MI NIÑA BONITA

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LAGUNA-APOYO-5-300x300Por JUAN LUIS MARÍN. Te conocí en Julio de 2010. En Corn Island. Esa pequeña isla de apenas 12 kilómetros cuadrados en la que permanecí “encerrado” 4 meses como subdirector de Supervivientes y a la que tú acudiste un fin de semana para celebrar el cumpleaños de una amiga.

Aquella noche podría no haber pasado de anécodta. Junto con un cochecito eléctrico averiado y la pérdida de un revólver. Pero despertó en mi mucho más que curiosidad. Suficiente como para replantearme el único fin de semana libre en esos 4 meses y que contaba con la invitación de cierta joven, gerente de una empresa cuyos servicios fueron imprescindibles para el buen desarrollo de la producción, además de esposa de un rico canadiense, propietario de uno de los hoteles más lujosos de la isla, que me garantizaba una visita guida por la vida nocturna de Managua, de su mano y de la de una amiga a la que, como a ella, le encantaba “bacanalear y hacer tríos”. Decliné su oferta, aunque acepté de buen grado el número de teléfono de la amiga (por si las moscas) y cogí la avioneta hasta Managua, donde me esperaba un conductor que, por 50 dólares, me llevaría a Granada. Allí estarías tú. Y allí nos reencontramos, en el bar de Conchi, una española que ya se preparaba para celebrar la victoria de la selección en el mundial de Sudáfrica.

Aquel fin de semana cambió el devenir de mi último mes en Corn Island. Y el de un montón de cosas. Escuchando Mi niña bonita o Si tú estuvieras junto a clásicos del equipo como Pásame la botella o Sunny day. El Caribe se me había metido en las venas. Una extraña combinación entre el que yo había conocido… y el que tú empezabas a enseñarme. Sólo puedo decir una cosa: desde entonces, y ya han pasado casi 3 años, me has estado acompañando. Porque después de volver a encontrarnos aquel verano antes de mi regreso a España, la historia, lejos de acabar, continuó. En España, Nicaragua… el ciberespacio, las ondas telefónicas y el servicio de correos. 3 años de idas y venidas. De buenos y difíciles momentos. De cercanía… y distancia. Más de 8000 kilómetros. Los que me separan de un país que apenas sabía situar en el mapa y ahora es deseado destino para mucho más que unas vacaciones. Algo de lo que tú también eres culpable. Como tu familia y amigos. Por enseñarme Catarina y la laguna de Apoyo; por darme la oportunidad de volver allí para trabajar… en algo mucho más importante que un programa de televisión; por internarte conmigo en las cuevas del volcán Masaya, compartir una avería de radiador y dos pinchazos, o enseñarme a conducir un coche automático (ojo, que no es tan fácil) rumbo a San Juan del Sur; por llevarme a escuchar a Luis Mejía Godoy, los de Palacagüina y sus perjúmenes mujer; por hacerme entender la figura de Sandino… que no es lo mismo que ser sandinista. Y, sobre todo, por soportarme cuando ni yo mismo me soportaba.

En esos 3 años has cruzado el Atlántico en 2 ocasiones. Y parece que camino del cuarto, habrá una tercera. Para conocer la otra Granada. La española. En el que será un nuevo capítulo de la historia.

Feliz cumpleaños, Mariela.

Que cumplas muchos más. Y, por supuesto…

Que yo los vea.

 

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