Alfonso Sánchez: “Al ciudadano le toman el pelo a unos niveles que hacen que esa olla a presión explote”

Por Yolanda Moreno

 

A partir del 20 de noviembre tendremos la oportunidad de ver a Alfonso Sánchez  en la película  Ocho apellidos catalanes con su personaje de Currito, pero desde el 6 de noviembre disfrutamos de su obra teatral en el Teatro Marquina de Madrid, donde se representará todos los fines de semana (viernes, sábados y domingos) hasta el 10 de enero.

 

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Patente de Corso surge de la adaptación para la escena de artículos periodísticos de opinión que el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte publicó en la prensa española desde 1991 hasta nuestros días. Además del papel de director, en este experimento teatral Alfonso Sánchez (Trilogía sevillana, El mundo es nuestro, Grupo 7, Allí Abajo, Ocho apellidos vascos) asume su faceta preferida: la de actor. Su personaje, Luciano, es un timador que se ofrece a enseñar a Mariano (interpretado por Alberto López) a convertirse en un hijo de su madre.

¿Cómo ha ido el primer fin de semana en el Teatro Marquina?

Muy bien, la gente disfrutó mucho. Muy contentos de haber aterrizado en el Teatro Marquina. Esperando que empiece el boca oreja, que la gente venga en tromba a vernos y que llenemos en cada función.

Ya lleváis un año con la obra, ¿qué acogida habéis tenido hasta ahora?

La cifra de espectadores, casi 30.000 personas en un año, avala lo que es el éxito del espectáculo. Los comentarios del público son maravillosos. Mucha gente que no nos conocía nos ha descubierto. Muchos fans de Arturo Pérez-Reverte creen que está muy bien reflejada la crónica de España que hace Arturo, y sobre todo lo más común entre el público que viene a vernos es que coinciden en que ríen y lloran, pero que sobre todo es un espectáculo que invita a la reflexión, a pensar un poquito.

Aquellos que vayan a veros al Teatro Marquina, ¿con qué se van a encontrar?

Se van a encontrar un espectáculo teatral con todas las de la ley. No es un show de humor. Lo que hemos buscado es que fuera un gran espectáculo, que tuviera los ingredientes que tenía la comedia española de toda la vida, de Mihura, de Jardiel, de Berlanga… Todo pasado por nuestro filtro y con las palabras de Arturo Pérez-Reverte. Y sobre todo se van a encontrar a dos actores encima del escenario que se dejan la vida y el alma. Esperamos que la gente vibre en su butaca.

Pero no van a ver piratas ni corsarios, ¿no?

No van a ver a un tipo con un parche en el ojo ni con un sable, pero el espíritu del pirata y del corsario está. Y también está el espíritu del ciudadano víctima de todos esos piratas modernos, de todos esos hijos de su madre que se aprovechan de él y que toman el pelo a la gente diariamente, que en muchas ocasiones quedan impunes. Aunque gracias a la vida las cosas están cambiando, y parece que a esos hijos de su madre por lo menos se les puede señalar.

¿De dónde surgió la idea de hacer una adaptación a partir de la publicación de artículos de Arturo Pérez-Reverte? 

Queríamos buscar a un autor que tuviera peso en España, que fuera importante, que tuviera cosas en común con nosotros, que contara las cosas como las contábamos nosotros… Y quién mejor que uno de los autores vivos españoles que más éxito tienen entre el público, como es Arturo, con sus reflexiones. Aunque el lenguaje de Arturo no es el teatro, él no iba a escribir teatro, pero tuvo la generosidad de regalarnos su obra, y de ahí surge Patente de Corso.

¿Cómo fue el proceso de creación? El texto es vuestro, con la dramaturgia de Ana Graciani.

Sí, es una autora con muchísima experiencia en teatro, que hace una gran labor de investigación y que se ha imbuido en la obra de Arturo, en esos 1.200 artículos que significan 30 años de análisis del ser humano, y en concreto del ser humano español. Hemos sacado una de las infinitas historias posibles que hay en Patente de Corso, pero se pueden contar muchas más.

Alfonso Sánchez-1¿Cómo ha sido el trabajo como director?

Ha sido fascinante, porque trabajar con una materia prima como es la palabra de Arturo y con un actor como es Alberto López, a quien admiro y a quien quiero, y que además tiene una capacidad de trabajo y un compromiso con lo que hace tan grande, te hace probar cosas como director que en un momento dado te hacen crecer mucho. Y ver que eso además conecta con el público, que puedes arriesgar y lo puedes poner en práctica, pues es mi primer montaje teatral. Muchas cosas que tú crees que pueden funcionar, y luego ver que está teniendo ese éxito y que está funcionando tan bien, con algo tan arriesgado como es una adaptación de artículos periodísticos que en principio no están hechos para hacer un hecho dramático. La verdad es que para ser la primera vez, estoy más que satisfecho y más que contento.

¿Qué nos puedes destacar de la puesta en escena?

