La cultura mediática de los años 80 a examen

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Cultura mediática. Estudios culturales, identidad y política entre lo moderno y lo posmoderno. Douglas Kellner. Akal, 2011. 381 pp., 33 €.

 

 

Por Eloy V. Palazón.

 

 

 

Parece mentira que la traducción de un análisis tan brillante de la cultura mediática durante los años 80 en Estados Unidos (sobre todo, durante los gobiernos de Reagan y Bush) haya tardado 16 años en aparecer. Pues sí, este libro de 1995 se traduce ahora pero es tan potente teóricamente que vemos cómo muchos de los fenómenos culturales actuales (como Lady Gaga, películas sobre la guerra de Irak, manipulaciones periodísticas…) son herencia de aquella época (y a veces hasta meras repeticiones).

 

 

Douglas Kellner, el autor, ocupa actualmente la cátedra George Kneller de Filosofía de la educación en la Universidad de Califormia (Los Ángeles) y es uno de los más importantes estudiosos de la cultura de los medios de comunicación.

 

 

Este libro parte de propuestas teóricas como la Escuela de Frankfurt (de la cual es heredero el propio Kellner) y de los estudios culturales británicos y hace un análisis de la Posmodernidad (puesta en cuestión por él mismo) y todas sus facetas culturales. Plantea cómo la cuestión ideológica se inserta dentro de estas prácticas y analiza ejemplos concretos que clarifican la postura adoptada.

 

 

La serie de películas de Rambo o Top Gun, y otras de la vuelta a Vietnam, le sirven al autor para mostrarnos como en dichas películas se introducen discursos machistas o racistas y cómo, además, toman elementos de la contracultura para desactivarlos e insertarlos en un discurso conservador (propiciado por el gobierno Reagan). Estas películas tuvieron un éxito incuestionable y, con ello, la ideología conservadora se afianzaba entre la población. Top Gun propiciaba, por ejemplo, una visión de una mujer competitiva, deseosa de promoción y de comportamiento elegante (la mujer reaganiana como la llama Kellner) pero que al final baila al son de los hombres, una imagen positiva de la familia y de la continuidad generacional. Como dice el propio autor “filmes de éxito como Top Gun son máquinas ideológicas cuidadosamente construidas, que celebran y reproducen posiciones y actitudes políticas hegemónicas […] (donde) el espectador se identifica o simpatiza con su política”.

 

 

También hace análisis de películas de terror, como Poltergeist, que articulan el miedo a la pérdida del trabajo, la casa y la familia, donde las autoridades existentes pueden eliminar el mal. Esta película analiza “las amenazas a la libertad y la pérdida de soberanía de la clase media contemporánea” así como el miedo a nuevas tecnologías (como la televisión, a través de la cual la niña contacta con el “más allá”). Análisis que completa con la serie de la MTV Beavis y Butt-Head y la imagen de una juventud sin futuro y radical en sus posturas y actitudes.

 

 

Continua analizando cine con las películas de Spike Lee, aprovechando la temática de sus películas para introducir en el ensayo la cuestión racial, cuyo análisis se verá completado con el estudio de las formas de música negra como el Rap. Las figuras de Malcolm X o Luther King como representantes de dos vertientes amplias del sentimiento negro durante los 80.

 

 

También destaca como discurso mediático (después del cine y la música, a la que volverá más tarde con Madonna) la prensa y muestra cuán influyente puede ser con las manipulaciones que se hicieron desde los medios de comunicación para propiciar una opinión pública favorable a la Guerra del Golfo (iniciadas por el Washington Post).

 

 

La tercera parte del ensayo se dedica a desentrañar cómo los medios propician una lectura antiesencialista de la “identidad” y cómo muestra que ésta es una cuestión performativa: la televisión, la publicidad y las estrellas de la música como Michael Jackson o Madonna son algunas de los temas que utiliza para mostrarlo.

 

 

En el caso de Madonna, Douglas Kellner hace un repaso a la trayectoria musical y cinematográfica e indica cómo los cambios de look, la moda y las letras de las canciones incitan al público a adoptar diferentes poses, a modificar su identidad, a tomar partido en esa decisión.

El libro finaliza con un análisis de la teoría de la posmodernidad en el filósofo francés Jean Baudrillard y en la literatura ciberpunk.

 

 

Como ya he indicado al principio, cuesta creer que un libro tan completo y lúcido haya tardado tanto en traducirse, pero aquí está, y creo que es un buen análisis que nos hace comprender en gran medida lo que sucede actualmente en una cultura más que mediática.

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