Teresa no se calla

Por Mariano Velasco

“Juan Mayorga dibuja en La lengua en pedazos a una Santa Teresa de Jesús muy actual, rebelde y defensora del poder del lenguaje”

Hay un momento en La lengua en pedazos –primera incursión de Juan Mayorga en la dirección teatral– en que el personaje del inquisidor (Pedro Miguel Martínez), durante el combate dialéctico que mantiene con Teresa de Jesús (Clara Sanchís), se escabulle del penumbroso escenario para situarse entre los asientos del público y desde allí continuar su diatriba acusatoria. Después de perderle de vista, seguimos oyendo su voz tras nosotros, entre nosotros, y uno no puede evitar pensar, sea o no esta la intención del autor, si no ejercemos todos alguna vez en nuestras vidas, incluso contra nosotros mismos, ese papel inquisitorio que cinco minutos antes juzgábamos tan despreciable como contrario a nuestros principios.                                                                                               

Que hoy día una obra que habla de monjas, conventos y religión se esté reponiendo por segunda vez y que continúe llenando el Teatro Fernán Gómez de Madrid, es un fenómeno que solo puede achacarse a que el autor haya sabido darle al personaje de Santa Teresa de Jesús una dimensión que sobrepasa lo religioso para adentrarse en nuestras conciencias colectivas por más laicos derroteros. “No hace falta compartir su fe para sentirse interpelado por el ser humano que se apoya en ella”, dice el propio Mayorga sobre el personaje .

20121218062641Sucede que en La lengua en pedazos, un texto del propio Mayorga basado en El libro de la vida de Santa Teresa de Jesús, por encima de inquisidores, pecados, demonios y apariciones divinas, de lo que en el fondo se nos está hablando es de rebeldía y de justicia (y a la vez también de todo lo contrario: de sumisión y de injusticia), así como del poder salvador del lenguaje como instrumento de libertad.

Logrando como resultado un espléndido texto que sugiere más que recrea –sin regodearse en su barroquismo– el lenguaje propio del siglo XVI, Mayorga realiza un difícil ejercicio de simplificación, extrayendo del original Libro de la vida de Teresa de Jesús aquello que resulta más sugerente y atractivo para el público de hoy y, sobre todo, convirtiéndolo, gracias a la creación del personaje del inquisidor, en puro diálogo teatral.

Como ya hiciera en El Crítico, su última obra en cartel, Mayorga recurre a la intromisión de un personaje que perturba la paz o rutina de la escena (Teresa anda entre fogones, cuchillo en mano, en la cocina del convento), y a partir de ahí se desata el diálogo concebido como duelo a muerte entre dos maneras de entender la religión y, en definitiva, la vida toda. Pero con la particularidad de que el foco de antagonismo ya no es tanto cielo contra infierno, ni  siquiera salvación frente a condena, sino, sobre todo, libertad frente a opresión. Ahí es donde tendrá mucho que decir esta contemporánea Teresa que tan cerca nos llega y nos conmueve.  

 Episodios como el de la enfermedad de la Santa hasta estar al borde de la muerte; el del maléfico idolillo al cuello del sacerdote pecador; el de la aparición del sapo en el convento; el testimonio del carácter quijotesco de Teresa, lectora del Amadis de Gaula; las inclinaciones infantiles de Teresa y su hermano queriendo ser mártires y viajar a tierras de infieles para que “nos descabezasen”, o la narración del descenso a los infiernos de la propia protagonista (con la consiguiente burla de su interlocutor) son excelentes ejemplos de esa capacidad de sugerir y cautivar del texto de Mayorga, del buen hacer de ambos actores y de una escenografía tan sencilla como envolvente.

El de “la lengua en pedazos” es un título sugerente como pocos que nos induce a pensar en la falta de libertad para decir aquello que se quiere gritar bien alto, en el papel inquisidor de tantos y tantos impositores del silencio que han existido y siguen existiendo (incluidos, no lo olvidemos, nosotros mismos) y, por qué no, también en esa idea tan teresiana de no ser capaz de expresar lo que uno siente si no es gracias a la intervención divina. 

La Teresa que nos trae Mayorga es, qué duda cabe, un personaje atormentado por las circunstancias que le ha tocado vivir, pero fuerte en su espiritualidad pese a su debilidad física. Mujer de profundas convicciones, es capaz de pasar por encima de quien haga falta con tal de cumplir su deseo de fundar un nuevo convento en el que la religión y la vida se conciban según sus propios valores. Un pequeño lugar en el mundo en el que se deje de llamar desorden a lo que en realidad es espíritu y en el que, por encima de todo, la injusticia y la opresión no consigan cortarnos jamás la lengua en pedazos.

 

La lengua en pedazos

Basado en El Libro de la Vida de Teresa de Jesús

Texto y dirección: Juan Mayorga

Compañía: La Loca de la Casa

Intérpretes:  Clara Sanchís,  Pedro Miguel Martínez

Lugar: Teatro Fernán Gómez, Madrid

Fechas: Del 13 al 30 de junio de 2013

Horario: De miércoles a sábado, a las 20.00h; domingos, a las 19.30h.

 

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