Una ocasión excepcional para adentrarse en los extremos sentimientos de Medea

Por Sara Zambrana

 

FES30/06/2015Mérida.- Ana Belén da vida a la Hechicera y vengativa "Medea" obra dirigida por José Carlos Plaza y textos de Vicente Molina Foix, espectáculo que inaugura el 61 Festival de Teatro Clásico de Mérida. Foto : Jero Morales

Así pues, ¿voy abandonar yo a mi hermana y a mi hermano, a mi padre y a mis dioses y mi tierra natal arrebatada yo por los vientos? […] Ciertamente, poseyendo lo que amo y estando pegada al regazo de Jasón, me dejaré llevar a través de largos mares; abrazada a él nada temeré, o, si tengo miedo de algo, tendré miedo de mi marido solamente. ¿Lo consideras un matrimonio y das un nombre engañoso a tu culpa, Medea? Todavía más, considera cuán gran impiedad intentas alcanzar y, mientras te está permitido, evita el crimen. (Ovidio, Metamorfosis, Libro VII, Madrid, Cátedra, 2011)

No sólo las obras de Eurípides y Séneca, también las poéticas narraciones de Ovidio y Apolonio de Rodas han sido esenciales para versionar, o mejor,para volver a crear, una de las tragedias más complejas y bellas: Medea. Nombre contundente en su sonoridad y evocación que para la mayoría de nosotros simboliza conceptos como fuerza, inteligencia o rencor, o más si cabe, locura, enloquecimiento por un amor y un odio desmedidos, tan pasionales que llegan a ser hasta criminales.

Nada más y nada menos que Vicente Molina Foix como autor del texto dramático de esta Medea, acompañado por José Carlos Plaza, encargado de la dirección y protagonizada por Ana Belén, en una producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos, y que ya consiguió brillantes y positivas críticas durante su representación este verano.

Molina Foix asegura que partir del estudio de los textos clásicos le ha permitido ser fervientemente infiel –así se evidencia desde la primera e intensa escena– y con ello ha logrado una de las más hermosas versiones; sin perder el exaltado dramatismo, penetrando en la intimidad de los personajes y hundiéndose en los crecientes y obsesivos pensamientos de esta hechicera de Hécate, tan enamorada –flecha de Eros la que le ha perturbado– que es capaz de abandonar a su familia y su porvenir, por un ambicioso extranjero con presencia de héroe que llegó a sus tierras por mar en un extraño y gigantesco artefacto, la nave Argo, y que necesitaba de sus ritos y su magia para lograr recuperar la tan preciada piel dorada del carnero, el vellocino. Él a cambio le prometió matrimonio.

Para que los dos niños que nacieron de este amor se duerman,  Medea y la fiel nodriza (Consuelo Trujillo) les cuentan –apasionadas y simpáticas, dolidas y tristes, quitándose la palabra en el momento justo o, refunfuñando por lo bajo cuando más la deseaban–, la historia de amor y aventuras de Medea y Jasón, sus padres, incluyendo, tras el sueño de los hijos, la sensual recreación de un joven –aunque bastante imperturbable– Jasón (Horacio Colomé) y de una ya completamente seducida amante y protectora Medea.

Pero tras arriesgar tanto y volcarse en su marido, verá todas sus ensoñaciones y esperanzas futuras quebradas vil y egoístamente, pues Jasón, ávido de poder, tendrá como propósito casarse con la joven hija del rey Creonte (Poika Matute), Creusa (Leticia Etala), ultrajando a su mujer y abandonándola en esa tierra de Corinto de la que nunca se sintió ciudadana. La venganza será horrorosa, y todo cuanto rodeaba a Jasón, perecerá. Lo que fue y ya se ha perdido, tema tan presente en la obra poética de Molina Foix, los sentimientos tan opuestos pero paradójicamente tan cercanos, el significado ambiguo de las palabras, las máscaras y los disfraces y todos como Dramatis Personae.

Decretada mi extinción por ocupantes de los palcos más celebrados, dudo acerca de enfrentarme a la conjuración de luces que convergen en el proscenio, o practicar (¡sea por una sola vez!) la compuerta de hierro que conduce al callejón de la Mala Conducta y hace evitar la probablemente desmerecida dialéctica de la palestra. 

Molina Foix, Juego de disfraces, en J. M. Castellet, Nueve novísimos poetas españoles, Barcelona, Península, 2010)

2. Medea

3. medea

Esta es una obra de mujeres: Ana Belén interpreta el genial texto con fervoroso sentido, lo enriquece y lo eleva con su presencia, su desgarradora voz y sus coléricos y desesperados aspavientos; Trujillo lo llena de admiración y dulzura, logrando la más empáticas de todas las nodrizas que he conocido, impresionante su talento; mientras que Luis Rallo, el joven preceptor, le da sosiego y orden, sabiduría y noble entusiasmo por el aprendizaje. En cambio Jasón (Adolfo Fernández) es frío y bruto, y en mi opinión, demasiado hispano y escasamente conmovedor en su dicción, incluso es un Jasón eclipsado por el humor y el descaro del Creonte de Matute. Corifeo (Alberto Berzal) y Corifea (Olga Rodríguez) están muy bien traídos en sus intervenciones e interpretaciones, volviendo a sobresalir, para mí, la fémina vecina de Corinto.

Es una obra donde brillan las actrices y donde ni siquiera el olor a colacao que desprenden las simuladas cenizas de la joven Creusa, te hace salir de tan atroz tragedia. Muy buen trabajo también es tanto el de los efectos audiovisuales –aunque no sean del todo de mi agrado las voces grabadas– como el de iluminación, destacando el momento en el que la que la bruja crea su ungüento y se funde con los reptiles y las malas hierbas, las víboras y los jugos maliciosos.

Es, pues, una ocasión excepcional para revivir este clásico teatral, para adentrarse en los extremos sentimientos nacidos del más entregado amor. Ella tenía suficiente con él, no necesitaba hijos, los tuvo por complacerlo… Como dijo la Medea de Ovidio, “dentro de mí está el dios mayor de todos”. Y el más peligroso quizá: Eros.

4. Medea

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA

Dirección: José Carlos Plaza

Texto dramático: Vicente Molina Foix (a partir de Eurípides, Séneca, Apolonio de Rodas y Ovidio)

Intérpretes: Ana Belén, Adolfo Fernández, Consuelo Trujillo, Luis Rallo, Poika Matute, Alberto Berzal, Olga Rodríguez, Leticia Etala y Horacio Colomé

Escenografía: Francisco Leal

Vestuario: Pedro Moreno

Música original: Mariano Díaz

Iluminación: Toño Camacho

Diseño de videoescena: Álvaro Luna

Fotos: Jero Morales

Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos

Medea. Teatro Español, Madrid. Hasta el 10 de enero de 2016.

 

 

 

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