El poeta argentino, Juan Gelman, fallece por síndrome de mielodisplasia a los 83 años en la Ciudad de México

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Por: Redacción / Sinembargo – enero 14 de 2014 – 18:37

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Foto: Cuartoscuro.

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Ciudad de México, 14 de enero (SinEmbargo/dpa). – El escritor y poeta argentino Juan Gelman falleció esta tarde a los 83 años en la Ciudad de México, según informaron fuentes familiares a la prensa.

“Murió tranquilo, en su casa, rodeado de su familia (…), de una enfermedad que se llama síndrome de mielodisplasia”, dijo una fuente de la familia que prefirió mantener en reserva su identidad.

El fallecimiento se produjo hacia las 16.30 hora local (22.30 GMT), agregó. Gelman residía en la capital mexicana desde hace veinte años, poco después de que se viera forzado a vivir en el exilio.

“En estos momentos estamos esperando asuntos de trámite y mañana será el velatorio”, añadió la misma fuente de la familia y dijo que “no va a haber ningún acto oficial”.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en un comunicado oficial, dijo que el autor había estado hospitalizado antes de su fallecimiento.

Conaculta dio a conocer que será velado a partir de las 9.00 hora local (15.00 GMT) en una funeraria del centro de esta capital.

Gelman nació el 3 de mayo de 1930 en Buenos Aires y se exilió en Italia, Francia y finalmente México por la persecución de la dictadura militar argentina (1976-1983).

La dictadura le arrebató a su hijo Marcelo y a su nuera, la española Claudia García, embarazada de siete meses. A pesar de que ambos formaron parte de la larga lista de desaparecidos, el poeta pudo encontrar a su nieta Macarena hace un par de años. Su vida estuvo marcada por ese dolor.

“Hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron”, señaló Gelman al recibir el Cervantes.

Visitó Argentina por última vez en agosto de 2013, cuando presentó su libro “Hoy” en la Biblioteca Nacional. Una historia marcada por las atrocidades de la última dictadura militar, que desapareció a su hijo, hija y nuera.

Premio Cervantes 2007 y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005, Gelman se vio obligado a exiliarse en 1975, perseguido por la Tripe A argentina. Vivió en Italia, Francia y finalmente en México.

Conaculta, al recordar el aporte de Gelman a la literatura, recordó que en su poesía “es constante la presencia de la cotidianeidad, el tono político, la denuncia, la indignación ante la injusticia, los niños y el exilio”.

“La poesía es resistencia frente a un mundo que se vuelve cada vez más cruel, cada vez más terrible, deshumanizante, porque todo lo que pasa no está fuera de lo humano”, dijo Gelman en una cita recogida en el comunicado de Conaculta.

UNA VIDA MARCADA POR LA POESÍA Y EL DOLOR 

Cuando hablaba de la muerte, Juan Gelman decía “ir a tocar el violín al otro barrio”. El escritor argentino, que se exilió en México hace más de dos décadas, murió hoy a los 83 años llevándose una vida marcada por la poesía y el dolor.

Gelman, nacido el 3 de mayo de 1930 en Buenos Aires, fue hijo de inmigrantes ucranianos de origen judío, asentados en el barrio bonaerense de Villa Crespo, donde creció leyendo a Pushkin o componiendo pequeños versos para Ana, un amor de la niñez que lo condujo involuntariamente a la poesía.

Escribir poemas fue para “Pique Taquito” –como le apodaban sus amigos- un todo: un consuelo, una pasión, una forma de vida y de sobrellevar el destierro o la desaparición de sus hijos Nora Eva y Marcelo Uriel, así como de su nuera María Claudia García, que estaba cerca de dar a luz, durante la dictadura militar argentina (1976-1983).

Una búsqueda incesante le permitió encontrar a su nieta Macarena en Uruguay.

La joven nació en cautiverio poco después de que su madre fuera secuestrada en Buenos Aires y trasladada ilegalmente a Uruguay, entre agosto y diciembre de 1976. En el 2002 recuperó su identidad tras una investigación impulsada por organizaciones de derechos humanos de Uruguay y Argentina.

Tinta y papel fueron compañeros de Gelman en su periplo involuntario por países ajenos hasta que llegó a México en 1976, un “extraordinario lugar” que hizo suyo hasta de nacionalidad y en el que deseaba morir y ser enterrado.

“Quiero ser enterrado en México”, dijo el autor de “Cólera buey” cuando le fue entregada la Medalla de Oro de Bellas Artes de ese país, la máxima condecoración cultural, en septiembre de 2012.

En esa ocasión explicó aquel apego: “Yo estuve exiliado en Europa y Nicaragua, pero desde el primer día que pisé México en 1961 quedé absolutamente fascinado. Fue como un estallido dulce dentro de mí. Decidí quedarme siempre, sostenido por el amor a este país y a mi mujer”.

Aunque de joven inició estudios de química, en 1948 abandonó la universidad para convertirse en alquimista de las palabras. Antes probó otros oficios: vendedor de refacciones automotrices, relacionista público, operador de autobuses, militante político o periodista, actividad que sería fundamental el resto de su vida.

En el campo de la prensa fue en Argentina director del suplemento cultural del diario “La Opinión”, y luego jefe de redacción del revolucionario periódico “Noticias”, de corta vida.

La actividad de la prensa en su país la unió también a una militancia política que van desde la izquierda marxista al Movimiento Peronista Montonero.

Con el tiempo, el autor de “Carta a mi madre” se convirtió en una de las plumas fundamentales de la literatura iberoamericana, en un poeta del destierro, cuya obra y acciones se enlazaron con la voz de la justicia.

Gelman ganó, entre otros premios, el Premio Juan Rulfo 2000, el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López-Velarde en 2004, el Premio Reina Sofía de Poesía 2005 y el Premio Cervantes, en 2007.

“Es uno de los mejores poetas en lengua castellana. Cada uno de sus libros tiene una musicalidad diferente”, dijo a dpa en una ocasión la poetisa uruguaya Cristina Peri Rossi, pero lo que ella más destacaba de él era “su militancia política y su lucha por la libertad”.

Una de sus obras es “Bajo la lluvia ajena”, un desgarrador texto sobre el exilio, escrito de manera proscrita en la Roma de 1980.

“Aquí yace un pájaro. Una flor. Un violín”. Así reza su poema “Epitafio”, contenido en el primer libro que publicó en 1956, con el título “El violín y otras cuestiones”.

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