, que transmite desazón, inquietud, a veces incluso malestar, pero que no puedes evitar seguir hasta su inesperado desenlace.

 

Eder y Sergio son dos amigos de Algorta, que desencantados de la situación que viven, deciden viajar al sur de Marruecos en una búsqueda idealizada del lugar perfecto para hacer surf y fumar hachís.  Eder es de familia adinerada, caprichoso y dominante.  Sergio es hijo de madre soltera, humilde y bastante ingenuo.  Su relación de amistad es más una dependencia inevitable, una extraña sumisión que conduce al engaño.  Estamos en los años 80 y el ambiente de violencia en la zona lo enrarece todo.  Además, ambos son testigos de cómo una chica se lanza al mar desde el acantilado.  Señal de mal agüero que marca el inicio de ese viaje.  Lo que para Sergio, personaje voz de la historia, comienza siendo una trama de aventuras y de búsqueda de identidad, termina convirtiéndose en un periplo descorazonador plagado de drogas, sexo sucio, mentiras, traiciones y muerte.  Todo ello le hace cambiar su actitud hacia la vida, a la que arremeterá sin pensar durante la intensa y larga huída que le lleva de vuelta a su ciudad de origen.

 

Escrita con un ritmo dinámico y violento, esta historia nos vuelve a revelar un escritor con un fabuloso dominio narrativo, que sabe construir el relato y los diálogos directos.  Willy Uribe dibuja unos personajes terriblemente cercanos, perturbadores y crueles, que no sabes lo que esconden hasta que no toman esa dirección casi siempre imprevista.  Estamos ante una novela negra muy especial, marcada por las atmósferas opresivas, las reflexiones interiores y las fugas hacia delante.  Una novela de género donde los protagonistas no son detectives ni comisarios de policía sino jóvenes frustrados que siguen caminos borrosos.  Uribe es un maestro en la exploración interior del protagonista, haciendo al lector partícipe de sus inquietudes, miedos e inseguridades, pero sobre todo de esas pasiones indecisas que marcan su oscuro mundo.  Estamos ante un viaje sin retorno.

 

 

Entrevista:

 

P.- Willy, hoy en día que es tan habitual la mezcla de géneros, ¿cómo catalogarías tu novela?

Si tengo que decantarme, yo diría que es una negra road movie de iniciación: una novela de carretera, una novela iniciática, de perdedores, y también de crímenes.  Quizás sí tiene un poco de todo.  No fue mi intención hacer una mezcla, sino contar una historia que al final ha incorporado todas esas cosas.

 

P.- ¿Estás satisfecho con el resultado?

Estoy muy satisfecho.  Me apetecía mucho escribir una novela sobre la época en que yo era un chaval de más o menos la misma edad de los protagonistas: el ambiente de Algorta de aquellos años, el menudeo, el trapicheo, esos viajes a Marruecos que mucha gente llegó a hacer.  Tiene muchas claves autobiográficas.  Ahora bien, todo el crimen que se desarrolla detrás, eso ya es imaginación pura.  Pero bueno, quería dejar patente el desamparo de Sergio, el personaje principal de la novela.  De hecho, es precisamente con este protagonista con el que más me identifico.

 

P.- ¿Cómo se decide uno a escribir novela negra?

Yo llevo escribiendo desde chaval, soy uno de esos escritores que empezó desde muy joven.  La primera novela que saqué ya editada seriamente, con una editorial seria digámoslo así, se marcaba en la solapa como una estupenda novela negra.  Y ahí fue donde yo descubrí que era un escritor de novela negra.  Ni siquiera había leído historias de ese tipo, como mucho a Hammett o a Chandler, pero porque eran escritores de primera fila, no porque fuese consciente de que ese género concreto era el que yo estaba trabajando.  Y todavía de vez en cuando me revuelvo y me digo: de acuerdo soy escritor de novela negra, pero también soy poeta.  De hecho, empecé escribiendo poesía.

Me gusta la narrativa en general, no me cierro a un género en particular.  Sobre todo porque no domino los géneros.  A día de hoy, todavía no sé cuales son las claves para escribir novela negra.  Me sale oscuridad, rabia, desamparo, y todos mis personajes son unos pringados.

