El Delorean: Streets of fire (1984), de Walter Hill

 

Por Lourdes Redondo Bacaicoa.

 

Hoy nos metemos en un delorean para trasladarnos al año 1984 y analizar y hablar de la magnifica y mítica película estadounidense Calles de fuego (Streets of fire). Un film en el que encontramos el cocktail perfecto de amor, drama, acción y mucho rock & roll.

A lo largo de esa hora y media de duración las diferentes sensaciones que nos transmitirá el film harán que no dejemos ni tan solo un segundo de mirar la pantalla.

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Calles de fuego (1984), de Walter Hill

Este clásico podría considerarse como un claro ejemplo de la gran unión que puede darse entre cine, el mundo videoclipero, el cómic y la música. A pesar de haber sido considerado uno de los grandes fracasos de su director Walter Hill, esta película ha sabido envejecer mejor que muchas otras, convirtiéndose y siendo considerada una película de culto con el paso de los años.

He de reconocer que ya el simple hecho de ver un cómic se traslade a imagen puede ser una de mis debilidades, pero en este caso, recuerdo perfectamente el día que la vi por primera vez y como me encantó. La composición de planos que ejecuta el director, así como la escenografía creada expresamente para la ocasión con un Chicago casi irreconocible, hace que veamos el traslado perfecto de un tebeo de acción de aquellos años a la gran pantalla.

El hechizo e incluso podríamos decir, el magnetismo que crea su genial pero a la vez simple trama es algo increíble. Aunque en esos años el western ya había casi desaparecido este argumento venía de algún modo a rescatar el tópico de un héroe, un villano y una jovencita en apuros, ambientado con una decoración mucho más moderna. Dando lugar en este caso a los duelos en las calles en vez de en un paraje desértico, y cambiando las pistolas por martillos.

La historia que se relata es muy sencilla, pero al mismo tiempo es la composición perfecta para poder disfrutar de coches antiguos, persecuciones, estrellas de rock, amor, desamor y chaquetas de cuero ajustadas, dirigidas bajo un hilo argumental acompañado de una banda sonora inmejorable y, encabezado por grandes estrellas que estaban en el comienzo de sus carreras.

Tras la protagonista Ellen Aim, una cantante de rock que vuelve a su pueblo natal para dar un concierto y toparse con su pasado y un jolgorio de sentimientos de frente, encontramos a una jovencísima, vibrante y sensual Diane Lane de 19 años, que ya comenzaba a abrirse un hueco entre las actrices de moda de la época, habiendo estrenado poco antes La ley de la calle, Rebeldes y Cotton Club. Podríamos decir que del reparto con el que consta el film ella ha sido una de las más victoriosas, ya que ha participado en diferentes proyectos tanto para TV como para la gran pantalla, y ha sabido mantenerse. Esta es una de las películas en las que más sensualidad derrochaba acompañada de esos escenarios apagados, lluviosos y de neón. Ahora la veremos nuevamente en 2015 como la madre adoptiva de Clark Kent, Martha.

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Calles de fuego (1984), de Walter Hill

Como curiosidad o dato interesante podemos contar que este papel de rockstar le fue ofrecido al mismísimo Paul McCartney y este lo rechazó, dando como consecuencia que se reescribiera y cayera en manos de la camaleónica Diane Lane.

Aunque sería genial que la voz fuera de Lane, en la película hace playback y aunque le quede fenomenal esa imagen de cantante rockera, las vocales fueron grabadas por Laurie Sargent y Holly Sherwood, consagrándolas de este modo como Fire Incorporated, más conocidas como Fire inc. Ellas unidas a la super banda creada para la película (The Sorels) liderada por Stoney Jackson, interpretando la genialísima y exitosa canción de Dan Hartman “I can dream about you” hacen que esta banda sonora contenga éxitos que se recordarán y perduraran eternamente.

