‘Malentendido en Moscú’, de Simone de Beauvoir

Malentendido en Moscú

Simone de Beauvoir

Traducción de Joachim de Nys

Prólogo de Rosa Regás

Navona

Bacelona, 2016

179 páginas

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“No he visto persona más fina, delicada, no humilde, sino situada en su punto de mujer, que Simone de Beauvoir. Le rindo homenaje y le envío una flor del color de sus ojos, para echársela, como en una fotografía del entierro de Sartre, donde ella la sostiene en la mano porque no puede lanzarla a su tumba.” María Zambrano

Nicole y André forman una pareja de profesores franceses jubilados que viajan a Moscú para visitar a Masha, hija de él, nacida de un primer matrimonio. En un sutil juego de pensamientos y reflexiones de los dos personajes principales, al margen de sus actividades viajeras, se va configurando la conciencia que tienen de sus vidas en el momento presente, como si el distanciamiento de su vida parisina habitual hiciera de revulsivo para adquirir un conocimiento final de sí mismos y de su relación. La autora utiliza sus personajes para abordar temas personales como la crisis de pareja, el temor a envejecer o el sentimiento de fracaso por no haber alcanzado la meta de sus ambiciones juveniles, y, a la vez, inspirada en sus estancias con Sartre en la Unión Soviética durante la década de 1960, contrapone el entusiasmo por aquel país en sus primeros contactos a la decepción posterior ante la desaparición de un puro y soñado ideal socialista.

“Tal vez más tarde quiso desmenuzar sus vivencias, salvar para la eternidad un amor ya desordenado por el tiempo y el caos afectivo e intelectualizar la efervescencia de unos celos humanos, demasiado humanos. Y esa transpiración de sinceridad es parte del encanto de este relato no muy extenso, donde imaginamos con exactitud las heridas agazapadas en las entrañas de aquel desconcertante y perdurable amor entre Sartre y Beauvoir.”

Lourdes Ventura, El Cultural.

Simone de Beauvoir (París, 1908-íd. 1986), filósofa, novelista y ensayista, nació en el seno de una familia de tradición burguesa. Fue catedrática de instituto hasta 1929, y a partir de 1943 se dedicó exclusivamente a la literatura. Su amistad con Sartre, iniciada en 1929, influenció su pensamiento filosófico a la vez que impulsó su compromiso por la causa de la libertad del individuo. El ensayo El segundo sexo, aparecido en 1949, se convirtió en la referencia imprescindible del feminismo moderno y le dio fama internacional. Recibió el premio Goncourt en 1954 por su novela Los mandarines, que constituye un apreciable documento acerca de los hábitos intelectuales franceses en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, marcados por intensos debates alrededor del comunismo. Sus últimas obras fueron principalmente autobiográficas, como Una muerte muy dulce (1965) o La mujer rota 967), y de reflexión, como La vejez (1970). Inspirada por la muerte de Sartre, escribió uno de sus libros más emotivos, La ceremonia del adiós (1981).

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