Gandhi

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Gandhi. Jacques Attali. Editorial Kairós. 424 pp. 29,50 €. 

 

I. Modh Vanik. 1869-1888

 

En 1777, un tal Harjivan Gandhi, comerciante de la casta banya, de la subcasta de los modh vanik, originario de un pueblo de Kutiyana, en el Estado de Junagadh, compra una casa en Porbandar, tranquilo pueblo de pescadores en la península de Kathiawar, en Gujarat, en la costa del mar de Omán, al norte de Bombay. Porbandar es uno de los más o menos trescientos estados de Gujarat. Bandar significa “puerto” en persa. 

Gujarat es una de las culturas más antiguas y una de las entidades políticas más viejas de la India. La lengua principal que allí se habla, el gujarati, apareció en el siglo X y desciende del sánscrito, como el marathi, el hindi y el bengalí; el primer libro que nos consta, escrito en gujarati, en 1185 es el Bharteswar Bahubali, obra de un monje jainista, Shalibhadra. El nombre del principal estado principesco, Gujarat, está establecido desde el siglo XII; a finales del XIII, el persa se convierte en la lengua de la corte y de la administración. Desde su fundación, el Estado de Gujarat desempeña un papel fundamental en la historia del subcontinente, es el lugar en el que nacen en pocos años tres o cuatros parteros de la India y de Pakistán: si Nehru es originario de Cachemira, Gandhi, Patel y Jinnah son gujaratis los tres. Los cuatro serán abogados. 

 

Nacimiento en Ponbandar

 

Porbandar está plagada de callejuelas estrechas en las que se amontonan bazares y templos de todas las religiones de la India occidental; allí van a rezar los marineros llegados de Arabia y África. Es una ciudad impregnada de mística, a la misma distancia de una ciudad santa, Dwarka (santificada por el paso del Krishna y por ser allí donde vivió en el siglo XVI la poetisa mística Mirabai), y del templo del Somnath, construido por los reyes Vallabhi en el siglo VI, en el que se mezclaban las enseñanzas de Buddha, de Mahavira (uno de los fundadores del jainismo) y del pensador vishnuíta Vallabhacharya. 

Al comienzo del siglo XIX, Porbandar es todavía un estado muy pequeño -menos de 50.000 habitantes- en el interior del gran Estado de Gujarat; la familia reinante, que desciende de los mongoles, es musulmana, mientras que la población es fundamentalmente hindú, con comunidades de musulmanes, jainistas, parsis, zoroastrianos y cristianos. 

Harjivan Gandhi (cuyo nombre quiere decir “comerciante de perfumes”) se instala allí como comerciante, tal como lo exige su casta, los vaishya (o, en gujarati, los modh vanik), del mismo modo, que los brahmanes son sacerdotes y los kshatriyas, soldados. 

Hacia 1830, uno de sus nietos, Uttamchand, se convierte en el diwan, es decir el Primer ministro del príncipe de la ciudad, Rana Khimaji: un hindú al servicio de un musulmán. “Primer ministro” es un título muy rimbombante para un estado tan pequeño; en Francia, sería más bien el equivalente de un secretario general de ayuntamiento. En esa época, en este reducido espacio, el príncipe ejerce poderes ilimitados sobre la vida y las propiedades de sus súbditos; puede gastar como le plazca los ingresos de la ciudad, y como no existe libertad de asociación ni libertad de expresión, no se halla sometido a ningún contrapoder. Ni siquiera hay, como en algunos de los estados más grandes de la India de entonces, un “cuerpo legislativo”, ficción de asamblea consultiva designada por el soberano. Hacia 1835, el príncipe muere joven, dejando en su lugar a un regente que despide al diwan. Uttamchand abandona entonces Porbandar y se refugia en el pueblo natal de su abuelo, en el Junagadh.

Hacia 1830, un nuevo príncipe, Rana Vijkramjit, ocupa el poder y vuelve a llamar a Uttamchand, el cual vuelve a instalarse en la casa de su abuelo. En 1848 deja el puesto de diwan a uno de sus hijos, Karamchand, quien entonces tenía veinticinco años. Éste vive todavía en la casa de su bisabuelo, en la que ocupa dos habitaciones de la planta baja, con una cocina minúscula y una pequeña veranda. Karamchand  es muy religioso; respeta las prohibiciones alimentarias, reza todos los días sin dirigirse a ningún dios en particular, invita a su casa de vez en cuando a pandits hindúes, a monjes jainistas, a adivinos parsis o a musulmanes. Como en toda familia hindú, se vive en familia y uno se casa dentro de su casta. Los chicos son mimados y las chicas condenadas, apenas en edad núbil a emigrar a la familia de su esposo. Las viudas tienen que quedarse recluidas. 

En 1858, con el Indian Act, la situación -como hemos visto- cambia: el príncipe reina todavía, al menos en apariencia, pero a partir de ese momento bajo la tutela de un agente británico instalado en la ciudad. 

Karamchand Gandhi se casó tres veves; sus sucesivas esposas son elegidas todas en el interior de su casta, primero por sus padres, luego por sus tíos. Tiene una hija con su primera mujer; ningún hijo con la segunda; luego, una niña con la tercera, con quien se casa sin haberse divorciado todavía de la anterior. Al morir esta tercera esposa, en 1859, se casa con una cuarta, Putlibai, también sin conocerla: es también de su castalos modh vanik, y su familia está influenciada por una secta jainista, los pranami. Putlibai es muy devota; toda su vida no es otra cosa más que ayunos, ritos y observancias más cercanas al jainismo que al hinduismo. 

La idea clave del jainismo es “ahimsa”, que se puede traducir del sánscrito, en un sentido amplio, como “no-violencia”. Mahavira, el fundador de esta religión, contemporáneo de Buddha, considera que, si cada religión es una vía de acceso al cosmos, el alma, encerrada en el cuerpo, debe ser como liberada practicando una abstinencia tan completa como sea posible. Como, para él, todo lo que existe en el cosmos tienen un alma, conviene proteger la vida bajo todas sus formas; por eso los jainistas barren delante de ellos para no aplastar ni el más pequeño insecto, y llevan una máscara delante de la boca para no tragárselos. 

Putlibai da a luz primero a una niña, Ralitabehn (“Goki”), la tercera de Karamchand; así pues, su llegada no le hace mucha gracia. Después, para alegría de su padre, se suceden tres niños; Lakshmidas (“Kala”), Karsandas (“Karsania”) y Mohandas (“Mohania”), el cual nace el 2 de octubre de 1869. 

Karamchand se vuelca sobre su hijo mayor. Quien será el Mahatma es el benjamín. 

 

(…)

 

 

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