La Codorniz 1941-1978

 

Por Redacción +Actual.

 

LA CODORNIZ 1941-1978.  
Hasta el 15 de abril en el Museo de la Ciudad.

 

Todavía estamos a tiempo de visitar la exposición que sobre la aclamada revista La Codorniz se está haciendo estos días en la capital.  El pasado año se cumplieron setenta años del nacimiento de esta revista, ejemplar entre todas las de humor gráfico y literario por su alto nivel.  También se hicieron tres años del fallecimiento de Álvaro de Laiglesia, el que fuera su director durante treinta y tres años.  Todo un hito en la historia del periodismo español.

 

Con motivo del 70 aniversario del nacimiento de la revista La codorniz, esta exposición acoge algunas de las grandes obras de los dibujantes que han pasado por sus páginas desde su creación en 1941.

 

Esta muestra, cuyo comisario es Felipe Hernández Cava, nace con el propósito de rendir tributo a sus principales dibujantes, entre los que se hallan figuras fundamentales del humorismo español del siglo XX y lo que llevamos del XXI, a través de más de 300 dibujos originales de: 3Ozores3, Abelenda, Arturo, Azcona, Ballesta, Cabañas, Chumy Chúmez, Dátile, Dodot, Edu, Eduardo, Forges, Gayo, Gila, Goñi, Herreros, Julio Cebrián, Kalikatres, Luis, Manolo Jaén, Madrigal, Máximo, Mena, Mendi, Mihura, Mingote, Miranda, Molleda, Munoa, Muro, Nácher, OPS, Pablo, Picó, Serafín, Sir Cámara, Strüwer, Summers, Sun, Tilu, Tono, Topor y X. Marín.  Y homenajea, muy en especial, a Enrique Herreros, pieza clave para entender la grandeza y el desarrollo de La Codorniz y el dibujo de humor en nuestro país, a Álvaro de Laiglesia, por descontado, y a Fernando Perdiguero (alias Menda, Sun…), que, en la sombra, y de ahí su escasa representación en la exposición y la poca justicia histórica que se le ha hecho, fue el hombre que puso algo de orden en el período crucial de aquella aventura.

 

El desarrollo de La Codorniz, que creara el genial Miguel Mihura como una continuación de La Ametralladora, publicación que dirigió durante la guerra civil, tuvo cuatro etapas: La Codorniz de Mihura (1941-1944), testigo de la huella postergada del humor de las vanguardias en aquellos difíciles años de posguerra; La Codorniz de Álvaro (1944-1977), la más longeva e importante, también la más popular, y que apuró su crítica hasta donde le permitía la férrea censura; La Codorniz de Summers (1977-1978), un vano intento de insuflarle nuevo aliento a una cabecera que trataba de encontrar su papel en la democracia recién estrenada; La Codorniz de Cándido (1978), que ensayó nuevos criterios periodísticos.

 

La exposición aspira a que el público que leyó la revista, reviva ahora con la suficiente distancia, lo que fuimos todos durante varias décadas, y a que las generaciones que no la conocieron gocen de un encuentro que ha de depararles muchas sorpresas, tanto por la alta calidad gráfica de los dibujantes, muchos ya fallecidos, como por el contenido de sus viñetas.

 

Hasta el 15 de abril de 2012.
Museo de la Ciudad.
C/ Príncipe de Vergara, 40.
Madrid.

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