Una de cuentos de Cortázar

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Por Ana M. Caballero

 

Apenas iluminadas por un par de bombillas, dos camas de hospital atrapan la atención del espectador. Bajo las mantas, se oyen unas toses y un quejido frágil. Se trata de Cronopios Rotos. Variaciones sobre Cortázar, un montaje de José Sanchis Sinisterra que este fin de semana se ha podido disfrutar en la Sala Becket de Barcelona.

 

El silencio hospitalario de los primeros segundos se interrumpe con la entrada en escena de la mucama (Gema Aparicio), quien, sin pronunciar casi palabra, da cuerda a los dos relatos de Julio Cortázar. La obra presenta el monólogo entre los personajes de dos cuentos: “Torito” y “Grafitti”. Los protagonistas se sienten abatidos por motivos distantes pero emociones similares. El uno y el otro explican su derrota. Él (Mario Vedoya), un anciano boxeador, narra sus hazañas y la caída en el ring. Ella (Carlota Guivernau), en cambio, es una activista torturada por pintar en las paredes en plena dictadura.

 

Cronopios Rotos no podría presumir de mejor guionista; los textos de Julio Cortázar deleitan al espectador por su riqueza narrativa. Sin embargo, el resultado dramático no hubiera sido el mismo sin la interpretación de Mario Vedoya. El actor argentino caracteriza a “Torito” a la perfección. Al escuchar a Vedoya, el público no duda que se trata de la voz de un viejo boxeador porteño. Y si bien, las expresiones lunfardas y dialectales son cosa de Cortázar, no se puede menospreciar el talento de Vedoya. A su lado, Carlota Guivernau logra sostener la caracterización del personaje femenino gracias a su apariencia física y el juego corporal. La actriz se estira, se desquiebra, se rompe.

 

Asimismo, en esta historia de Cronopios Rotos, tampoco se puede pasar por alto el saber hacer de la compañía a la hora de dramatizar textos literarios. El montaje mantiene el ritmo de los cuentos como unidades individuales; pero, a medida que avanza la obra, ambos relatos se conjugan de tal manera que el ritmo dramático se acelera al mismo tiempo que lo hace la narración literaria. Este ritmo da la lazada final al espectáculo con una primera y única mirada entre los dos personajes. El viejo boxeador y la joven activista se miran cara a cara y repiten el inicio de los relatos. “Tantas cosas que empiezan y acaso acaban…”, dice ella. “Y cuando estás abajo todos te fajan”, responde él.

 

Una respuesta a Una de cuentos de Cortázar

  1. Me gusta tanto Cortázar, que me pregunto si esta obra bajará un poco para posarse en algún teatro de Madrid. La crítica, perfectamente ejecutada, te deja con la miel en los labios 🙂

    Mari Carmen
    27 enero 2012 at 14:48 pm

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