Jordi Llobregat a propósito de “El secreto de Vesalio”, su debut narrativo

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«Al parecer, se comentaba entre susurros que el Mal se había adueñado de la Barceloneta. Durante las últimas semanas, siempre al ponerse el sol, varias jóvenes que volvían de los talleres o andaban haciendo recados habían desaparecido de modo inexplicable. Cuatro o cinco días más tarde, sus cadáveres eran encontrados en un estado terrible. Les faltaba la sangre del cuerpo y algunos de sus miembros habían sido amputados».

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El secreto de Vesalio, de Jordi Llobregat.

Jordi Llobregat es un apasionado por la historia relacionada con la evolución y transformación de las ciudades. Compagina la escritura con la dirección de una empresa dedicada a la realización de proyectos de investigación y desarrollo comunitario y empresarial. Estudió Ciencias Empresariales en la Universidad de Valencia y completó su formación en la ESIC. Es también co-creador y director de Valencia Negra, festival de género negro de la ciudad. El secreto de Vesalio es su primera novela. Y parece querer entrar directamente por la puerta grande: antes incluso de que sea publicada en España, sus derechos ya han sido vendidos para traducción en dieciséis países. No es para menos, este adictivo thriller histórico es todo un descubrimiento literario. Su autor ha sabido combinar con gran acierto, adecuadas dosis de entretenimiento, misterio, tragedia e intriga, así como el detallismo de una cuidada recreación histórica, para levantar una novela que engancha al lector en la primera página y lo mantiene expectante y en vilo hasta la última. En El secreto de Vesalio se presenta un estupendo thriller de intriga criminal que, heredero de los grandes textos y personajes de Conan Doyle, bucea tanto en los pilares fundamentales de la ciencia y la medicina, como en los posos morales que las sustentan.

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El secreto de Vesalio. Jordi Llobregat. Ediciones Destino, 2015. 542 páginas. 20,00 €

En la Barcelona de 1888, y a pocos días de inaugurarse la primera Exposición Universal del país, aparecen los cuerpos horriblemente mutilados de varias muchachas. Sus heridas recuerdan a una antigua maldición de la ciudad largo tiempo olvidada. Daniel Amat, joven profesor residente en Oxford, recibe la noticia de que su padre ha muerto, lo que le obliga a volver a Barcelona después de años de ausencia. A partir de ese momento, se verá arrastrado a la persecución de un despiadado asesino mientras se enfrenta a las consecuencias de su propio pasado. Bernat Fleixa, reportero del Correo de Barcelona, cuyo único interés es conseguir una noticia que le haga famoso, y Pau Gilbert, un enigmático estudiante de medicina que oculta un secreto, se unirán a Amat en busca de un antiguo manuscrito anatómico que puede cambiar la historia del conocimiento y que resulta ser el principal objetivo del asesino.

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P.- La Barcelona de 1888, germen de la ciudad que hoy conocemos, está perfectamente dibujada en tu novela. Huele a proletariado, industria, pobreza, podredumbre… ¿Por qué este escenario, gran protagonista de tu libro? ¿Qué te llevó a él?

Siempre existen diversos motivos tras las decisiones importantes, aunque lo determinante, para mí, lo que me decide por Barcelona y ese momento histórico, son sus contrastes, sus claroscuros. La celebración de la primera Exposición Universal en 1888 constituye los primeros pasos de Barcelona para convertirse en una ciudad moderna y abierta a Europa. Al mismo tiempo, es una ciudad sin luz eléctrica, sin vehículos a motor, la miseria recorre parte de sus barrios, la superstición rige muchas de las conductas, el espiritismo y lo esotérico vive un gran momento… Barcelona se constituye así en un escenario fantástico y acaba por ser un personaje más.

P.- Ciencia, medicina y moral… Menos mal que los conceptos y miedos de aquella época ya han quedado superados.

Quizás no del todo. Desde mi punto de vista, hay todavía muchos miedos o barreras morales por superar como, por ejemplo, la discriminación de clases, las bajas condiciones laborales, la misma posición de la mujer en la sociedad… No hay duda que hemos avanzado mucho, pero queda camino por recorrer.

P.- ¿Cómo llegaste a Andreas Vesalio y sobre todo, por qué decidiste erigirlo en eje central de tu novela?

El proceso de documentación es como internarse dentro de un pasillo con centenares de puertas. Si abrimos una de ellas encontramos un nuevo pasillo lleno también de puertas y así en un bucle sin fin. La curiosidad me suele llevar a abrir una puerta tras otra sin parar, hasta olvidar cuál es mi objetivo inicial. Descubrí a Vesalio y a su obra tras una de esas puertas que no tenía por qué abrir y, casi sin querer, hallé la pieza que me faltaba para encajar el resto de fragmentos de la novela. En ocasiones, perderse es encontrarse.

