Bravo homenaje a Anna Magnani en una casa-teatro de Madrid

Por Horacio Otheguy Riveira

“Bravo” por eficaz, dicho con entusiasmo, sin duda, pero en italiano también significa audaz y por tanto valiente, adjetivos muy justos para Arantxa de Juan que escribe, dirige, produce e interpreta Magnani Aperta en un confortable piso de Madrid con dos representaciones por semana. Lo que podría parecer un mero recurso imaginativo en tiempos de crisis, es todo lo contrario: cuanto sucede en esta casa-teatro forma parte de una producción muy seria, cuya concepción no tendría cabida en ninguna sala, pero que cubre las mismas necesidades. Un gran acierto muy recomendable. Sólo para unas 20 personas con reservas telefónicas o por correo electrónico.

La función empieza en cuanto se atraviesa la antigua puerta de madera del edificio, se monta en un pequeño ascensor moderno y se llega a un hábitat muy acogedor donde se nos invita a recorrer un hogar muy especial, la casa de Anna Magnani donde la veremos angustiada en su dormitorio con amplios ventanales a los techos de su amada Roma, y luego en otros ambientes, viviendo lo que sería —y ella se imagina— su último día de vida. Al final de la jornada irá a un hospital donde en un quirófano se intentará alargar el plazo de su grave enfermedad.

Primero en el dormitorio, luego en otros ámbitos, Arantxa de Juan interpreta a la gran actriz italiana dentro de una estructura teatral formidable. La caudalosa biografía de Magnani tiene una selección muy ajustada, un eje que aporta suficiente interés y carga de comedia dramática como para atrapar a espectadores que la conocen poco, lo mismo que a encendidos admiradores de la protagonista de clásicos del cine como Bellissima, de Luchino Visconti o Roma città aperta y La voce umana, de Roberto Rossellini; ganadora del primer Oscar a una actriz extranjera por la versión cinematográfica de la obra de Tennessee Williams La rosa tatuada.

El proceso del momento en que transcurre la acción tiene en cuenta algunos recuerdos que permiten disfrutar de pasos de comedia, recordando su época dorada junto a Totó en las populares revistas musicales, y otros acontecimientos, especialmente los relacionados con sus amores, éxitos y decepciones. Personalidad temida y adorada, la Magnani tiene en esta función un protagonismo excepcional en manos de una actriz española que sopesa con mucho cuidado sus diferentes estados anímicos, los tonos y las carcajadas característicos de su homenajeada, y se acompaña de la joven Virginia Lázaro-Martínez en el papel de la enfermera, siempre a su lado, preparada para inyectarle morfina en cuanto el dolor la agobie. Así, la representación amasa su comedia y su tragedia con una energía también propia de Magnani, bien dispuesta a pasar en un instante del llanto desesperado a la risa contagiosa, fiel a su consigna de desconfiar de los artistas que no saben reírse de sí mismos, que les asusta mostrarse como payasos.

Virginia Lázaro-Martínez es, ya, a su temprana edad una actriz que enamoraría a los grandes directores italianos de la época (1973), y ahora mismo a cualquier otro por muy exigente que sea: qué bien maneja las sutiles transiciones, los silencios (tan difíciles en el teatro) escuchando a la prima donna, el rubor de la timidez ante el desparpajo de la señora, la emoción a punto de lágrimas ante el dolor espiritual de su paciente… Muchos estados de ánimo que consolidan un personaje, y no un mero partenaire para apoyo de la protagonista con el objetivo de rellenar el espectáculo.

Un espectáculo admirable en el que hay lugar para varias sorpresas, escenas inesperadas, brillantes cambios de un vestuario muy bien diseñado (negro, rojo, a lunares), y una preciosa idea en la dramaturgia: la omnipresencia de un personaje ausente o presente pero invisible, fundamental en la vida de Magnani, muy significativo a lo largo de una serie de situaciones muy bien planteadas.

Todo transcurre en una vivienda del centro de Madrid por donde la vida fluye con rara energía, según las horas por las que se transite: turistas extranjeros, restaurantes, mesones y cafeterías, teatros cercanos, el bullicio propio de una ciudad que durante casi dos horas es Roma, la ciudad que renovaba la vitalidad de una actriz genial que se hacía a sí misma constantemente, famosa por su bravío carácter, su libertad sexual, su capacidad actoral que le permitía pasar de las comedias populares a los melodramas más crudos o las tragedias griegas, donde la Medea de Eurípides fue uno de sus grandes éxitos, como en cine sucedió con la desgarradora Mamma Roma de Pier Paolo Pasolini. Y ella que aseguraba: «Yo estudio mucho, con grandes maestros, y paso muchas horas preparando mis personajes, porque si no lo hago soy mala, muy mala, malísima. No soy como Marlon Brando que le basta con ponerse ante la cámara para hacer su personaje, yo tengo que estudiar muchísimo». Sin embargo, se creó fama de dominar el talento en bruto, espontáneo, sin preparación alguna. Esta y otras leyendas se dan vuelta como el reverso de un guante y conforman una dimensión conmovedora con un final a la medida del exigente desarrollo de la función.

 

Arantxa de Juan, Virginia Lázaro-Martínez y su equipo de rigurosos profesionales se bastan a sí mismos para crear una valiosa experiencia teatral. No hay proyecciones ni fotografías de la actriz a la que se rinde emocionado tributo, pero se sale de la casa-teatro con muchas ganas de recordar o saber más de la Magnani, así que sirvan estos vídeos como complemento; han sido tomados en Youtube, donde hay mucho para escoger, incluidas algunas películas completas.

 

 

 

MAGNANI APERTA

Texto y dirección: Arantxa de Juan

Dirección adjunta: Ana Burrel

Intérpretes: Arantxa de Juan, Virginia Lázaro-Martínez/Nerea Portela

Portero: Pablo Villacieros

Cuadros: Darío Álvarez Basso

Escenografía, atrezzo y vestuario: Manu Berástegui

Diseño de iluminación: David Omedes

Música: Juan Sánchez

Fotografía cartel: Luis Malibrán

 

Producción: AVALANTXA PRODUCCIONES. ASOCIACIÓN CULTURAL GRUPPO

Casa Aperta Teatro en la calle Del Desengaño, Madrid. Funciones: jueves, 20,30 horas; sábados, 21,30 horas. Aforo reducido. Reserva de entradas: 607 247 523. Página web: www.magnaniaperta.com y en Facebook.

¡¡AGOTADAS TODAS LAS LOCALIDADES PARA ESTA TEMPORADA!!!

¡¡¡VOLVEREMOS!!!

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