Terror perdiendo fuerza

 

Por RAÚL HUERGA

American Horror Story: Asylum se aleja de la temática de la primera temporada para explorar nuevas formas de provocarnos temor, aunque no lo consigue.

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El 3 de diciembre de 2012 se estrenó en España American Horror Story: Asylum (se estrenó en versión original el 27 de octubre), la segunda temporada de la terrorífica serie de FX Networks. AHS mantuvo una audiencia de 5 millones de espectadores durante su primera temporada, cifra que ha descendido en un 20% en esta segunda temporada. ¿Los motivos? Una historia menos terrorífica y un cambio en la forma de contarla.

Mientras que la primera temporada se adentraba en el mito de la casa encantada o poseída, ocupada por espíritus errantes y otros entes malvados, Asylum nos transporta al sanatorio mental de Briarcliff, dirigido por la iglesia,  en el que se practican todo tipo de abusos y torturas. La historia se condimenta con abducciones alienígenas, asesinos en serie, mutantes, experimentos de médicos nazis y posesiones, temas de por sí escabrosos y que han dado pie a numerosas cintas de terror, pero que están lejos del miedo psicológico que genera el fenómeno poltergeist que nos encontramos en la temporada anterior.

Aunque la trama principal, centrada en 1964, resulta más elaborada, el argumento de cada capítulo ha perdido peso frente a ésta. La primera temporada nos mostraba diferentes asesinatos ocurridos en la casa tiempo atrás que tenían repercusión en los hechos actuales, formándose así una serie de breves historias de terror que se aúnan hacia la segunda mitad de la serie hasta llegar a un desenlace probablemente inesperado, aunque bastante descafeinado teniendo en cuenta el resto de la temporada; en cambio Asylum entrelaza todos los temas de forma lineal, creando una única historia con varios frentes, cuyos desenlaces coinciden abruptamente en los tres últimos capítulos. Con un retorcido argumento donde vemos evolucionar a los personajes, consigue mantener nuestra expectación hasta el final, que si bien vuelve a ser algo flojo, se aleja del tópico de final feliz que vimos en la anterior temporada.

Asylum, que busca enganchar al espectador desde el primer episodio, ha perdido la capacidad de mantenernos en tensión en el sofá, pendientes de cuándo recibiremos el siguiente susto, a cambio de ampliar su espectro objetivo de audiencia con un resultado entre el género negro y policíaco, lo que al parecer no ha tenido la repercusión esperada.

La re-utilización de actores de la primera temporada ocupando nuevos papeles sí parece haber sido una gran idea que, según indica Ryan Murphy, se mantendrá para la tercera. La premiada actriz Jessica Lange (Globo de Oro a la mejor actriz de reparto) vuelve a poner la nota positiva a la serie, representando un personaje turbulento, lleno de matices, y consiguiendo que el espectador sienta por él tanto odio y asco como pena y compasión, por lo que ha sido de nuevo nominada a los Globos de Oro.

American Horror Story: Asylum es una serie digna de ver, pero los amantes del terror y los que disfruten de pasar un mal rato frente a la pantalla probablemente vean incumplidas sus expectativas. Al menos, Murphy nos ha dejado un pequeño juego: en el episodio 10 The Name Game se esconde una pista sobre el argumento de la tercera temporada. ¿Seremos capaces de encontrarla?

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