El soundtrack en general, lo catalogaría como sobresaliente, y hay que decir que detrás de algunas canciones se encuentran profesionales como Jim Steinman que hacía los temas del mítico rockero Meat Loaf. De lo que no cabe duda es de que tanto Nowhere Fast como Tonight is what it means to be young, serán recordados como clásicos gracias a esta película.

Siguiendo con el reparto, tenemos al gran amor del pasado de Ellen: Tom Coddy interpretado por un Michael Pare al que parece que le cayó el papel de churro, adoptando ese rol de chico guapo y malote que tanto le pega. Después de esto no hizo grandes proyectos, tuvo que conformarse con alguna serie de poca envergadura y algunos films que harían avanzar su carrera, aunque nada como protagonista a destacar. Lo que si hay que decir es que este actor supo marcarse su hueco para pertenecer a uno más del elenco de actores que interpretan a los típicos policías o agentes co-protagonistas en películas tan conocidas como por ejemplo: El inocente, protagonizada por Mathew Mcconaughey.

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Calles de fuego (1984), de Walter Hill

En el papel de novio de la cantante encontramos al mítico de la época ochentera Rick Moranis. Acostumbrados a sus trabajos de comediólogo  destacando títulos como Little shop of horrors (subrayando su faceta musical) o Cariño he encogido a los niños, sabe darle ese sabor cómico a la historia de hombre pequeñito en el que Ellen ni se fijaría, pero que sabe cuidar de ella y que hace que Coddy se despreocupe de que ésta estará en buenas manos. De este actor actualmente no se sabe mucho más a parte de su dedicación plena a poner voces a personajes de grandes películas animadas como Hermano oso, y es que en la época de los 90 dejó de aparecer como actor para permanecer únicamente aportando sus cuerdas vocales, una pena.

Amy Madigan en su papel de Mccoy me encanta. Hay que decir que ella no siempre ha sido tan chicazo. En aquella época ya se le colgaba el cartelillo porque a su vez en La mujer de hierro (1987) la vemos entre armas y es una mujer, sin menospreciar, con un físico muy masculino. Sumándole a lo anterior, ese gesto facial que tanto la caracteriza y que parece que si permanece hierático temes que sea porque te va a dar un tortazo. En Streets of fire su personaje iba a ser interpretado por un hombre pero se adaptó para ella, y yo creo que fue un claro acierto, de no haber sido así no hubiera tenido esos toques y esos juegos ambiguos a libre interpretación de Mccoy con Coddy. Además, el hecho de que una de las figuras de rescate venga a ser una mujer creo que aportan a la historia otra pincelada que hace que luzca más que si hubieran sido únicamente hombres.

El líder de la banda motera Raven Shaddock, dejaba ver un todavía novato Willem Dafoe embutido totalmente en un peto de charol y bajo chaquetas de cuero que toma el papel de villano que secuestra a Ellen. A pesar de estar en su comienzo hace una interpretación que ya nos dejaba entrever todo lo que tenia por dar este pedazo de actor, que ha sabido ir reinventándose a lo largo de los años, pasando por todo tipo de papeles, pero destacando siempre su faceta de villano de grandes aventuras como en Spiderman, por ejemplo.

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Calles de fuego (1984), de Walter Hill

Asimismo, encontramos pequeñas apariciones de los que después iban a ir avanzando en sus carreras actorales. Uno a destacar seria Bill Paxton que aparece como Clyde, el camarero colega del que Coddy se ha olvidado al irse a ser soldado, o Rick Roosovich el oficial Cooley, que más adelante sería el teniente Palermo en la serie Pacific Blue o Slider en la genialísima Top Gun.

En mi opinión, esta película es una mezcla de los 50 en cuanto a vestuario y época, combinado con esa rapidez y ese ambiente futurista de los 80, que podría venir influenciado de la película Blade Runner estrenada tan solo un año antes, y de esa fiebre videoclipera surrealista (apreciada en las geniales performance de la película) que caracterizaba también a la época de los 80. También ha sido definida como western urbano, con lo cual estoy totalmente de acuerdo y que de hecho he comentado antes, ya que parece que cambian los caballos por motos y todo viene a estar envuelto bajo una trama en la que finalmente, tendrá que haber una pelea, lucha o duelo y por consiguiente, una victoria y una derrota.

