Entrevista a Javier Celaya, Cultura compartida

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Por Juan Laborda Barceló.

El autor presenta su más reciente creación, Cultura compartida, un ensayo sobre cómo las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de acercarnos a la lectura y al conocimiento.

En los momentos de zozobra, como el actual, son pocos los que se atreven a tomar decisiones trascendentes. Sin embargo, Javier Celaya, ha resuelto que esta será su despedida del formato papel y, por ello, ha apostado por un libro de artista. En él observaremos un sistema de tipos de los tiempos de Gutenberg, papeles de calidad, cubierta entelada y con título gofrado…Es, en definitiva, un libro con tecnologías pretéritas para dar la bienvenida al futuro.

Como experto en el ámbito digital, nos gustaría saber tu opinión sobre la situación actual del mundo editorial en España. ¿Se trata de un cambio de paradigma con el libro digital, de una nueva estrategia global de promoción…?

Estamos notando que la sociedad está cambiando radicalmente a raíz de la irrupción de internet. Está variando la forma en la que accedemos a la cultura, la forma en la que la descubrimos y la creamos. En este contexto de transformación radical de toda la sociedad, el mundo del libro también se ve afectado. Considero que el debate primero se vio de una forma muy pesimista, pero que luego se comprobó que no iban a desaparecer toda una serie de cosas, sino que sería una evolución lógica. Desde los diferentes formatos, lo que vamos a ver es que habrá autores que sólo publicarán en formato digital sus libros, novelas o ensayos. Sólo serán consumidos en pantallas, cada vez vamos a observar una mayor inversión en como promover libros en internet.

Estamos apreciando ya como los suplementos culturales en papel y los medios de comunicación tradicionales están desapareciendo por diversos motivos. Están siendo sustituidos por nuevos medios cien por cien digitales, que hacen una labor de selección y que ofrecen a los lectores en pantalla esa información sobre obras, que luego la podrán adquirir en formato digital o analógico. Cada día más editores, más autores, libreros y bibliotecarios se dan cuenta de la necesidad de esa promoción digital. Un ejemplo de ello es este nuevo libro de Cultura compartida. Acabo de rodar un book trailer, un pequeño vídeo de menos de dos minutos, en el cual se habla de las características de la obra. Esta fórmula se aplicaba antes únicamente al cine y funcionaba muy bien.

Hablando de tu libro, Cultura compartida, (que fue presentado en el marco del pasado Sant Jordi), creo que hay toda una reflexión en torno a esa nueva dimensión digital que afecta al hombre en su perspectiva creadora. No sólo el formato es distinto, sino que la manera de crear está empezando a ser diferente. ¿No es así?:

Hasta ahora lo que se ha ido haciendo es que el autor escribía un libro en papel y luego su editor lo podía convertir en ebook o no. Eso era lo que tocaba hacer y está bien que haya sido así. Esa forma de cohabitar ha sido buena. Ahora, con las tabletas, vemos que navegamos, leemos y buscamos de otra manera diferente.

Si vas a publicar en digital tienes que pensar de otro modo como creador y que esa historia se desarrolle en los diferentes formatos de manera distinta. Por ejemplo, en mi libro, el ensayo nace en formato papel, como un libro de artista, elevado a la máxima categoría del papel, pero incluso en este formato tiene una navegación muy visual. Los libros de artista son aquellos en los que el  atributo del papel (tacto, textura, olfato…) se manifiestan claramente. Se pretende conseguir que tu experiencia de lectura tenga unas peculiaridades especiales. Ese  ensayo reflexiona sobre como internet nos está cambiando la forma de leer, de escribir, de gestionar el conocimiento en definitiva…Posteriormente en su formato digital, aunque habla de lo mismo, lo va a expresar de manera diferente, y va a ser un libro más visual, de imágenes dinámicas, de infografías, de enlaces y de interactividad. También habrá una versión que llamaremos “Libro objeto”, puesto que esta primera edición ha sido muy limitada y tiene un precio de venta al público poco competitivo, vamos a hacer otra más comercial a través de Grupo Planeta, que tiene un precio de 24, 95 €. Es una caja que se abre y cuyas páginas no vienen numeradas, igual que en internet (cuando una entra, navega a su manera, aunque estemos en el mismo medio todos somos distintos) y quiero que esa sensación de experimentar internet se tenga en este libro.

Crees que el papel de las nuevas tecnologías a la hora de crear una historia ha cambiado, antes era una herramienta, ¿ahora es una forma de reflexionar también?

