Alberto Velasco: “En Danzad malditos encontré el tipo de teatro que quiero hacer”

Una entrevista de Yolanda Moreno

Bailar de manera continuada, día y noche, hasta acabar extenuados. Así eran las duras competiciones de danza durante la época de la Gran Depresión en Estados Unidos. Ganaban las parejas de baile que más resistían, y recibían dinero tras auténticos maratones de resistencia. Danzad malditos es una obra que mezcla teatro, danza y competición. Recrea luchas reales que se muestran durante cada representación. Las parejas compiten en directo para poder continuar en la obra, de tal manera que cada función es diferente. Hablamos sobre el éxito de este espectáculo con su director y dramaturgo, Alberto Velasco (actor en Vis a vis, Kiki, En el desierto), ya que Danzad malditos vuelve a la Sala Max Aub (Matadero Madrid), donde se representará del 21 de diciembre al 15 de enero.

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Fotografía: Guille Sola.

Danzad malditos regresa por tercera vez a Matadero Madrid. ¿Cómo lo afrontáis?

Muy emocionados. Como el turrón, de vuelta a casa por Navidad. El Matadero es como nuestra casa, donde empezó todo. Volvemos por tercera vez en cierta manera porque hemos sentido que el público así lo quería, tras agotar las entradas en las ocasiones anteriores y después de ganar las encuestas anuales sobre qué espectáculo quieren los espectadores que vuelva. Siempre salía el nuestro. Estamos muy emocionados, y con mucha responsabilidad también. Cuando hay mucha gente que quiere verte, también tienes que mantener el listón alto y cumplir las expectativas.

El balance es muy positivo. Danzad malditos ganó el Premio MAX al Mejor Espectáculo Revelación 2016. Como director, ¿dónde crees que ha estado el secreto de su éxito?

Ojalá saberlo para repetirlo, nos preguntamos qué habrá pasado con Danzad malditos. Creo que la gente ha empatizado mucho con el origen del espectáculo, ya que nació de un grupo de personas que apenas tenía trabajo. El hecho de cómo se sacó el proyecto adelante, con un grupo de gente que intentaba sobrevivir en una sociedad muy difícil. Considero que ese es nuestro poder, que hemos empatizado con la gente. Ojalá tener la respuesta para volver a repetirlo, pero no sé cuál es el secreto.

Para todos aquellos que aún no os han visto y que van a ir, ¿qué destacarías del espectáculo?

Que es muy vivo, hay mucha vida en el espectáculo. Se van a ver reflejados, van a ver una historia, pero a la vez van a sentir una experiencia, y eso es algo que nos hace más grande a todos.

Danzad malditos es una adaptación libre basada en la película de Sidney Pollack Danzad, danzad, malditos (1969). ¿Qué se va a encontrar el espectador?

No van a ver la historia de la película como tal, ni a alguien que haga el personaje de Jane Fonda, ni a ningún maestro de ceremonias como sale en la película. Pero sí que somos fieles al reflejo de la competición, de la atmósfera corroída. Los espectadores van a ver la película en su esencia, más que lo superfluo de las historias.

El hecho de que nunca haya una función igual debe suponer un gran trabajo para los actores-bailarines.

Necesitan una entrega absoluta. Salen como si fuera un partido de fútbol. Con todas las reglas, saben lo que tienen que hacer en cada momento, pero son tan generosos, se saben todo tan bien, que al final la función sale como si estuviera todo preparado. Pero no es así. Se necesitan unos actores arrojados, entrenados tanto en el cuerpo como en el alma, y ellos están más preparados que nunca.

¿Existe la improvisación durante el espectáculo?

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Fotografía: Carlos Robledano

No, a pesar de que pueda parecer que sí, ellos saben lo que tienen que hacer tanto si resultan ganadores como si salen perdedores. Hay un camino muy marcado. Es como si contásemos la historia de Hamlet. No se sabe quién va a hacer de Hamlet en cada momento ni qué escenas va a interpretar, pero la historia es siempre la misma.

Las competiciones en esa época de los años 20 y 30 duraban días.

¡Y meses! Aquí en Madrid llegó a hacerse una competición en el Circo Price que duró dos meses en los años 40. Imagínate la locura. Tuvimos la suerte de que los nietos de unos concursantes americanos de esos años vivían en Las Rozas. Vinieron a vernos al camerino y nos contaron las historias de sus abuelos compitiendo por California. Iban enlazando de concurso en concurso, dos meses aquí, un mes y medio allí… Aguantando, porque aunque no ganaban eran dos meses durante los cuales se garantizaban la comida. Las historias eran increíbles.