Lo que más destacaría es el ritmo. Es una función que tiene un ritmo endiablado, es una hora y media en la que el espectador pasa por miles de emociones, y creo que no da tiempo a que el espectador se suelte de la mano. Eso para mí es lo más importante. Igual que en la película El mundo es nuestro. Tal y como están ahora mismo las historias, con la educación que tienen los espectadores respecto a la inmediatez de la imagen y los ritmos que se barajan en la televisión e Internet, el hecho de conseguir que el público se enganche de tu mano y llevarlo y que no se suelte, es lo más complicado, y yo creo que el espectáculo lo consigue.

Y ya como actor, ¿qué nos cuentas de tu personaje Luciano?

Es un timador, un pícaro, un viejo truhán, heredero de los personajes que hacía maravillosamente Paco Rabal, de los personajes de Berlanga, de Valle-Inclán…  Encarna la tradición de la picaresca española. Tiene mucho sentido del humor, y sobre todo una cosa a destacar es que tiene un código de honor. Pese a ser un hombre que no es un buen tipo, pues ha cometido actos probablemente terribles en su vida, por lo menos tiene un punto de nobleza que es lo que le salva.

Y tu compañero Alberto López interpreta a Mariano, un personaje opuesto.

Interpreta al hombre de a pie que ha intentado ser buen ciudadano, que ha intentado hacer todo en su vida correctamente, siguiendo las reglas que le ha impuesto el sistema, y que no ha conseguido nada, solo frustración y que le tomen el pelo. Y harto de estar harto dice cambiar de vida y convertirse en una mala persona.

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Puede ser un reflejo de la sociedad actual.

Sí, últimamente hay muchos personajes así. Bueno, históricamente hay muchos, pero últimamente hay series como Fargo o como Breaking Bad que cuentan ese tipo de personajes y que lo hacen muy bien. Ya lo hizo también Michael Douglas con Un día de furia. En fin, hay una tradición de personajes que también hemos visto hace poco en Relatos salvajes. Yo creo que en los tiempos que corren, al ciudadano le toman el pelo diariamente a unos niveles que hacen que esa olla a presión explote y en este caso es el personaje de Mariano.

¿Qué faceta te gusta más desarrollar? ¿La de director, la de actor o la de guionista?

La de actor sin duda. Es mi lenguaje natural. Lo que pasa es que dirigiendo me lo paso muy bien. Ya desde pequeñito me gustaba mucho montarme historias y jugar con los muñequitos, con los muñecos de La guerra de las galaxias, me encantaban. La de guionista es porque no tengo más remedio, porque no me llegan historias buenas y las tengo que escribir yo. Y bueno, la de productor ya ni te cuento, es un sufrimiento constante, pero alguien tiene que hacerlo.

En breve se va a estrenar Ocho apellidos catalanes, conoceremos a Curro, tu personaje en la película. Supongo que se superaron vuestras expectativas con la primera parte al ser la película española más taquillera.

Sí, se estrenará el día 20 de noviembre, una fecha muy particular. Esta segunda película no cuenta con una de las cosas estupendas que tuvo la primera,como es el factor sorpresa, pero sí que cuenta con que es la peli más esperada de la historia del cine español. Supongo que el primer fin de semana habrá una taquilla extraordinaria, y luego ya veremos cómo va comportándose. Pero más allá del fenómeno cinematográfico, yo creo que lo bonito de todo esto es que seguimos formando parte de un fenómeno cultural de todo lo que es la cultura popular del siglo XXI en España, y tengo mucha curiosidad por saber qué va a ocurrir, cómo se va a recibir en Cataluña… Si van a saltar voces que clamen contra la película, o por el contrario demostraremos que tenemos sentido del humor en nuestro país. A lo mejor incluso una película así sirve para enlazar un poquito posturas y al final ayuda a que todos nos entendamos un poquito mejor.

¿De qué otro proyecto nos puedes hablar?

Ahora mismo estamos con la segunda temporada de Allí abajo, estamos ya rodando. Se estrenará a finales de año o a principios del año que viene, y cuando terminemos con ella, hay un proyecto de cine que me gustaría hacer con Alberto López. También hay un proyecto para una serie fantástica que está ahí, de la que no puedo contar nada, pero que es una idea maravillosa y que además me ilusiona muchísimo, en otro tono totalmente distinto al que estamos acostumbrados últimamente con el tema de  comedia. Y después todo lo que vaya surgiendo. Pero ahora mismo en lo que estamos centrados es en Allí Abajo, que es donde depositamos todas nuestras energías y hasta marzo o abril del año que viene es lo que vamos a tener. Además de toda la gira de Patente de Corso. Después de enero en Madrid, iremos a otras ciudades,  compaginándolo con la serie de Allí Abajo.

Respecto al proyecto de cine, ¿te refieres a El mundo es suyo (tu segundo largometraje como director)?

Bueno, El mundo es suyo está ahora mismo aparcado. Llevamos mucho tiempo intentando levantarlo y nadie apuesta por la película, porque es una película muy contestataria, muy macarra, muy difícil, y ahora lo que se buscan son productos más familiares, que no sean tan complicados. Entonces tal y como está la financiación en nuestro país, que está muy polarizada por las televisiones, es muy complicado levantar un proyecto de manera independiente. Y evidentemente después del sufrimiento vital y el coste personal que supuso en su día levantar El mundo es nuestro, hacer ahora una película así es impensable por mi parte. De momento los compadres se van a quedar en un cajón y ya volverán cuando tengan que volver.

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