 

P.- Eso te hace quizás llevar tu estilo narrativo más hacia la introspección de los personajes que hacia la crítica social.  ¿Un tono más intimista quizás?

Sí.  Es una novela que tiende más hacia un personaje que se mueve, que refleja un ambiente, pero siempre desde un punto de vista más introspectivo, de bucear en lo que cada uno tiene dentro.  La mayoría de mis narraciones son en primera persona.  Eso me permite adaptarme de manera más adecuada y fructífera al personaje.  Es una línea de escritura más complicada que en tercera persona, pero también más agradecida.

Además como narrador de la experiencia que soy, me dejo llevar por mis impulsos.  No entro en cuestiones literarias que quizás no controlo.  Incluso en festivales como estos, me pongo a hablar con gente que me cuenta de escritores que ni siquiera conozco.  Es más, hay muchos autores como los que competían conmigo por el Hammett que todavía no he leído.  En resumen, para que vamos a engañarnos, no sé hablar de literatura.

 

P.- ¿Cuánto de la vida debe saber un autor para escribir sobre personajes como los de tu novela?

Hay que ser sobre todo sincero.  En cuanto tocas una fibra tuya que te duele, entonces ponla en la novela, escribe sobre ella, camúflala si quieres pero tenla en cuenta.  Yo no sé nada de psicología, pero creo que en el fondo todos sabemos donde tenemos nuestros puntos débiles.  Como autor, uno debe explorarse y tratar de ser lo más honesto posible para reflejarte sobre el papel.  También hay que ser un poco exhibicionista.  El pudor en un escritor debe ser el justo.  Hablamos siempre del tipo de escritura que yo hago:  en primera persona y muy desnuda.  Luego seguramente habrá otro tipo de narrativa que no permita este tipo de cosas.

 

P.- ¿Cómo es Willy Uribe a la hora de sentarse a escribir y afrontar el papel en blanco?

Normalmente sé por donde quiero ir, pero no sé como.  Soy de los que escribe mucho, pero luego vuelve atrás, corto mucho, edito mucho.  Hago un bruto sobre el que voy explorando.  Hay cosas que sé con certeza de antes y otras que no sé como terminarán, y que me digo pues bueno, ya las resolveré.  Y sé que esas mismas dudas que tengo en el momento de escribir, me van a generar nuevas posibilidades.  Pero sigo escribiendo, y si luego no cuaja, pues ya tendré tiempo de cortar seis o siete folios, los que hagan falta.  Porque en el fondo, el lector no es tonto y se da cuenta de esos párrafos que no convencen.

 

P.- ¿Crees que en España existe un buen mercado para la novela negra?

Yo creo que sí.  Existe un lector de género muy fiel, y para muestra, lo que he encontrado en Barcelona o en Gijón.  Se trata de un lector que sabe del tema, que sigue a los autores y que incluso los pone a veces en algún aprieto con determinadas preguntas.  En España hay muchos y muy buenos lectores de novela negra, aunque aún queda mucho por hacer.

 

P.- ¿Qué piensas que puede distinguir a una novela policíaca tan exitosa como es la escandinava?

Pues no lo sé.  No he leído ningún libro nórdico.  Igual si los leo me gustan, pero por ahora tengo otras muchas cosas que leer.  Mi mujer me dice: como todo el mundo la lee, tú no la vas a leer por supuesto; ¡cómo el escritor atormentado va a leer novela negra nórdica que compra todo dios!.  Y le digo: pues has dado en el clavo, no la voy a comprar y no la voy a leer.  Ahora bien, no niego que esos autores sean buenos, que igual lo son.  Simplemente tengo otras cosas que prefiero leer antes que esas.  Comprendo que si algún día llego a vender tantos ejemplares de alguno de mis libros, algún lector reniegue y decida no leer mi libro, pero esto por extraño que parezca, funciona así.

 

P.- ¿Crees que el boca a boca es efectivo para que una novela tenga un buen respaldo por parte del público?