¿Cuál fue desde el principio tu intención con Danzad malditos?

En el origen del proyecto comenzamos queriendo trabajar sobre el agotamiento físico y hasta dónde llegaba. Como la profesión de actor es tan tirana, y tienes la sensación de tener que estar siempre demostrando que vales la pena, que eres bueno, que tienes talento, que eres hermoso, que sigues siendo joven… Saber hasta dónde aguantamos. Ahí empezó todo, a partir del agotamiento salió todo lo demás.

¿Es como un homenaje a la profesión de actor?

Exacto, un homenaje a todo este tipo de profesiones tan tiranas y tan subjetivas que exige casi como si fueras un corredor de fondo. Hay gente que ha venido a ver el espectáculo y que es médico, o que es artista plástico, y nos han dicho que ellos también se han visto reflejados. Es como si la sociedad fuera una sociedad tirana, que nos roba los sueños y la alegría.

¿Cómo ves el panorama actual del mundo de la interpretación?

Es durísimo porque no hay hueco para todos. Hay que demostrar que vales todo el tiempo. Por el contrario, nos encontramos en una de las mejores rachas de producción de espectáculos en España. Se están haciendo unos espectáculos bellísimos, rompedores, que conectan con el público, pero no hay hueco para todos y hay que crear espacios para que lo haya.

En cuanto a la música y la escenografía, acompañan muy bien al espectáculo.

Creo en la estética como arma también de emoción para el espectador, y la música hace que realices un viaje increíble. Es música que te hace vibrar. Ya sea música barroca, lírica… son canciones que te envuelven, y la escenografía de Alessio Meloni es una auténtica instalación, podría estar perfectamente en el MoMA.

¿Qué significa Danzad malditos en tu carrera?

Un antes y un después. Ha sido un regalo que se me puso delante y yo supe ver que ahí había algo mágico con este grupo de actores. Para mí ha sido un reencuentro con la danza y con la dirección de escena. Me he reencontrado con el tipo de teatro que quiero hacer.

Has hecho danza, teatro, televisión, cine… ¿Es en el mundo de la danza donde te sientes mejor?

Sí, en el movimiento. En la danza de teatro, en la expresión corporal, en la mezcla de estilos es donde me siento más cómodo, donde entiendo que se me da mejor o tengo más cosas que contar. Pero tengo que decir que con la televisión he flipado también, porque he encontrado muchas cosas que contar en este formato de interpretación. A veces los actores que venimos del teatro menospreciamos la televisión, pero la tele es una maravilla, te hace emocionarte. Llegas a tres millones de personas contando historias y eso es algo que he descubierto gracias a Vis a vis. Es algo muy potente también para mí.

Danzad malditos, Vis a vis, Los nadadores nocturnos, Desnudos en el desierto… 2016 ha sido un buen año para ti a nivel profesional.

Absolutamente. Estoy que no me lo creo, ahora tengo miedo de pasar de moda o desaparecer. Pero lo vivo tranquilo, disfruto de todo lo que he vivido, de los regalos que me ha dado el 2016, y en el 2017 vamos a luchar para que sea mejor incluso.

Háblanos del próximo proyecto de Malditos Compañía.

Se trata de El ángel exterminador, vamos a adentrarnos en los mundos de Luis Buñuel. Como siempre, buscamos proyectos que nos motiven, en los que nos veamos reflejados como sociedad. Cuando pusimos encima de la mesa El ángel exterminador, dijimos que claramente nuestra sociedad está inmersa en ese salón burgués, vemos todo desde fuera y sin hacer nada. Por ejemplo, ahora mismo estamos viendo Alepo y la problemática de los refugiados. Vemos cómo se desmorona la vida, y nosotros con poner un me gusta en Facebook tenemos suficiente.

¿Y algún proyecto de Alberto Velasco para 2017 que nos puedas adelantar?

Una cosa que se puede decir es que estoy dirigiendo un texto que se llama Quién te cierra los ojos, sobre el mundo sefardí en España. Es un texto estupendo para dos actores que estoy dirigiendo. Estrenamos el 26 de enero.

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Actividad relacionada con el espectáculo el miércoles 28 de diciembre 2016.

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