“Fukushima. Vivir el desastre”: una visión personal y real de la catástrofe

Por: Cristóbal Vergara Muñoz.

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El libro que nos ocupa en esta ocasión es una obra muy personal sobre la cual podemos ejercer un juicio crítico en el que mostrar más o menos nuestro acuerdo con su contenido, mas éste no nos dejará en absoluto indiferentes. El tema del libro es duro pero tratado con tan magnífica cotidianidad que a veces asusta o nos hace sonreír y dudar. La estructura de “Fukushima. Vivir el desastre” consiste en un diario, en la transcripción de un blog personal de su autor, Takashi Sasaki, un profesor universitario japonés especializado en cultura española que hoy ostenta con juventud sus 74 años (72 en 2011 durante el desastre). El escrito está a medio camino entre el relato serio y los comentarios más “ligeros”, con momentos de enfado, indignación e incluso cotilleo personal.

Este enérgico profesor nos hace un retrato de las dificultades y la actuación política y social tras las consecuencias del tsunami que azotó Japón en marzo de 2011 y el posterior accidente nuclear de Fukushima. En el contenido de sus páginas encontramos una narración desde las primeras horas tras el desastre hasta el retorno a una vida “normal” similar a la previa al accidente en forma de “Monodiálogos”, fórmula ya utilizada por Miguel de Unamuno para narrar a modo de diario personal los hechos que le iban acaeciendo.

Japón no es en este libro una sólida sociedad en la que la unión y cohesión que les otorga su cultura los hace fuertes y patrióticos, como estamos acostumbrados a escuchar habitualmente debido a los clichés. Leeremos sobre la incompetencia y la falta de comunicación entre estado y ciudadanía, sobre intereses económicos y también sobre interminables formalismos japoneses de desesperante rigidez. También observaremos lo que realmente significa vivir en un “estado de guerra” (pues así lo califica su autor), pese a que no haya ninguna guerra, y lo que significa habitar en una ciudad medio fantasma, aislado de muchos de los servicios básicos y de las infraestructuras necesarias para una vida cómoda.

Takashi Sasaki y Yoshiko

Takashi Sasaki y su mujer Yoshiko

La controversia política que el autor observa en lo referente al ahora ex-primer ministro Naoto Kan y su gobierno, añadido a la actuación  y la protección de la empresa energética TEPCO (responsable de la central nuclear accidentada), es también un punto fuerte de sus páginas. Evidentemente nos toparemos, si reflexionamos, con uno de los problemas de la democracia moderna: la falta de responsabilidades por parte de los que ostentan el poder, los cuales parecen encontrarse a veces por encima de la ley; ya sean políticos, o empresas como TEPCO, que junto a otra empresa energética se reparte el panorama de la energía nuclear en Japón. Todo esto hace ver que cantidades descomunales de dinero están en juego.

También como no podía ser de otra manera nos encontraremos el carácter japonés y su manera peculiar de ver las cosas. La exigencia de responsabilidades y “eficiencia” de la que Takashi Sasaki se queja constante y amargamente en la obra es un claro reflejo del compromiso de su cultura para con el buen funcionamiento de su país y la conciencia ciudadana. Una de las cuestiones que llega a uno a plantearse tras leer la diversidad de reflexiones y relatos diversos que plantea nuestro veterano autor es la comparación con nuestro propio país. Si un desastre de características semejantes se hubiese producido en España, la actuación gubernamental hubiera sido tan distinta y con unas consecuencias tan abrumadoramente desastrosas para la población que la comparación con Japón resultaría odiosa. No es este lugar para entrar a valorar la diferencia entre los gobiernos español y japonés o los eventos hipotéticos que podrían ocurrir en un desastre de este calibre. Simplemente no he podido eludir el hacer una pequeña analogía mental con el terremoto de Lorca. Las palabras de Takashi Sasaki son extremadamente duras hacia la falta de funcionamiento, responsabilidad, implicación, eficiencia y demás aspectos negativos de la actuación del gobierno y las entidades poderosas en la catástrofe. Ahora bien, podemos observar que de algún modo en Japón las autoridades responden, aunque sea tarde, al igual que toman decisiones y gastan dinero en proveer de alternativas de socorro a los implicados y afectados en tan negro asunto. Puede que el veterano Takashi esté en desacuerdo en muchas de las medidas tomadas claramente “desde arriba” y que no estén basadas en criterios comprobables por la población local que esta viviendo en sus carnes el desastre. pero, al menos, encontramos una diligente actuación del estado japonés para intentar atajar el problema.

El autor también cuenta con unas circunstancias un tanto especiales en su narración, ya que dentro del relato que constituye su experiencia encontraremos muchos datos de su vida personal, pues su mujer Yoshiko es incapaz de valerse por sí misma debido a una enfermedad mental, cuestión que agrava de por sí la dificultad de retornar a la vida normal dentro de las circunstancias especiales del accidente nuclear.

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Técnicos nucleares examinando la radioactividad de un niño cerca de la planta nuclear de Fukushima Daiichi

Desde la perspectiva de una persona que no es experta en energía nuclear, el profesor Takashi nos da una maravillosa clase acerca de cómo enfrentarse a la adversidad y afrontar tan extraña situación. Desde por ejemplo el restablecimiento del servicio postal de Japón en la zona en la que vive, Minamisooma, dentro de la “zona de exclusión” establecida por el gobierno,  la reapertura de los supermercados, la vuelta de mucha de la población de la zona, hasta las calificadas de “cobardes” pasadas de las fuerzas de autodefensa en helicóptero por la zona o las declaraciones de dirigentes políticos y personal de TEPCO afirmando las bondades de la radioactividad en pequeñas dosis, tenemos un cóctel que dibuja muy bien la imagen del Japón actual y la vida en la sociedad nipona antes, durante y tras el desastre y los cambios que se han producido en ella.

Y a modo de conclusión, elogiar la oportunidad que nos ha brindado la editorial Satori con su excelente edición para concer esta problemática de primera mano. Evidentemente decir que es un libro muy recomendable para plantearse el futuro de la sociedad japonesa, pensar sus contradicciones, problemas sociales, políticos y por supuesto también sus virtudes. Ineludible también para ver con claridad que detrás de los desastres siempre hay simples personas. 

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Fukushima. Vivir el desastre

Takashi Sasaki

Ed. Satori, 2013

334 pp, 22 €

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