Me he dado cuenta de que, en realidad, es un  lenguaje. Cuando estaba escribiendo este libro, un día quedé a comer con mi editor y le dije que este iba a ser el último libro que sacase en papel. Estaba empezando a ver que lo que yo quería contar sólo en texto se me quedaba corto.  Nos hemos habituado a navegar por internet abriendo vídeos, interactuando…escribir un texto plano y corrido para contar lo que me interesaba, se me quedaba corto. El nuevo lenguaje, la tecnología, va a permitir contar cosas de manera diferente que el texto no permite (así podremos interactuar con la materia y con el lector de otro modo nuevo).

¿Cuál es el objetivo de esta mezcla de conceptos: gusto casi arqueológico en este último libro y reflexión sobre las nuevas tecnologías?

Sí, ambas cuestiones coexisten. Lo que he querido es innovar en el planteamiento de creación.  El guiño ha sido intencionado. He utilizado una tecnología de hace quinientos años, los tipos móviles de Gutenberg, para hablar del siglo XXI. El papel no deja de ser una tecnología, lo que pasa es que lleva mucho tiempo con nosotros y nos sentimos cómodos con ella. Ha sido un vehículo espléndido para trasmitir conocimientos o cultura en general, pero que no deja de ser una fórmula, que va a ser sustituida por otra, ni mejor ni peor. Estoy seguro de que van a surgir creadores digitales que no se plantearán que su obra sea llevada al papel porque no lo van a ver idóneo. A los editores de hoy en día les corresponde buscar esos nuevos talentos, pero en formato de pantalla digital.

Otra reflexión importante es que creo que el papel aún va a seguir bastante tiempo con nosotros, pero sólo estaremos dispuestos a comprar papel si eso aporta una experiencia de lectura superior a la de la versión digital. Antes de lo que sospechamos todos los libros se publicarán en versión digital, pero unos pocos serán papel. Van a ser libros objeto, que vamos a querer tocar, preservar, guardar. Esa será la función del editor, saber cuáles convierte en papel y cuáles se quedarán sólo en digital.

Esta idea anterior yo la llevo al extremo y convierto mi último libro en papel, Cultura Compartida, en un libro de artista. Así lanzo la idea de que sólo se publicarán en papel aquellos libros que por un valor añadido queramos conservar.

¿Cómo definirías tu libro de Cultura compartida, homenaje o renovación?

Yo creo que es un punto de llegada y un punto de partida como creador. Todos en nuestra creación tenemos cambios de registro y hasta cambios de género. En mí caso voy a seguir escribiendo libros de ensayo y de negocios, si veo ese final y ese inicio. Me he obligado a dejar de escribir en papel y mi creación va a cambiar radicalmente. Voy a poder expresarme de maneras que para mí son insospechadas en este momento. Ya se me están ocurriendo múltiples posibilidades que ofrece esta fórmula. La creatividad es infinita en ese aspecto.

Por otro lado también quería dar ejemplo. He centrado mi trabajo en estos temas relativos a internet y el mundo 2.0 y quería predicar con el ejemplo en estos tiempos de incertidumbre. No puedo decir a la gente que innove y luego yo seguir publicando en papel. Tendré que abrir este camino, darme los golpes y luego animar a los demás a seguirlo.

Sólo veo oportunidades, es un nuevo lenguaje creativo. Tengo ganas de hacer ese nuevo libro cien por cien digital: involucrar a los lectores, creación colectiva, compartir ideas…Creo que abre un sinfín de oportunidades.

¿Cómo se celebrará Sant Jordi cuando todos leamos en pantalla digital?

Esa es una pregunta que yo también me he hecho. Yo creo que se seguirá celebrando. Al final, es una fiesta de los lectores. Aunque sea con tabletas, saldremos a la calle al encuentro de los escritores, en lugar de comprar libros  tú irás con tu dispositivo y habrá descargas de contenidos, los autores podrán firmarte en pantalla esas ediciones digitales, podrá haber encuentros colaborativos entre el escritor y el lector, se producirán esos libros objetos…Como seguirá habiendo papel, ese será el día del año donde apreciaremos ese soporte en toda su esencia. Las librerías van a ser como boutiques en extinción, y las apoyaremos. Saldremos a la calle a compartir, a decir que nos gusta leer y será una gran fiesta, pero con diferentes formatos. 

 

 

 

 

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