Entrevista a Carlos Sisí por “Panteón”, Premio Minotauro 2013

 

Por Benito Garrido.

 

Con Panteón, el escritor madrileño Carlos Sisí se hizo merecedor este año del Premio Internacional Minotauro de Ciencia Ficción y Literatura Fantástica. Conocido entre los lectores por su serie de novelas Los Caminantes, que situaba el apocalipsis zombie en soleadas tierras malagueñas, también ha publicado el ecothriller La hora del mar y la novela corta Edén interrumpido. Hoy día es uno de los autores de género más importantes del panorama nacional. Panteón sumerge al lector en una historia de aventuras espaciales con tintes lovecraftianos, una novela híbrida de la ciencia ficción y el terror cósmico que seguro tendrá de nuevo muchos seguidores.

 

Panteón, de Carlos Sisí.

Panteón, de Carlos Sisí.

Panteón.  Carlos Sisí.  Editorial Minotauro, 2013.  360 páginas.  19,50 €

El planeta Tierra explotó hace más de diez mil años. En su búsqueda por el espacio, el hombre ha iniciado una nueva era donde guerra y paz son elementos de una misma balanza que se equilibran cuidadosamente desde La Colonia, el enclave científico por excelencia. Desde allí, se detecta cierta actividad bélica en un planeta alejado de cualquier ruta comercial, y se decide iniciar un protocolo estándar de inspección. Mientras tanto, Ferdinard y Malhereux, dos jóvenes chatarreros, esperan en el subsuelo de dicho planeta a que acabe la guerra en la superficie para saquear los restos del combate. Entre los restos de la batalla encuentran un extraño artefacto que parece pertenecer a una civilización antigua y desconocida, y tras el que van los atroces mercenarios sarlab y los científicos de La Colonia por igual. Poco se imaginan Mal y Fer que lo que tienen en su poder podría ser la llave para liberar una amenaza más antigua que la galaxia.

 

P.- En cuatro años, desde que en 2009 salió Los caminantes, te has forjado una carrera como autor reconocido. ¿Qué supone para un autor con tantos seguidores un premio como el Minotauro?

El premio, para mí, fue una palmada en la espalda, una de ánimo más que otra cosa, y eso es algo muy abrumador. Acudieron colegas escritores que les sorprendió que estuviera tan nervioso, pero es que el premio representa a todos esos lectores que me han puesto donde estoy con la confianza que han depositado en mis libros. Desde ese punto de vista, no tiene parangón.

 

P.- Del género Z a la ciencia ficción pasando por el thriller. ¿En cual de ellos te encuentras más cómodo a la hora de escribir?

La ciencia ficción y el terror fueron los pilares de mis primeras lecturas. Todo me gustaba, y absorbí mucho de tantas historias maravillosas, así que ahora voy aportando cosas de mi propia cosecha que, supongo, jamás habrían estado ahí sin ese bagaje inicial. Con ambos me siento muy a gusto y me veo escribiendo más historias de ambas cosas. Panteón ha gustado mucho y hay muchos lectores pidiendo una segunda parte; definitivamente me veo explorando ese mundo en el futuro y convirtiéndolo en una saga. Pero podría escribir muchas otras cosas. Se trata de contar historias, y yo no las busco, surgen del roce con el día a día, con los estímulos que tienes… si doy con una buena historia sobre trincheras en la Primera Guerra Mundial, iré a por ella, no importa cuánta documentación tenga que recabar primero.

 

P.- ¿Cómo se te ocurrió escribir Panteón? ¿Dónde está su origen?

Me he criado entre ciencia ficción… es de las primeras cosas que leí, cuando era joven y no tenía mucho dinero para comprar mis propios libros, pero mi hermano tenía una colección fantástica que me permitió descubrir a todos los grandes. Panteón fue mi manera de devolver al género todo lo que había aprendido. Las viejas historias de robots de Asimov son ahora parte de mi, y mezcladas con mis propias experiencias, generan cosas nuevas que la gente disfruta. Es como completar un círculo.

 

Carlos Sisí.

Carlos Sisí.

P.- La Tierra ya no existe y los humanos se han expandido por la galaxia. Aunque se da cierto equilibrio, siguen produciéndose continuas guerras. ¿El hombre no aprende nunca?

