Dexter: el largo adiós

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Por MARTA AILOUTI

The end begins. Así han llamado en su promoción a la octava temporada de Dexter, que se estrenará el próximo 30 de junio en Estados Unidos. Suena a despedida inevitable. Casi dolorosa. Como si se tratara del último día de vacaciones en el día de la marmota. Una y otra vez. Hasta el final. Porque ninguno de los capítulos que restan se sacudirá del todo la sensación de que, sea lo que sea, se acaba. La cuenta atrás, por tanto, ha empezado. Mientras, una parte de nosotros desearía que no llegara nunca.

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Con todo, que el final de la serie estaba cerca era algo sabido, comentado e incluso deseado por muchos de sus fans. Dexter era algo demasiado valioso como para despojarle del final digno que se merecía.  Se lo debían a él pero también a nosotros. Y ahora… Ahora no es seguro que estemos preparados para lo que ha de venir. A nadie le gustan las rupturas. Más, cuando el que deja es el otro.

Y es que el último episodio emitido de la serie dejó su final en todo lo alto. En las últimas temporadas hemos visto cómo las cosas se descontrolaban por completo para su protagonista. Un Dexter Morgan (Michael C. Hall) que, lejos de parecerse a aquel joven de los primeros capítulos que afirmaba no tener sentimientos, se empieza a cuestionar si tal vez Harry no se equivocó con él. No es descabellado pensarlo. Tal vez si su padre adoptivo hubiera tenido la misma fe ciega en él que, por ejemplo, su hermana, habría tenido alguna oportunidad real.

Sea como sea, este peculiar forense, que mata en sus ratos libres como hobby, ya no ejerce el control absoluto que solía tener sobre sus crímenes. A estas alturas el código ha tenido que reformularse tantas veces que ya no parece tal. Es más, los daños colaterales ahora son tan grandes que han acaparado todo el protagonismo. No es la primera vez que esto ocurre. Recordemos la maravillosa quinta temporada, con su inesperado e impactante final. Pero sí lo es en que las consecuencias son compartidas. Con Debra Morgan (Jennifer Carpenter) en concreto. Porque también ha pasado ella. Y no es poca cosa.

No es casualidad, por tanto, que ella ocupe un importante lugar en la promoción de su octava temporada. La relación de los hermanos siempre ha sido una pieza fundamental en la serie y en la construcción de su personaje. Y da la sensación de que los últimos acontecimientos terminarán por distanciarles definitivamente, al menos en principio, a pesar de los intentos del chico de los Morgan por procurar en balde un acercamiento, preocupado como estará por Deb. Porque ella regresará a nuestras pantallas más perdida que nunca. Su personaje siempre ha sido una olla a presión a punto de estallar en cualquier momento y esta vez sí, probablemente tocará fondo. No es para menos. Si Dexter se saltó su código, el de Deb fue pateado, insultado, escupido y pisoteado mil veces por ella misma. Ya no hay vuelta atrás y lo sabe. Y la culpa la tiene ese amor desmesurado que siente por su hermano adoptivo. No es seguro que no sea mutuo. Apuesto a que él sería capaz de matar por ella…

En cualquier caso, verla a ella tan hundida no debe ser algo placentero para nuestro protagonista que sabe que es el causante de su dolor. Ser lo que es ha terminado por arruinar la vida de una de las pocas personas que ha creído de modo inquebrantable en él. Y de qué manera. Curioso resulta que este Dexter Morgan que desde el principio insistía tanto en la ausencia de sus sentimientos, nunca haya tenido dudas en posicionarse de parte de su hermana. Quizás siempre fuera ella la que conservara su único lado humano en los momentos en que más perdido se sentía. Pero no nos engañemos. Deb es un cabo suelto sin atar. Su inestabilidad emocional la convierte en un constante peligro para sus intereses. Como lo es la hipnótica, atractiva, manipuladora y perversa Hannah McKay (Yvonne Strahovski) que, es presumible, volverá para esta última temporada. Alguien me dijo en una ocasión que ver Dexter le causaba mucho estrés. Prepárense pues, que vienen curvas. 

Y de fondo el Departamento de Policía de Miami, como no podía ser de otra forma, con los que aún quedan, mención especial al extravagante forense Masuka (C.S. Lee), y sin los que se fueron.  También con los que llegarán. Entre otros, la Doctora Evelyn Vogel (Charlotte Rampling), una experta en psicópatas que trabajará con ellos y que, seguro, llenará la pantalla en cada escena compartida con el personaje de Michael C. Hall. ¿Será ella quién finalmente termine desenmascarando al Carnicero de la Bahía?

Tendremos tiempo para las respuestas. Esto no es más que el principio. Nos queda una larga temporada por delante para deleitarnos con los últimos episodios del que fuera y todavía es un gran personaje. Su futuro es oscuro. Como su pasajero. Apuesto a que no será feliz. Ni agradable. Ni poco doloroso. Pero es el momento de poner un punto y final para que al menos, sea tan bueno como se merece.

Aunque, maldita sea, es Dexter. Ojalá no tuviera que acabar.

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