Jordi Llobregat (3) (c) Gustavo Ten

Jordi Llobregat. Foto de Gustavo Ten.

P.- Cadáveres de muchachas horriblemente mutiladas en un ambiente sórdido y desclasado. Ya sé que luego no es así, pero al principio tiene cierto halo de Jack el destripador. ¿Estudiaste algún que otro asesino en serie para documentarte?

Lo cierto es que no estudié a propósito ningún asesino en serie aunque, desde luego, son personajes que me atraen. Algunos de mis autores favoritos retratan personajes de este perfil y supongo que habré sufrido alguna influencia inconsciente. Jack, no obstante, es otra cosa. Se trata de un personaje fantástico, al ser real, con ese halo misterioso, no haber sido jamás atrapado… sin embargo, como escritor, me produce cierto rechazo pues su arquetipo, a mi modo de ver, ha sido utilizado en demasiadas ocasiones. Desde luego, siempre quise que “mi” asesino no tuviera nada que ver. Aún así, le hago un guiño en una escena.

P.- Daniel, Bernat y Pau son todo un logro como personajes de peso. ¿Cómo nacieron? ¿En qué o quienes te inspiraste para dibujarlos?

Algo que me gusta mucho es que son muy diferentes entre sí. Nacieron de acuerdo a la trama, es decir, yo suelo construir a los personajes en relación a la historia que narro y a aquello que quiero contar. Todos tienen algo mío y de aquellos que me rodean, como un ladrón voy robando a mí alrededor sensaciones, modos de actuar, gestos, formas de hablar de las personas que están cerca o que me encuentro en un bar, en un autobús… y monto un collage que acaba siendo un personaje.

P.- La historia personal de Frederic Homs y su paranoica investigación por salvar a su mujer es toda una declaración de amor. Porque en esta novela también hay amor.

Desde luego. El amor y la pasión son imprescindibles en la vida y de igual modo ocurre en la novela. Mis personajes aman de las formas más diversas y eso tiene consecuencias importantes para ellos y para lo que sucede en la historia.

P.- ¿Bernat podría verse como el ejemplo y anticipo del periodismo de investigación hoy tan vigente y destacado?

Es posible. Bernat es un tipo realmente ambicioso: daría lo que fuera por ser el primero en conseguir una gran noticia. Se trata de una pulsión pasional, mucho más allá de lo estrictamente profesional. Así entiendo yo a los periodistas de investigación, lo que hacen no pueden hacerlo solo por dinero.

P.- Y está el pasado, sobre todo el de Daniel, que todavía parece pesar sobremanera. ¿Las heridas de lo acontecido nunca terminan de cerrarse con el tiempo?

Durante el transcurso de nuestra vida, todos nos vemos obligados a tomar decisiones. Las más de las veces cometemos errores, es algo intrínseco en nuestra evolución como personas. Sin embargo, en ocasiones, uno de esos errores tiene realmente consecuencias y afectan de forma profunda nuestra vida y a los que nos rodean. Con el paso del tiempo nos gustaría haber hecho las cosas de forma diferente pero ya no es posible y siempre volvemos a recordar esa decisión, ese momento tan definitivo. El pasado siempre viaja con nosotros.

P.- Un thriller que ya tiene mucha repercusión internacional. ¿No te da cierto vértigo para ser tu primera novela?

Lo que me produce es mucha alegría y curiosidad. Alegría porque un escritor desea, sobre todo, ser leído, si eso ocurre no solo en tu lengua sino también en una gran cantidad de lenguas en todo el mundo, no puede haber mayor satisfacción. Y curiosidad porque estoy deseando ver cómo perciben El Secreto de Vesalio en lugares tan diversos, con formas de entender la vida tan diferente, como Japón, Israel, Polonia o Alemania, por decir algunos.

P.- ¿Tienes ya algún nuevo proyecto narrativo entre manos?

Estoy sopesando varios proyectos. Trabajando en la documentación y estructura de uno u otro según me siento más inspirado. Pero como os podéis imaginar, el contenido es un… secreto.

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Por Benito Garrido (@benitogarridog).

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Una respuesta a Jordi Llobregat a propósito de “El secreto de Vesalio”, su debut narrativo

  1. La gran pregunta: ¿y una vez leída y degustada esta gran novela negra/novela histórica qué hago?. Es fácil: pides que te regalen, o te autoregalas, “Alcolea” que sigue en esa misma línea pero unos 500 kilómetros hacia el Norte, hacia el País Vasco de 1876, donde todos los cadáveres no aparecen precisamente en el campo de batalla de la tercera guerra carlista y alguien tiene que resolver ese pequeño, pero importante,y sangrante, misterio…
    No tiene pérdida, es aquí http://www.amazon.es/dp/1522707808

    Robert Royson
    23 diciembre 2015 at 19:16 pm

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