No, no lo creo. La historia de la Humanidad es una historia de guerra y de asesinatos. Es como lo hacemos, simplemente. Hablando de ciencia ficción, había una historia donde se describía a diferentes razas dentro de la galaxia, y entre ellas, naturalmente estaban los Terran. Decían de nosotros: “Los Terran, la peor escoria de la galaxia”. Me pareció curioso, pero es así. Si tenemos problemas entre nosotros con cuestiones tan triviales como el color de la piel, imagínate cuando encontremos otras razas, si eso ocurre alguna vez. Será como en Distrito 9, como siempre hemos hecho.

 

P.- Escenario y atmósfera son elementos indispensables en una novela como ésta. ¿En que te basas para imaginar esos mundos? ¿Dónde miras para inspirarte en su diseño?

He bebido de muchas fuentes, no solo las grandes historias clásicas de autores tan celebrados como Asimov o Phillip K. Dick. Hay muchas películas en mi cabeza, hay videojuegos, que son un vibrante elemento de narración, y muchas pequeñas aportaciones de ilustradores más o menos anónimos que suben su arte a Internet para disfrute de la gente: esas ilustraciones, digitales o no, son muy evocadoras y cuentan historias en sí mismas. Todo eso ha tenido un impacto importante en cómo pueblo mis historias.

 

P.- El humor también está presente en una novela donde los malos son muy malos, y los amigos muy buenos amigos. ¿Temes haber incurrido en ciertos arquetipos?

Ni siquiera he pensado mucho en ello, no más que lo estrictamente necesario. No abogo por la originalidad en sí misma, es algo que ocurre, pero intenté mantenerme lo más respetuoso posible con historias ya creadas que son una verdadera losa para un creador, porque son mundos muy establecidos, complejos y potentes. Simplemente quería escribir un libro entretenido donde la gente se lo pase bien, y en eso puse todo mi esfuerzo. La parte de la amistad sí que era importante en este libro, es el motor de la novela.

 

P.- Misterio, intriga y suspense se dan la mano nada más empezar la novela. ¿Es una buena manera de enganchar al lector desde la primera página?

¡Claro! Es importante mantener al lector en vilo, con ganas de saber qué ocurre. Cada capítulo está diseñado como uno de esos episodios de series americanas donde, hacia el final, colocas una pequeña sorpresa o giro que provoca que el lector tenga curiosidad por comenzar el siguiente, dejando miguitas de pan que hacia el final vas recogiendo para ordenar todo. Han dicho de mi que soy “el maestro del cliff-hanger”, y eso es genial.

 

P.- Y ahí está Jebediah… impresionante… ¿Lo recuperarías quizá para otra novela?

Me gustaría mucho continuar con la historia, sobre todo por que los lectores lo piden, y cuando eso ocurre, es muy halagador y difícil decir no. Tengo muchas ideas para una segunda parte. Me gustaría explorar todos esos lugares que se mencionan en la primera parte, descubrir más cosas sobre el panteón y su tecnología, y qué pasa con el Hombre Alto después de la novela. Jebediah tendrá un papel importante, por supuesto… es mucho más de lo que parece tras la lectura de Panteón.

 

P.- Diálogos muy vivos, escritura muy ágil, atmósfera y acción muy visuales… ¿novela muy cinematográfica?

Sí, indudablemente. Me gusta cuando la gente me dice: “Tengo la sensación de haber leído una película”. Me gusta esa manera de desarrollar las cosas. El libro además tenía que ser muy accesible, como un aperitivo para gente no familiarizada con el género. Mis lectores vienen del género zombi y muchos de ellos no han leído mucho, o nada, sobre ciencia-ficción. Me gusta cuando me escriben y me preguntan qué otros libros de ciencia-ficción recomiendo, es una medalla enorme que me pongo con mucho orgullo.

 

Panteón detalleP.- Panteón es ciencia ficción en estado puro, con toques negros y de terror, y quizás no tan academicista, pero ciencia ficción. ¿Es el toque Sisí?¿Quizá un estilo propio muy marcado?

