Westerns olvidados: The ox-bow incident (1943) de William A. Wellmann

 

Por Juan Murillo Bodas

 

            “¿Crees que al señor le importa lo que va a pasar aquí esta noche?
            (fragmento de un diálogo de la película)

 

The Ox-Bow Incident 6

The Ox-Bow Incident

                                                                           

Magnífico western, del director estadounidense William A. Wellmann, uno de esos directores cuya valía aún no  ha sido reconocida del todo. Es Wellmann, uno de esos directores que aprendió a hacer películas durante la época del cine mudo, no en vano su película Wings(Alas)(1928), film sobre la aviación,fue la ganadora del primer Oscar a la mejor película de la Historia del cine junto a Amanecer de F.W Murnau. Algunas de sus  obras destacadas  son El enemigo público Nº1(1931) incursión valiosísima en el cine de gansters, el conocido drama romántico con ribetes cómicos: A star is born(1937),una película de aventuras, Beau geste(1939) o el también espléndido western Yellow sky(1948), es decir uno de esos directores capaces de rodar con garantía y brillantez en todos los géneros. Su filmografía, insisto, es muy amplia y bastante desconocida salvo algunos títulos muy destacados.

Y bien, la película que nos ocupa es la adaptación de la novela del mismo título escrita por Walter Van Tilburg Clark en 1938 inspirada en un suceso real y adaptada fielmente por  Lamar Trotti a la pantalla. Se trata de un western que dispuso de un presupuesto pequeño, medio millón de dólares aproximada mente, cuando normalmente el presupuesto de westerns  más o menos importantes solía ser de unos dos millones de dólares. Aun así, apenas logró cubrir costes, y es que se trata de un western que rompe con la tendencia escapista del género, el público del momento estaba acostumbrado a los westerns en los que los héroes triunfan, besan a la chica y se quedan a vivir en paz en su rancho, a la aventura y a los arquetipos perfectamente definidos de buenos y malos.

The Ox-Bow Incident

Cartel de la película

Nada de esto hay aquí. Se nos cuenta la historia  de un personaje que goza de gran prestigio en la comunidad es supuestamente asesinado. Se organiza una patrulla para buscar al culpable o culpables: un excoronel confederado y su  hijo, una mujer casi anciana, un borracho sádico, un negro creyente cuyo hermano también ha sido víctima de un linchamiento y que no quiere formar parte de la patrulla, y un par  de forasteros entre otros… Encuentran a tres personas y a través de una más que discutible prueba son acusados y sin tan siquiera juicio son ahorcados.

Una de las virtudes del guión es revelar la verdad cuando se acaba de ahorcar a los inocentes; casi al momento sabemos que el ganadero no ha sido asesinado, que ha sido todo un mal entendido.           

Todo  un clima de trágica fatalidad preside la película desde su inicio; los culpables no son sólo los autores del linchamiento, los culpables son de alguna forma todos, esto es, que una sociedad que permite una injusticia de tal tamaño es culpable en su totalidad. La magnifica planificación escénica de Wellmann, con la inestimable ayuda de Arthur Miller con su sobria fotografía y la música de Cyril Mockridge, logran llenar de tensión la pantalla, predominan los planos generales con suaves panorámicas y planos medios, logrando así a través de  leves movimientos de cámara reencuadrar al personaje protagonista de la historia: la multitud ávida de hacer justicia. Porque otra de las señas de identidad de la película es su coralidad(como no podía ser de otro modo tratándose del tema tratado), a pesar de contar con la magnética presencia de Henry Fonda, y los excelentes Dana Andrews y Anthony Quinn.

Es además un western que anticipa la corriente psicológica del género, que tantas obras maestras nos dará: The naked spur(Colorado Jim)(1953) de Anthony Mann o The hanging tree(1959) de Delmer Daves entre otros. Los diálogos: secos, concisos y en ocasiones llenos de sobreentendidos sirven perfectamente como hilo conductor del relato, los hombres están todo el tiempo discutiendo, maldiciendo, en permanente estado de tensión. El tema del linchamiento ya había sido tratado magistralmente te por Fritz Lang en Furia(1936).

Wellmann va un paso más allá, retratando con perversidad la condición humana. En fin, una obra maestra breve (72 minutos) y jugosa, recomendable para los amantes del western y para aquellos que aprecien  las historias  bien contadas despojadas de artificios innecesarios y que logran conmover al espectador sensible.

 

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