Fallido thriller de Williamson

 

Por MARTA AILOUTI

The Following, la nueva serie de la Fox, empieza bien pero se va desinflando. Con más puntos débiles que fuertes, solo la presencia de su carismático antagonista, Joe Carroll, y su capacidad de entretener al espectador la salvan por ahora. A la espera de que su otro gran personaje, el ex agente Ryan Hardy, coja fuerza, lo cierto es que la cadena americana ya la ha renovado para una segunda temporada. Tiempo tiene, y materia prima, para recuperarse.

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La primera sensación que deja The Following, emitida en España por TNT, es que se parece más a una película que a una serie.  Quizás sea por la presencia de Kevin Bacon. O porque su creador, Kevin Williamson, fuera el guionista de películas de sobra conocidas como Scream (1 y 2) o Sé lo que hicisteis el último verano. Es sólo una primera impresión, pero la da. A cosa seria, que diría un amigo.

Es un error.

Para empezar, The Following no es una película, es una novela. O eso, al menos, es lo que pretende el motor de esta historia, Joe Carroll (James Purefoy), un profesor de literatura obsesionado con Edgar Allan Poe, condenado ocho años atrás por el asesinato de 14 jóvenes universitarias que, haciendo las veces de narrador, omnisciente y carismático, pone en marcha una compleja red de seguidores (o asesinos en serie) dispuestos a acatar su guión, a priori sin cuestionarlo.

Una historia cuidadosamente elaborada de la que da la sensación de que el novelista (léase psicópata) ya lo hubiera previsto todo, adelantándose siempre a cualquier paso o imprevisto posible, en esa especie de “elige tu propia aventura” que pareciera que de momento le da cierta ventaja. Y en medio de todo esto, situados precisamente por él, los dos protagonistas, Ryan Hardy (el propio Kevin Bacon), el ex-agente del FBI que consiguió detenerle, y, como no podía ser de otra forma, la chica en apuros, Claire Mathews (Natalie Zea), la ex mujer del propio Carroll.

Sin embargo, vistos los primeros capítulos, la serie, ya no película, falla. The Following era la gran esperanza para los estrenos de invierno en un año que no está siendo especialmente bueno en lo que respecta a proyectos televisivos nuevos. Pero ni la historia es de las más complejas u originales, ni los episodios parecen profundizar mucho en la trama.  Además, con tanto elemento hostil la capacidad de asombrar se reduce. Es lo que tienen los campos repletos de minas, que no sorprende en absoluto cuando éstas acaban saltando por los aires. Debería ser una regla de oro, si no lo es ya. De lo contrario, lo que ocurre es que cada personaje nuevo que aparece es una buena razón para desconfiar. El resultado es que, a la larga, a algunos malos se les ve venir de lejos. Y eso resta. Y mucho.

Así, lo que empezó pareciendo un thriller intenso, acaba por transformarse en una típica serie de acción, de buenos contra malos, donde por el momento, eso sí, parecen ganar los segundos. Tal vez sea el problema de concederle tanto poder al personaje de James Purefoy, que una vez que desaparece de pantalla las escenas pierden peso e intensidad inevitablemente. Y es que su carisma no sólo existe en la ficción. Sus interacciones con todos los personajes, muy especialmente con Hardy que se crece en su presencia, son de lo más destacable.

Con todo, no toda buena novela empieza siempre de la mejor manera. Por lo pronto, The Following cumple de sobra con el objetivo de entretener. Escenas de acción y giros más o menos predecibles, capaces de añadir, en cualquier caso, algo de ritmo a las tramas.  Por su parte, a la espera de que surjan o no nuevos personajes, lo que es previsible, podemos disfrutar de la evolución de ese trío de fanáticos seguidores de Carroll, muy a lo Funny Games de Haneke pero en plan simpático, que si no miedo sí provocarán alguna que otra sonrisa.  Además, si el personaje de Bacon se sacudiera al fin de su rol de atormentado en beneficio de esa otra mejor versión más confiada y segura que ya se atisba en los últimos episodios emitidos, la serie habría ganado mucho. Y es que pareciera que a este Hardy, al que todo le da igual porque no tiene nada que perder, solo le hiciera falta creérselo de verdad para  empezar a tener las cosas bajo control. Va en camino. Un protagonista a la altura de su antagonista. Carroll estaría orgulloso. Y nosotros deseando verlo.

Y es que, como pensaría el alma mater de esta serie, esto solo acaba de empezar.

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2 respuestas a Fallido thriller de Williamson

  1. Muy interesante tu reflexión sobre los excesivos elementos hostiles. Al final el dudar de todo hace que, como bien dices, la serie sea incapaz de sorprender de verdad.

    Aún así, creo que hay que darle una oportunidad, ya que grandes series empezaron peor.

    Muy buena crítica.

    Alberto
    13 marzo 2013 at 16:35 pm

  2. Me encantan las críticas en las que uno se moja. Muy bien opinado

    Elena
    15 marzo 2013 at 23:53 pm

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