La realidad está llena de filosofía

 

Por Nuria Ruiz de Viñaspre

La realidad está llena de filosofía

Esta frase bien pudiera ser cierta en las tres vertientes que acoge: una, que la obra La realidad está llena de filosofía; dos, que la realidad de Despeyroux está llena de filosofía, y tres, que la realidad que vivimos también está llena de filosofía. ¿Dónde lo real?

Lo real aquí y ahora: ¿qué se puede esperar sino realidad pura y dura cuando la autora de esta obra, Denise Despeyroux, ya escribe en el prólogo del libro: “[…] como cuando escogiendo un aguacate en el supermercado, de repente Andrómeda se pone a discutir con su madre o con su primo Oliver…” Nada hay más real y cotidiano que ir a escoger unos aguacates cuando la voz de Andrómeda se entromete dialogante en la mente Despeyroux. Nada tan real como devolver ese aguacate a su caja y abandonarse a ese diálogo.
Nacida de Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, la realidad aquí y ahora es Andrómada. Andrómeda y su Luz en el espejo. “La posibilidad de la escucha”, como dice Despeyroux. Me pregunto si, si Despeyroux y Orazi fueran hermanas, hubieran acabado dialogando así… Andrómeda y Luz. Despeyroux y Orazi. La correspondencia de conjuntos es atractiva desde el primer momento. Una obra escrita expresamente para una actriz. ¿Qué es en realidad la realidad? ¿Un caprichoso juego de palabras multiplicadas? Dos conceptos. Lo real y lo no real. El todo y la nada. La vida y la muerte. El amor hacia ambos lados.

La realidad, de Denise Despeyroux.
Bajo este cartel tan cinematográfico, Denise Despeyroux y Fernanda Orazi nos incitan a adentrarnos en la realidad –nada cinematrográfica– de la vida de dos Andrómeda y de dos Luz.
Realidad (del latín realitas y este de res, pero de cosa, no de vaca), término que expresa el concepto abstracto de lo real. Suplantación. Sustitución de una persona para obtener un beneficio. El no dolor de la madre por la futura y voluntariosa hija que viaja hacia un “no estar”.
Forzar el diálogo.
Forzar el diálogo.
Forzar el diálogo de la realidad.
Forzar sin fuerza lo real.
Forzar sin fuerza lo real es aceptarlo.
Aflojar el diálogo.

La realidad, de Denise Despeyroux.

Empujar empujar empujar.
Empujar la vida desde la lengua.
Dar a luz a Andrómeda.
Empujar a Andrómeda.
Empujar a Luz.
Empujar la Luz de la palabra Andrómeda.

ANDRÓMEDA: […] A vos que siempre te entendí, Luz… ¿cómo puede ser que ahora no te entienda? ¿Vos crees que yo le puedo escribir una carta a mi hermana como le escribo una carta a Rilke o como le escribo una carta a Artaud?

LUZ: ¿No te parece más raro escribirle una carta a Rilke que a tu hermana aunque sepas que tu hermana no va a contestarte? Sabés que tu hermana por lo menos va a leer la carta.

La realidad, de Denise Despeyroux.¿Quién está al otro lado de la mano tendida? ¿Qué palabra hay tras esa mano tendida? Tendales y puentes. Rostros, cuerpos, nada.
Andrómeda Luz Andrómeda Luz Andrómeda. Quién ilumina a quién. Ambas tienen significado. Andrómeda Luz. Luz Andrómeda. Independientes pero dependientes la una de la otra. Consecuencias la una de la otra. La vena de una prolonga la vena de la otra. Siempre la una de la otra y la otra siempre de la una. Consecuentes. Es la misma una de esa misma otra. Spiegel im spiegel. Espejo contra el espejo.
Propuesta rabiosamente moderna, ya que nos relata a través de una pantalla (hoy vivimos frente a una pantalla que ilumina e iluminamos) la suplantación de una persona lejana. Pero, ¿cómo ensayar la emulación de alguien en nuestro propio alguien, un alguien chocante fisiológica y filosóficamente? En un redoble de actriz, dualidad perfecta en una clara complejidad real que entrama entrar en otro alguien. 

