1977

Por Recaredo Veredas.

No siempre la narración detallada de los hechos históricos supone el mejor camino  para entenderlos. A veces la literatura proporciona mecanismos de comprensión mucho más eficaces. Así ocurre porque la interpretación histórica, por muy precisa que sea, no suele incorporar un manual de instrucciones, un código de interpretación que muestre las razones profundas del proceso. También porque los creadores poseen libertad para especular sobre razones y sentimientos profundos, para trazar la cadena que vincula las intenciones y los acontecimientos. Me refiero, como parece inevitable, al desastre de ese proyecto llamado España. Un desastre que comenzó en época inmemorial, fue reforzado en los pactos del 78, conocidos como Constitución Española, y ahora alcanza su esplendor más glorioso. Pocas son las obras que han escapado a la benevolente cultura de la transición. Quien lea estos dos brillantes y crípticos mapas entenderá, aunque ignore los despreciables detalles, los cimientos que ahora son demolidos.

En Descripción de la mentira, escrita por el poeta Antonio Gamoneda en la mitad exacta de la transición (1977) se abordan, de manera tangencial, mediante lirismo simbólico propio del autor, las componendas consustanciales a nuestra ejemplar transición a la democracia (eufemismo que define al innominado sistema actual) y el necesario olvido que causó el nacimiento de la nueva España. Contemplamos lápidas, flores podridas, venenos, que conducen con sutileza al lector hasta el núcleo duro de la estafa perpetrada en 1978:

El óxido se poso en mi lengua como el sabor de una desaparición.
El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido,
y no acepté otro valor que la imposibilidad.
Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el mar,
escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al
ingresar en lo que queda de mí;
escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en
mi espíritu,
y no pude resistir la perfección del silencio.

Gamoneda luego repitió correlato hasta la extenuación pero este primer paso en el camino de la muerte aún deslumbra. Lo hace porque tras ese inmenso y veterotestamentario lamento se intuye la sedación de todo un país.

El jardin colgante* es la versión narrativa de esa misma denuncia. La potente sátira de Javier Calvo, hilada con las peripecias de un minúsculo grupo terrorista y las pesquisas de un detective tan brillante como repulsivo, posee rasgos de novela negra pero es, sobre todo, una novela política. Transcurre en 1977, el mismo año en que Gamoneda escribió su poemario, y también disecciona el nacimiento del mito de la nueva España. En su caso, el monstruo nace -o más bien se alza del suelo- tras la caída de un meteorito en una comarca barcelonesa, cuyo estallido inunda medio país de caos y ceniza. Un monstruo cebado con el olvido y la mentira que motiva, pese a leves arritmias y reiteraciones en su tramo final, una de las novelas más originales, imaginativas y valientes escritas en España en las últimas décadas, solo comparable en ambición -según mi muy subjetiva mirada- a los Hilos de sangre de Gonzalo Torné. Una novela que, por un lado, crea un mundo propio y, por otro, busca -y consigue- más allá de provocaciones infantiles, una auténtica modificación en la conciencia del lector.

Descripción de la mentira y El jardín colgante, pese a que no entren en el detalle de los pactos de la Moncloa, pese a que no desmenucen hechos ni protagonistas, aportan claves vedadas a la historia con mayúsculas. Se recomienda contraponerlas con los épicos documentales de Victoria Prego y con la Anatomía de un instante de Cercas (excelente novela y complaciente análisis) para conseguir una imagen nítida de los polvos que han traído estos lodos.

 

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