Marko Zaror: Made In Chile

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Por Javier Elba

 

Este tipo es un fiera porque entra, partiendo la pana, invitando a la peña, invitando a cañas, repartiendo leña… Y acaba con todos.  

Se llama Marko Zaror y, aunque es probable que se hable de él en breve por su aparición en “Machete Kills” (Robert Rodríguez, 2013), se trata de un extraordinario artista marcial que empezó haciendo sus pinitos en Hollywood como doble de Dwayne “The Rock” Johnson.

Amparándose en Bruce Lee, su gran referente, colaboró con el director Ernesto Díaz Espinoza en unas películas de bajo presupuesto pero llenas de increíbles coreografías llevadas a cabo por Zaror. La primera de ellas tuvo lugar en el 2006 con el nombre de “Kiltro”, “Mirage Man (Mirageman)” vio la luz un año después y “Mandrill” hizo lo propio en el 2010. Si bien es cierto que “Kiltro” se hace algo tediosa, no ocurre lo mismo con sus sucesoras.

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El actor Marko Zaror en “Mandrill” (2009), de Ernesto Díaz Espinoza

En “Mirage Man (Mirageman)” el protagonista, después de un acto heroico en el que salva la vida de una mujer que estaba siendo asaltada en su casa, decide convertirse en el héroe chileno nacional. La gente puede contactar con él a través de un correo electrónico y, de esa forma, acude al rescate del más débil. A pesar de ser una cinta de muy bajo coste, a su lado “Kick-Ass” (Matthew Vaughn, 2010) parece una copia dirigida a un público infantil y con bastantes tintes ficticios.

Mandrill es el tercer – y esperemos que no el último – largometraje realizado por esta dupla que, además, cuenta con la colaboración del compositor Rocco, creador también de la ambientación musical para los proyectos anteriores de Díaz Espinoza. En este film, Zaror encarna a un hombre con ansias de venganza conmovido por una dramática experiencia vivida en su infancia. Y también a un gran seductor que sigue al pie de la letra los consejos en el arte amatorio que – en la mejor escena de todas – su tío, magistralmente interpretado por Alejandro Castillo, le desveló cuando era un chaval.

Previamente a su filmografía chilena, apareció en dos proyectos mexicanos que fueron “Entre llamas (Into the Flames)” (Carlos Victoria Reyes, 2002) y “Chinango” (Peter Van Lengen, 2005).

Su primer trabajo para la gran pantalla estadounidense fue “Undisputed III: Redemption” (Isaac Florentine, 2010) en el que da vida a Raúl “Dolor” Quiñones, un colombiano condenado a cadena perpetua y, cómo no, gran luchador. Así que, además de cambiar de país, el rol que le otorgaron fue el de villano al que Scott Adkins, en el papel de Yuri Boyka, tiene que hacer frente.

Este chileno es una máquina de pelear y no por casualidad. Se somete durante horas a un estricto ejercicio físico y posee una gran flexibilidad que hace que dé varias vueltas en el aire para finalizar el movimiento con una patada en alguna parte del cuerpo de sus oponentes.

Junto con el mencionado Scott Adkins y Michael Jai White, Marko Zaror está entre los mejores representantes del cine de acción y artes marciales. Por si Stallone lee esto, creo que debería plantearse contratarlo para “The Expendables 4”.

Marko no se considera actor. Más bien utiliza el cine como escenario para mostrar sus habilidades y comenta que “en Chile, cuando haces algo nuevo, la primera reacción de todo el mundo es rebajarte. Tienes que hacer de eso algo grande para que te lo reconozcan. Primero, el mundo entero debe decir que eres el mejor y, entonces, en mi país dirán, “Okay, puede que seas genial””.

No es que pueda serlo. Simplemente, lo es. 

 

 

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