En palabras de Denise: “Creo que parte de la magia del procedimiento puesto en juego en La Realidad consiste en que se ha introducido la posibilidad de la escucha. Mientras Andrómeda le habla a Luz, sucede que vemos a Luz escuchando a Andrómeda. Y en ese “mientras” está la magia, esa magia que logran los actores y actrices de talento: la de hacer que parezca fácil y verdadero lo estrictamente imposible”.

Sí, con el gen de Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, Andrómeda, gobernante de hombres. Hija de Casiopea. Constelación en forma de  W en el cielo. Aquella mujer W de Perseo que desató la furia en Poseidón. Casiopea la castigada. La colocada en el cielo pero en postura extraña. Incómoda, como la realidad. Y a la que el poeta griego le escribió: “Nunca volverá a brillar, pero se zambulle como un buzo con las rodillas dobladas”. 

Furia. Realidad. Luz. Diálogo. Medusas. La mujer-espejo. Escucha de constelaciones. Electricidad. Voltaje. Galaxias. Todo. Nada. Mantras. Mantras. Mantas de mantras. Galaxias. Mujeres-castigo del revés. Realidades invertidas. Realidades. Pero, ¿dónde la realidad? ¿Dónde? ¿Se mira la realidad desde arriba? ¿Desde abajo? ¿Se mira hacia los lados?
ANDRÓMEDA: ¿Jugamos a La realidad?

LUZ: ¿A La realidad? Pero si vos nunca querés jugar a La realidad.

ANDRÓMEDA: Bueno, hoy sí quiero. Dale… decime la realidad más cruda que se te ocurra. Estoy inspirada. Vas a ver cómo la convierto.

 La realidad, de Denise Despeyroux.

¿Dónde la realidad? ¿En el salón de casa frente a un ordenador Vaio que está frente a nosotros o en un salón de casa delante de esa misma realidad de detrás con flores y esqueletos de máscaras custodiando cuellos? ¿Quién determina la realidad, la realidad real? Entre ambas, una línea invisible. Una acaricia su cuello. La otra sostiene su mejilla. Manos enfrentadas que son una en el espejo de la realidad.
En cuanto al texto, la mano de Denise nos balancea. Nos lleva de la risa al llanto sentados en ese columpio Despeyroux. Ella dice entre líneas: profundiza. Pero, ¿qué hay adentro? –contesta la otra… profundiza aún más. Profundiza. ¿Para qué? Profundiza aún más… Pero, ¿adónde? Tú profundiza, porque, como decía Doris Lessing, “no hay otro lugar adónde ir más que adentro”.
La mano de Denise, un prodigio y las dos interpretaciones de Orazi, dos prodigios. Una por cada una de ellas. Es decir, la misma. Dos alguien en un mismo alguien. Porque en realidad, todo es suave en la realidad. Suave sus personalidades. Suave sus rasgos. Suave sus diálogos. Todo es suave bajo ese implacable manto de la cruda realidad que se vive.

Epílogo

Carta de Andrómeda a Antonin Artaud

Sé que solías escribir cartas, cartas donde una lee cómo morías lentamente, cartas que siempre mandaste a la persona equivocada. De alguna manera hoy sos también para mí la persona equivocada, lo sos porque estás muerto. No sé si lo sabés, y la verdad es que me gustaría saber si lo sabés; saber, por decirlo de alguna manera, qué tipo de vida ejercés ahora que estás muerto, qué tipo de conciencia te incordia ahora que estás muerto. Saber, por ejemplo, si descansás sobre una verdad de un solo filo, sin ninguna oscuridad que te ilumine o si seguís siendo, de algún modo, un completo abismo, sin dolores bellos, y se te pudren, junto al cuerpo, las palabras […] 

© La Realidad, Denise Despeyroux

Entonces, descubrir.

La realidad es un bar que hay en mi barrio
En el bar de la esquina, todo vale.

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