El desenfado de un joven escritor

Por Dinorah Polakof.

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Mauricio Milano es su nombre y desde estas páginas ya lo habíamos promocionado. Su primera novela Rompecorazones, Alfaguara – 2011, despertó en nuestra crítica muy buena acogida.  Milano  nació en 1990,  en Montevideo,  donde habitó hasta que en plena infancia su familia decide trasladarse al departamento de Rivera, conocido límite fronterizo con Brasil.  Retornó a la capital para continuar sus estudios finalizada la Secundaria, como ganador de una beca a la Excelencia Académica en la Universidad Católica del Uruguay.

Además de escribir, tiene una Licenciatura en Dirección de Empresas, le gusta el canto y tocar el piano. Por si no fuera suficiente con tales actividades,  corre maratones y dirige  su propio emprendimiento en producción de contenidos.

La literatura escrita por jóvenes es insustituible. En el caso de M.M. es  ratificada en la segunda creación: Corazón en llamas, Alfaguara, 2013, Montevideo.  Dicha afirmación deviene en la lectura de un joven que no se diferencia del adulto en cuanto a experiencia y personalidad formada.

Esta novela encara las vivencias de un personaje singular que debe transitar el pasaje de la niñez a la adultez, promediando el dolor en cada etapa. Evolución caracterizada por un bulling dramático. Narrado en primera persona,  inferimos que el protagonista de la historia hiló cerca del propio autor pues tan visibles han resultado la mayoría de las situaciones. El desarraigo a lo conocido, el desapego a cada geografía y el desencanto del núcleo familiar están  contados lujosamente.  

Tampoco ha sido fácil integrarse  a los distintos ámbitos de estudio, rechazado una y otra vez.  Hablamos de la intolerancia al nuevo, al diferente, que en los últimos tiempos enmarca a la sociedad.  La atmósfera se enrarece más cuando  los docentes demuestran carencias pedagógicas y  aquejados de falta  de herramientas y discernimiento solo empeoran las relaciones.

La historia está embebida de lucha, de logros, de éxitos.  Por otra parte,  la amistad  y el amor  campean en algunos capítulos.  Sin discusión, se trata de un texto inteligente, que aborda la adaptación a los cambios, la culpa que  genera  enfrentar  a los padres, la manipulación que ejercen algunos ¿progenitores? sobre sus hijos.

Una frase memorable: “Con el metro noventa y siete que mido ahora, es extraño pensar que alguna vez mis ojos estuvieron a la altura en la que ahora están mis rodillas, pero ciertamente fue así, y el mundo entonces parecía mucho más grande de lo que parece ahora.” 

Con un estilo directo, prosa y diálogos se combinan y demuestran cuán ventajoso es el optimismo para el futuro de los jóvenes. Y qué beneficios se adquieren cuando las terribles huellas pueden ser reparadas.

Mauricio Milano y su Corazón en llamas denuncian, exponen su grito al lector.  Y  a quien desee escuchar  les resonará algo así como aquel  Albert Camus en La Peste:

–       ¿Quién le enseñó todo esto, Doctor?

La respuesta fue instantánea:

El sufrimiento

 

—-

Foto vía: www.prisaediciones.com

 

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