La época se caracterizaba con los triunfos de George Lucas con la aventura y con la ciencia ficción, y parece que Hill trato de hacer un cambio mezclando varias cosas de lo que estaba de moda y de lo que estuvo, dando lugar al típico papel de la princesa en apuros, pero cogiéndola y cambiándola por una cantante de rock y el villano, por un motero con un aire tétrico y vampírico podríamos decir (Dafoe está MUY blanco en el film, si no era lo que intentaban conseguir se pasaron con el toque de señor de las tinieblas, aunque le vino bien para ver como le sentaría, porque después interpretó a Nosferatu en La sombra del vampiro, puede que se dieran cuenta de que lo haría genial al ver lo bien que le sentaba).

En resumen, lo que está claro es que la sexy Lane salvada por el típico fortachón, acompañado de un equipo de rescate inmejorable formado por una ex marine con aire de chicazo y su manager barra novio barra prometido barra tirillas y una banda soulera con aires pop hacen de esta colaboración toda una aventura.

Echando la vista atrás no sorprende para nada que el amor finalmente no triunfe, es algo que caracteriza las películas de Hill. Aunque el tema del desenlace en cuanto a la historia de amor nos deje un sabor agrio, el vivir esa historia de amor, y el haber rescatado a la chica, dejándola acompañada de su representante y tomando cada uno de ellos caminos totalmente distintos dota aunque no guste el toque de realidad a la historia y deja ver ese rayo de esperanza de que aunque los primeros amores puedan ser fugaces, perduran en sentimiento aunque no terminen comiendo perdices.

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Willem Dafoe en Calles de fuego (1984), de Walter Hill

Además, es bonito pensar que todo termina con una frase que da a entender que siempre que le necesite estará: “mira, tú vas a ir de un lugar a otro con tu música y yo no estoy hecho para llevarte las guitarras, pero si algún día me necesitas, allí estaré“ (Coddy a Ellen antes de interpretar Tonight is what it means to be young).

En 2008 Albert Pyun, director de películas como Cyborg o Capitán America, dirigió una secuela no oficial de Streets of fire titulada Road to hell en la que repetían Coddy (Pare) y Reva (Deborah Van Valkenburgh) su hermana y en la que también tienen protagonismo temas como Tonight is what it means to be young o Nowhere fast. El film comienza con un rótulo que dice “28 años después”, “en un tiempo diferente y en un lugar diferente” y acabando con la frase “still a rock & roll fable”, lo que hace darle ese toque de continuación, aunque esta está más basada en la saga Coddy, una saga que pretendía venir después de Calles de fuego, pero que tras su “fracaso” en la época no se realizó. Os dejo el trailer:

 

Comienzo de la película

Trailer 

 

Creo que Calles de fuego no se ha considerado, ni reconocido tanto como debería haber sido. Yo siempre la recordaré como una de las películas de mi filmografía personal que hicieron que viera un antes y un después en la época de los 80 en adelante. Protagonizada por un malo, una bella y un valiente, combinados con un ambiente musical totalmente inmejorable logrando a pesar de su infravaloración ser una apuesta genial para entretener al espectador y hacerle disfrutar durante su proyección.

 

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2 respuestas a El Delorean: Streets of fire (1984), de Walter Hill

  1. Si, definitivamente de las peliculas que uno debe tener.

    Excelentes comentarios.

    Camilo Dueñas
    6 julio 2017 at 22:54 pm

  2. Una extraordinaria pelicula, que me transporta hacia una época donde verdaderamente era féliz.

    Juan Carlos Milano
    29 mayo 2018 at 19:53 pm

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