Una actuación extraordinaria

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Texto original: http://www.huffingtonpost.com/michael-kaiser/an-astonishing-performanc_b_3265352.html

 

De vez en cuando me ocupo de una actuación que es tan excepcional que me olvido de la venta de entradas, de la búsqueda de fondos, del recorte presupuestario y de algún que otro aspecto de mi trabajo. Yo debería estar sentado en el Centro Kennedy, pero también me olvido que trabajo allí y que tengo alguna responsabilidad en el reparto, equipo, músicos, acomodadores y algunos más que trabajan conmigo. En estas escasas horas, puedo incluso abstenerme de evaluar la técnica –el pie del bailarín, brazos y piernas, la afinación de los músicos, las luces–. Simplemente disfruto de la producción.

 

Una reciente actuación de Le Corsaire por el American Ballet Theatre fue un gran momento. Conozco bien la coreografía. La compañía estuvo en el repertorio del American Ballet Theatre (ABT) durantente mi estancia como director ejecutivo. Siempre fue una buena opción para el teatro, ABT tiene una excelente selección de bailarines principales y Le Corsaire tiene cuatro magníficos papeles para hombres, sin mencionar las dos maravillosas interpretaciones para bailarinas además, también, de varios papeles destacados. (Nunca olvidaré un joven Gillian Murphy, ahora bailarín principal, interpretar la variación de la tercera odalisca cuando el show recién llegó al ABT). Le Corsaire no es un ballet profundo (el argumento se centra en un grupo de piratas y un harem de mujeres que secuestran de un senil bajá –una historia no tolerante, ¡tampoco políticamente correcta!-) pero ciertamente entrenedida. Hay más saltos, giros e increíbles proezas que en ningún otra obra que conozco.

 

Y bailado por el reparto que vi, fue bastante notable.

 

Natalia Osipova e Ivan Vasiliev eran la pareja protagonista, Medora y Conrad, el jefe pirata. Cuando recién aparecieron en el Centro Kennedy con el Ballet Bolshoi hace varios años, nos sorprendieron en Don Quijote. Ahora, aunque esperábamos una excepcional interpretación, nada podría haberme preparado para los exuberantes precisos giros de Osipova ni los saltos de Vasiliev.

 

Sarah Lane, en el papel secundario de Gulnare, estuvo maravillosa en su primer paso a dos con el increíble Herman Cornejo como Lankendem, comerciante de esclavos. Hernan es siempre un excelente bailarín, pero aquí ha volcado en su personaje tal energía e ímpetu que parecía mucho más importante en la trama que nunca.

 

Craig Salstein hizo maravillosamente de villano –su vigor aportó interés a varios bailes de piratas, no las partes más fuertes de la pieza.

 

Y qué más puedo decir sobre Daniil Simkin como Alí, ¿el esclavo? Aportó tal extraordinaria técnica y exuberancia al famoso Corsario paso a dos ( o paso a tres en esta versión) que nos hizo olvidar algunas interpretaciones de esta historia que hemos visto en tantos programas teatrales.

 

Cada artista brilló pero fue el increíble alto nivel de danza de todos los componentes, lo que hizo esta interpretación tan especial. Dudo que ningún asistente del público olvidará pronto esta sesión matinal del domingo. Tan pronto salí del teatro, eché de menos mis días en el American Ballet Theatre y el increíble orgullo que sentía cuando “mis” bailarines actuaban tan maravillosamente. 

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