Lucha obrera y liberación animal

animalliberation_humanliberation-988801- Todo tipo de vida en el planeta tierra está siendo sumergida de manera acumulativa en una economía global basada en el dinero, el beneficio o el capitalismo de intercambio. Prácticamente todas las cosas tienen un precio: comida, bebida, casas, animales, plantas, la labor humana, etc. Necesidades y deseos no cuentan para nada, aquellos que no pueden permitirse pagar un precio, tienen que buscar una manera de hacerlo aunque la consecuencia sea la muerte.

Para la mayoría de los seres humanos la consecuencia es una vida dominada por el trabajo; media vida pasada en escuelas, fábricas, oficinas y prisiones. Para muchos esto supone sufrir los efectos de la pobreza, guerras y otras formas de opresión. Pero los humanos no son los únicos atrapados en esta red. Animales de todo tipo son sujetos a los que se aplica el sufrimiento industrial y la muerte estando en libertad o en fábricas, granjas y laboratorios.

Es obvio que las experiencias humanas y animales están relacionadas, teniendo un origen común en el mismo sistema de producción e intercambio. Pero queremos ir más allá y reafirmar que el desarrollo y mantenimiento del capitalismo como sistema que explota a humanos, de alguna manera depende también del abuso hacia los animales.

2- Como Camatte argumenta, ‘El movimiento proletario por desgracia ha conservado algunos presupuestos del capital, en particular…la visión de progreso, la exaltación de la ciencia, la necesidad de distinguir el ser humano del animal, siendo este último considerado en todos los casos inferior, la idea de la explotación de la naturaleza…Todo esto significa que la demanda de una comunidad humana se mantiene dentro de los límites del capital’. Movimientos aparentemente centrados en un solo tema, por ejemplo, la liberación animal, son por lo tanto necesarios para corregir ‘las deficiencias del movimiento revolucionario clásico…que se había infestado con nociones de poder y dominación.

Las perspectivas de la liberación animal nos permiten ver que si la reconciliación de los seres humanos y la naturaleza busca ser más que un deseo vacío, medidas concretas deben adoptarse para cambiar la forma en que los seres humanos se relacionan con los demás animales, como el desmantelamiento de la tecnología de la agricultura industrial. También plantean la cuestión de extender la noción de comunidad más allá de los seres humanos para abarcar otras especies: el hecho de que los animales no puedan ser capaces de participar en la comunidad como sujeto activo no significa que tengan que ser simplemente objetos para uso humano. Como Eliseo Reclus argumentó: ‘Cuando nuestra civilización, ferozmente individualista como es, y dividiendo el mundo en muchos pequeños estados hostiles, ya que hay propiedades separadas y diferentes hogares familiares; cuando la última bancarrota se haya declarado…a continuación, vamos a recordar todas estas especies que se han quedado atrás en nuestra ruta hacia adelante, y nos esforzaremos para hacer de ellos, no siervos o máquinas, sino verdaderos compañeros’.

3- La base de la preocupación de parte de la clase obrera por los animales no es un sentimentalismo fuera de lugar (aunque creemos que el sentimiento es como poco una reacción humana tan legítima como la objetiva racionalidad científica), sino una empatía que surge de una condición compartida como ‘bestias de carga’: “todo lo que se mueve en en esta tierra se rige por golpes” (Os Cangaceiros). Como hemos argumentado anteriormente, la técnicas de dominación de humanos y animales están históricamente interrelacionadas. Por ejemplo, los animales se usan para experimentos precisamente porque, de alguna manera, se parecen a los humanos. Si alguien siente asco hacia los experimentos en los que gatos o monos tienen electrodos en el cerebro, entonces es un “instinto” válido de supervivencia. Estos animales son torturados en estos experimentos solamente porque el capital quiere hacer lo mismo con las personas.

Si bien esta empatía ha estado mayormente ausente de la teoría revolucionaria, ha encontrado su expresión en situaciones revolucionarias. Durante la ocupación de los Diggers en la colina de St. George en 1649 Gerrard Winstanley informó de que los ‘corazones tiernos’ se afligían al ver sus vacas golpeadas por el señor de la casa del agente judicia – después de todo, ¿no habían sido ellos sometidos a los mismos golpes? (…) Rosa Luxemburgo expresó su empatía hacia el búfalo que, desde su celda, vio que estaba siendo maltratado: ‘ El sufrimiento de un querido hermano no podría haberme conmovido más…Pobre infeliz, soy tan impotente, tan muda como tú; soy una contigo en mi dolor, mi debilidad y mi anhelo’ (Carta a Sonja Liebknicht, diciembre 1917).

La palabra compasión no se encuentra frecuentemente en el discurso revolucionario, pero como Communist Headache argumenta sobre los animales: ‘Parte de la lucha de clases es la lucha contra la dominación. Esto incluye entender cómo somos dominados, y entender cómo nos enseñan a hacer de la dominación un fetiche, y así dominarnos los unos a los otros dentro de la misma clase. La dominación puede ser contrarrestada por la compasión, sin embargo esta compasión necesita ser redescubierta como parte de una lucha de clases en la que la gente se une en la comunidad humana’. “

(Fuente: “Bestias de carga. Un intento de replantearse la separación entre la liberación animal y las políticas comunistas”)

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