Literatura Violeta: Flora Tristán, la proletaria feminista

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Por Pilar Martínez Manzanares. @pilar_manza

1_0Libertad, igualdad y fraternidad, esos fueron los pilares de la Revolución Francesa y también de la vida de Flora Tristán. De ascendencia peruana, la escritora se convirtió en una de las más importantes pensadoras socialistas.

Hija de Mariano de Tristán y Moscoso y Thérèse Lesnais, Flora Tristán pasó gran parte de su infancia rodeada de lujos y riquezas. Sin embargo, a los cuatro años, la muerte de su padre dejó a su madre y a ella en una situación económica complicada a la que se sumó una importante dificultad legal: Flora no pudo heredar de su padre, pues Mariano Tristán nunca reconoció a su hija

A los 16 años comienza a trabajar como obrera colorista en un taller de litografía y con apenas 17 años se casa con el propietario de éste, André Chazal. En los cuatro años siguientes tienen tres hijos, uno de los cuales muere, al parecer, muy pequeño. Los celos y malos tratos por parte de su esposo llevaron a  Flora a huir de su hogar llevándose a sus hijos. Su doble condición de hija natural y esposa separada la redujo a la marginal condición de “paria”, como le gustaba denominarse.

De regreso a Francia, emprende una campaña a favor de la emancipación de la mujer, los derechos de los trabajadores y en contra de la pena de muerte. Ya había conseguido la separación legal de su marido y la custodia de sus hijos; sin embargo, André Chazal, enfurecido e impotente, intenta asesinarla, disparándole en la calle y dejándola malherida, en septiembre de 1838. Flora ganó notoriedad en la prensa, y Chazal fue sometido a un proceso que se le complicó con la acusación de intentar violar a su propia hija Aline; finalmente fue condenado a 20 años de trabajos forzados.

Después de sufrir en su propia piel los prejuicios legales y sociales de ser mujer, hija ilegítima y esposa separada, Flora Tristán dedicó buena parte de su vida a la lucha en favor de los derechos de las mujeres, en una época en la que la desigualdad social era el pilar sobre el cual se erigía. Sus obras fueron clave para la expansión del feminismo.

En Unión Obrera describe cómo “el mejoramiento de la situación de miseria e ignorancia de los trabajadores” es fundamental, porque “todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer”. Para Flora la situación de las mujeres se deriva de la aceptación del falso principio que afirma la inferioridad de la naturaleza de la mujer respecto a la del varón.

Hasta aquí el discurso de Flora es similar al del sufragismo, pero el giro de clase comienza a producirse cuando señala cómo negar la educación a las mujeres está en relación con su explotación económica: no se envía a las niñas a la escuela “porque se les saca mejor partido en las tareas de la casa, ya sea para acunar a los niños, hacer recados, cuidar la comida, etc…”, y luego “A los doce años se la coloca de aprendiza: allí continúa siendo explotada por la patrona y a menudo también maltratada como cuando estaba en casa de sus padres.” Flora dirige su discurso al análisis de las mujeres más desposeídas, de las obreras.

El 14 de noviembre de 1844 en Burdeos a la edad de 41 años, el tifus arrebató la vida a una de las mujeres más brillantes que el mundo ha tenido la oportunidad de ver y sentir. .Ni la opresión de su marido, ni la intensidad de la sociedad patriarcal en la que Flora Tristán vivió y creció pudieron minar su voluntad de lucha y sacrificio. Una vida dedicada a la revolución feminista, una vida dedicada a la consecución de la igualdad.

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