Hay muchos libros que triunfan sin tener detrás una masiva labor de prensa.  Quizás ocurrió así con La sombra del viento, o con Soldados de Salamina, o incluso con La playa de los ahogados, que el boca a boca alimentó la venta, y se convirtieron en un bombazo.  En el caso de mi libro, ya va por la segunda edición, pero como hace unos meses que salió no pienso en que ya eso ocurra.  Yo creo que mis libros van resultando efectivos más a largo plazo.

 

P.- ¿Se puede vivir de la escritura de novelas?

En esta vida hay que hacer de todo, y últimamente más.  Antes era fotógrafo de viajes freelance, y esto estaba peor pagado que la literatura.

No se vive bien, hay que ser austero.  Pero es que la escritura es gasolina para el espíritu.  Y además, como siempre he vivido mal y apurado con el alquiler y otros gastos, pues como que no lo noto.  Cuando hablan de la actual crisis, me digo: coño!, pero si la crisis lleva en mi vida al menos desde que yo me fui de casa.  Hay que buscarse la vida.  Supongo que la mayoría de los escritores en España, vivimos económicamente apurados.  Y la mayoría tienen otro trabajo que les permita seguir tirando.  Así avanzamos y creo que no soy el único que esté chungo en este país.

 

P.- Has presentado tu novela en la pasada Semana Negra de Gijón.  ¿Sirven realmente este tipo de festivales para promocionar uno su trabajo?

Como te dije antes, llevo escribiendo mucho tiempo, pero empecé a publicar en el 2005.  Para mí hay dos lugares de referencia en mi carrera literaria de cara al público: Barcelona y Gijón.  Si no hubiera sido por ellas, mi carrera hubiera sido otra y no me conocería ni dios.  Todos los contactos que he podido hacer en el mundo literario han sido en estas ciudades.  Gijón por ejemplo es una plataforma fantástica para dar a conocer tu trabajo.  Hablamos de 140 autores que son los que traen aquí su obra.  La cantidad de información que se genera es brutal, y eso sin entrar a hablar de términos económicos.

 

P.- ¿Qué opinas de aquellos que consideran que la novela negra es literatura menor?

Hay gente que opina que la literatura policíaca, la literatura de género es así.  Pero creo que serán personas que no han leído mucha literatura de este tipo para que piensen que no es seria.  Yo mismo no sé decirte ahora mismo cual es la literatura seria.  Escritores como Almudena Grandes, Maruja Torres y otros muchos han hecho novela negra.  Hay gente que utiliza este término como algo despectivo a la hora de comparar, como si fuese género de segunda fila.  Parece como si la literatura de calidad fuese, valga la redundancia, la literatura literaria, la meta-literatura.  Pero bueno, tiene que haber opiniones para todo.

 

P.. ¿Qué escritores han sido tus antecedentes literarios?

Muchos y de todo.  Podría hablarte de escritores muy clásicos como Faulkner, Salgari, Zane Grey, Stevenson.  De chaval devoraba mucha novela de aventuras, y luego ya con el tiempo vas haciendo una selección un poco más cercana: autores como Hemingway, Melville, Conrad, o incluso Jack London.  Podría destacar sobre todo a Ramiro Pinilla y en concreto su libro Las ciegas hormigas.

 

P.- ¿Nuevos proyectos a la vista?

En octubre publico un libro de las crónicas de los atentados dónde asesinó ETA.  Es un libro que combina fotografía y narrativa.  Lo publico con la editorial Los libros del lince y ya tengo muchas ganas de que salga.

Luego también estoy escribiendo una novela, que va sobre lo que ocurre con la profanación de un discurso bonito, un discurso social y una actitud positivos, cómo se perturba.  Lo empecé a escribir antes de la movida del 15-M, precisamente en una tienda de campaña perdido por un bosque.  No he tratado de ser oportunista pues mi idea fue previa a todo este movimiento.  Aún así me queda todavía un añito más de trabajo.

 

Willy muchas gracias por tu tiempo y por tus respuestas.  Suerte con tus nuevos proyectos.

 

 

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