Curb Your Enthusiasm: Larry David contra la corrección política.

Por Juan Manuel Calvache.

 

Larry David fue el co-creador, junto con Jerry Seinfeld, de una de las comedias más premiadas y populares de la historia de la televisión americana en los años 90, Seinfeld. Según sus creadores, la serie trataba “sobre nada”.

Este “sobre nada” era en realidad hacer humor de las pequeñas cosas, sacarle punta a lo que normalmente pasamos por alto. Esta aparente banalidad que mostraba la serie a través de la vida diaria de cuatro amigos era el medio para las situaciones más divertidas e ingeniosas y ha inspirado a muchos cómicos y monologuistas, siendo uno de sus referentes más importantes (tanto Larry como Jerry habían comenzado sus carreras haciendo monólogos en clubs nocturnos).

Larry David en el año 2000 crea, produce e interpreta la comedia Curb your Enthusiasm (No te entusiasmes demasiado), para la genial cadena de televisión americana HBO, serie de la que se han emitido hasta la fecha 8 temporadas.

Curb your Enthusiasm sigue la senda de la serie que co-creó con Seinfeld, pero dándole un giro (o bastantes más) de tuerca, haciéndola más cruda y convirtiéndose en la comedia más irreverente, innovadora y genial que se ha hecho en los últimos tiempos.

En Curb, Larry David se interpreta a sí mismo, es decir al ex co-creador de una serie de éxito gracias a la cual se ha hecho millonario. Los capítulos son una sucesión de historias, todas ellas en apariencia cotidianas y triviales, sobre la vida diaria de este escritor de éxito en Los Ángeles. A éste le acompañan (más bien le sufren) una serie de personajes como su esposa Cheryl (mujer de paciencia infinita), su padre, su agente Jeff,  y una larga serie de personajes secundarios (incluyendo algunos actores famosos haciendo de sí mismos).

Pero la particularidad de Curb radica en que Larry David, a través de su alter ego, dibuja a uno de los personajes más misántropos, neuróticos, ruines, surrealistas e imprevisibles que haya visto cualquier espectador en una serie de TV o película.

Larry es una persona incapaz de aceptar cualquier convención social, de pasar por alto cualquier pequeño detalle que su neurótica mente sea capaz de percibir. A lo largo de los capítulos asistimos alucinados a cómo se salta una a una todas y cada una de las correcciones políticas, muchas de ellas estúpidas, que nos hemos creado en esta sociedad. Y todo esto sin ningún tipo de censura, tabú o concesión alguna al espectador, que viendo la serie pasa a veces de la vergüenza ajena a la envidia que nos da este quijote judío, espigado y calvo.

 Lo curioso de la serie es que su protagonista, siendo un auténtico impresentable, no puede dejar de caernos bien, e incluso nos sentimos identificados con su causa, aunque otras veces no podemos dejar de gritar: ¡pero cómo puede hacer eso! A modo de ejemplo, ver el inolvidable capítulo en el que Larry, tras la muerte de su madre, se da cuenta de que con la excusa del duelo es capaz de librarse de todas las convenciones y actos sociales que tanto le perturban (reuniones familiares, entrevistas, etc.) y no duda en usar esa carta, con gran satisfacción.

Por último, avisar a quién no se haya acercado nunca a esta serie que no es una producto de sencillo visionado, incluido su formato (parecido a una grabación casera con poca calidad), poco guión (gran parte es pura improvisación), a la que quizá haya que darle más de una oportunidad. Una vez vistos dos o tres capítulos ya no podrás vivir sin este bendito calvo, que en el fondo todos queremos creer que existe (no sabemos hasta qué punto se parece al verdadero Larry David), que no está dispuesto a pasar ni una y que hace todo lo que en nuestro más oscuro interior querríamos hacer, pero la educación y la vergüenza nos lo impiden.

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