Demasiados libros y demasiadas películas…

Por Juan Luis Marín. “Se me está yendo la olla y lo sé.

Quizá porque mi mente se pajea más de lo habitual, imaginando cosas que si bien no tienen por qué ser ciertas, no por ello son ajenas a la realidad.

De pequeño atravesaba las fronteras del tiempo y del espacio, viajando a mundos imaginarios.

Y siempre a golpe de neurona.

Criaturas fantásticas, fuerzas sobrenaturales, reinos olvidados, héroes de leyenda… En mis lecturas, en mis sueños, en las chorradas que escribía o dibujaba. Hasta que un día perdí el interés.

Y dejé de soñar.

La realidad lo cubrió todo, como una nube tóxica, radioactiva, venenosa…. Adiós a dragones y caballeros andantes, superhéroes, villanos y princesas. Su lugar lo ocuparon criminales y borrachos, perdedores, psicópatas y putas. La morralla de la sociedad.

Adiós, Caramon. Hola, Chinaski. Buena suerte, Spielberg. ¿Qué tal, Lynch?

Abandoné las redes de Spiderman para zambullirme en la venganza de Frank Castle. Desprecié la protección del adamantium para flipar con las gabardinas. Lobezno jugaba con ventaja. Marv, no. Y el amor… El amor se convirtió en cáncer. Una mierda para ser pisada, resbalar y retozar en ella. No era tanto la tragedia lo que me atraía como la suciedad. La sordidez. Los más bajos instintos. Las cosas que salen de dentro. La sangre que pesa en las venas. Polvos de litrona y ceniceros. Pajas compulsivas.

El dolor… por desear lo ajeno.

Nunca quise tocar el piano, sino follarme a la pianista. Contra el muro. En la intimidad. Primero cuatro bodas, después lunas de hiel. Y solo entonces, el funeral. Sin monjas de cuidado. Con el padre Karras. Resucitando a Reagan. Enterrando a ET. Sin misas ni reencuentro. En Mulholland Drive. Y en Silencio. Porque el mundo, como América, nunca fue beauty, sino splendor. Un mundo donde John McClane moría, Martin Riggs se suicidaba, Indiana Jones perdía y Terminador vomitaba. Un mundo donde Axel Foley era marica, Erin Brokovich machista, el soldado Ryan un cobarde y Tyler Durden congresista. Nunca existieron grandes esperanzas. Solo aflicción. Travis asesinando a Roger Rabbit. Ojos que te acechan. Sin perdón. Príncipes de las mareas engullidos por tsunamis. Mujercitas violadas. George Lucas en el paredón. Notting Hill bombardeado. Julia Roberts coja. Hugh Grant no vendrá jamás, nena…

Cruzó la delgada línea roja”

 

(Fragmento de CERO, una novela del menda lerenda. ¡No te pierdas el book trailer!)

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