Sabía que quería algo de terror en mi historia, mezcla muy bien con ciencia-ficción. Esa sensación de Planeta Prohibido. Además me muevo bien con el terror, así que mezclar ambas cosas parecía una buena idea. Creo que ha quedado muy bien en su conjunto… empiezas con puro misterio, sembrando incógnitas, y acabas con algo que supera totalmente a los protagonistas y se convierte en un problema cósmico.

 

P.- Para escribir ciencia ficción, entiendo que no solo es cuestión de tener una gran imaginación sino de documentarse adecuadamente, ¿no? ¿Cómo es ese proceso’

Quizá Panteón haya sido la novela con la que menos trabajo he tenido en ese sentido. No es como La Hora del Mar, por ejemplo, que tuve que hablar con soldados profesionales, tragarme charlas de biólogas expertas en bioluminiscencia y leer mucho sobre muchos temas diferentes. Leí muchos artículos sobre cosas que AHORA empiezan a acariciarse como posibilidades para un futuro lejano, porque para la fecha en la que transcurre el libro serían cosas mundanas. Muchas de las cosas que hace la Hipervensis son sueños húmedos para nuestros científicos, pero trabajan en ello, esperando, dentro de unos cientos de años, haber rascado un poco la superficie de algunos misterios como la invisibilidad o la ingravidez. Hay cosas que parecen viejas y sabidas, pero que en realidad no lo son, y un ejemplo clarísimo es el Big Bang. Si lees la entrada de la wikipedia sobre el tema, descubrirás que no se entiende. Yo por lo menos no lo entiendo. En realidad, los científicos confiesan que se trata de una hipótesis de trabajo basada en algunos indicios, pero que en realidad no comprenden cómo ocurrió. ¿Un punto pequeño que flotaba en la nada y que, de repente, estalla, liberando todo el Universo como lo conocemos? He visto películas de posesiones demoníacas de serie B mucho más creíbles que eso.

 

P.- En la dedicatoria pones: a mis Viebels… ¿quiénes son?

(Risas) Son un grupo de amigos con el que tengo una gran afinidad. Eran lectores, al principio, que venían a mis presentaciones y a mis quedadas, y ahora son una parte esencial de mi vida. Quedamos mucho y hacemos muchas cosas que tenemos en común; son un regalo de la vida. Tengo una lista de rendimiento donde registro el número de páginas que voy produciendo cada día y la tenía en un lugar donde ellos podían verla, y me animaban mucho cada vez que la novela creía en una, tres, cuatro páginas a lo sumo cada pocos días. Por eso quizá Panteón es una especie de oda a la amistad, a su manera, con Ferdinard y Malhereux como ejes principales de la novela. Por eso el libro va dedicado a ellos. Viebel. La Vie Est Belle.

 

P.- ¿Referentes literarios en general y de Panteón en particular?

Asimov, sin duda, con sus relatos de robots, la doctora Susan Calvin y Donovan y Powell. Hay algo de Lovecraft también, y aunque no sea literario, un gran referente es la película original de Alien. Hay algo de Robert Sheckley, aunque no resulte muy aparente, por sus relatos donde la fuerza narrativa se centra en los diálogos (estoy pensando en Alimentos y Venenos, por ejemplo, que también iba sobre una pareja de navegantes), y también hay algo de los cómics de Rogue Trooper (2000 AD) que son muy imaginativos y proponen un mundo coherente increíblemente detallado y rico. Había un episodio sobre unos chatarreros.

 

P.- ¿Tienes ya nuevos proyectos literarios entre manos de los que nos puedas hablar?

Estamos revisando lo último que he escrito: Vienen Cuando Hace Frío. Como es más corta de lo habitual, apenas 260 páginas, estábamos pensando en publicarlo junto con tres relatos cortos más para que los lectores tengan un poco más de peso por su dinero. Con la crisis que nos azota, me parece importante llevarse a casa un libro que va a darte unas cuantas horas más de disfrute. Además, el dibujante Ittai Manero y yo estamos terminando un proyecto en el que llevamos trabajando ocho meses, un cómic infantil-juvenil llamado MIDNIGHT sobre un pequeño y rechoncho caballero azul en el que tengo puestas toneladas de ilusión, aunque no vea la luz probablemente hasta 2014.

 

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