“Un chico de revista”: tributo a la revista española en un brillante musical

Por Horacio Otheguy Riveira

 

“Un chico de revista” es una función muy recomendable para los adictos al musical sin prejuicios. Los nostálgicos de la antigua revista se sentirán cómodos, pero los demás podrán disfrutar a lo grande, ya que su mayor acierto es dejar de lado los convencionalismos del género y lograr una dinámica de bailes y canciones tan fluidos que parecen brotar del mero espacio escénico. Un fastuoso vestuario permite que cuerpos esbeltos se vistan y desvistan en un gran show con un espléndido cuerpo de baile que también aporta humor y buenas voces, con vedettes magníficas y “boys” que se atreven con todo y en todo destacan.

Las canciones emblemáticas que estrenaron Celia Gámez y otras estrellas del género lucen con la dirección musical del maestro César Belda, mientras otro grande, cada vez más presente en las artes escénicas (lo mismo un Hamlet que el Circo de los Horrores o un monólogo de Max Aub), como Juanjo Llorens, quien hace del juego de luces una encantadora sucesión de sugerentes caricias, travesuras de geométricas formas, y despliegue de eficaces efectos para enaltecer el trabajo de toda la compañía.

Temas que hicieron célebres famosas señoras, son ahora interpretados por un joven que viene del gran musical en pequeño formato como Cayetano Fernández (El cabaret de los hombres perdidos), que arranca vestido de calle con un formidable “Vino tinto con sifón”, para más tarde marcarse un número sexy rodeado de bellezas femeninas (fantástica versión de Pobrecito yo), y más allá se integra en el brillante vaivén del número de los camareros que bailan y cantan el Échate con que tantos suspiros arrancó Sara Montiel sentándose en las piernas de algunos espectadores del patio de butacas de este mismo teatro. Todo un acierto la incorporación de CF en este género, un actor dúctil y un cantante-bailarín con muchas condiciones.

Las novedades se integran con notable eficacia, alternando con lo clásico y superando los límites revisteriles con una energía muy lograda en la dirección de un experimentado profesional como Juan Luis Iborra (Mentiras, incienso y mirraSofocos), quien contó con una ayudante ejemplar, una de las grandes actrices españolas, Elisa Matilla (Historias de un KaraokeAy, Carmela), y con un coreógrafo de la calidad de Luis Santamaría, que consigue fusionar los distintos estilos en una unidad sorprendente, pues a todos les asiste una expresión corporal tan rica en matices que, como en los mejores musicales de la historia del cine, con solo aparecer ya dan el tipo y transmiten al espectador la sensación de que el mero andar es un baile que nos eleva de la realidad y nos hace soñar.

Entre la muy variada sucesión de cuadros con amplio lucimiento general, a Rosa Valenti se le brinda la ocasión de acercarse al final nada menos que con Mirame, una canción deliciosa, conmovedora, cuyo leit motiv instrumental recorre toda la función sutilmente. Pepa Rus hace suyo un desopilante Yo soy la vedette (emblemática canción que estrenó María Asquerino en su única incursión en el género, nada menos que en una superproducción en Buenos Aires en 1962, con Alfredo Alaria, “El otro yo de Marcela”).

La gran María Vidal es la madre del “chico”, un papel de comediante que hace de taquito, pero se crece en lo suyo al irrumpir con una Nena de lo más emotiva, Edu Morlans cuenta con un momentazo de rumba flamenca, después de haber recorrido con soltura coreografías con toda la compañía. Andreu Castro es responsable de un chispeante número gay, y entre muchas sorpresas, podemos disfrutar de la belleza y el talento de Graciela Monterde (foto) en varias secuencias como actriz-cantante-bailarina pero más aún en dos impactantes números de amplio lucimiento como auténtica diva del género: cuerpo escultural y voz de terciopelo.

Cuatro músicos son más que suficientes para sostener el constante devenir de artistas en un marco escénico que tiene vida propia, y que termina con un homenaje a Lina Morgan, quien tras muchos años de esfuerzo compró a su implacable empresario esta misma sala de La Latina, el señor Colsada. En 1993 se despidió con una función donde todo el atractivo se concentraba en ella, su vis cómica, su talento para tornar gracioso y conmovedor cualquier gesto. Aquella revista, Celeste no es un color, terminaba como todas las de sus últimos 18 años, cantando su “Himno”, y que aquí no podía faltar, y no falta, a tal punto que pone al público de pie, consiguiendo una mutua despedida fraternal entre espectadores y artistas.

Comienza el tema Rosa Valenti y la siguen todos los demás interpretando el popular “Himno” que en realidad fue una canción creada para una revista de 1975, que se quedó para siempre: Gracias por venir, compuesta por el maestro Gregorio García Segura, con letra de Manolo Baz y el hermano de Lina, José Luis López.

Llego nuevamente a sentir ahora a mi alrededor la extraña emoción
Todo el tiempo se ha parado en el reloj del corazón.
Porque tanto os debo en el alma llevo a mi público de ayer,
Por estar aquí de nuevo, maravilloso fue volver.

Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quién es,
Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.
Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,
Y a los novios que al final están, y que no aplauden ni yo sé por qué.

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir

Llego nuevamente a seguir mi historia, que mi mundo está detrás del telón.
Y las rayas de mi mano son el compás de una canción.
Al estar conmigo todos sois testigos, mi emoción he de vencer,
Encontrando a mis amigos, maravilloso fue volver.

Ya reconozco al caballero que manda flores y no se quién es,
Y al estudiante dicharachero que es un Don Juan en busca de su Inés.
Al Señor que con su esposa va, y se ríe como un cascabel,
Y a los novios que al final están, y que no aplauden ni yo sé por qué.

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir, Gracias por Venir

La luz se enciende,
sonó la orquesta,
todo es igual que ha sido ayer,
Todo es hermoso,
todo es alegre,
maravilloso fue volver

Agradecida y emocionada, solamente puedo decir,
Gracias por Venir

 

UN CHICO DE REVISTA

Autor: Juan Andrés Araque Pérez
Director de escena: Juan Luis Iborra
Ayudante de dirección: Elisa Matilla
Dirección musical: Cesar Belda
Arreglos musicales: Jaime Vaquero, Sergio Rojas y César Belda

Intérpretes: Rosa Valenty, Cayetano Fernández, Edu Morlans, Pepa Rus, Ángel Pardo, María Vidal, Andreu Castro, Amelia Font

Bailarines cantantes: Graciela Monterde, Marchu Lorente, Marta Castell, Charlotte La Femme, Irene Álvarez, Pedro Carrasco, Víctor Óscar Juaranz, Fran Moreno, Hugo Ruíz, Fran del Pino

Músicos en directo: Jaime Vaquero, Sergio Rojas, Víctor Elías, Víctor Bruna
Coreografía: Luis Santamaría
Ayudante de coreografía: Carol Gómez
Escenografía: Eduardo Moreno
Iluminación: Juanjo Llorens
Figurinista: Antonio Belart
Sonido: Fran Gude
Fotografías: Joan Crisol
Diseño gráfico: Javier Naval
Jefe de prensa: Nico García
Producción ejecutiva: María Dolores Font y Eva Font
Ayudante de producción ejecutiva: Jaime Vaquero

Una producción de: PORRONA PRODUCCIONES S.L.

Teatro La Latina, desde el 8 de marzo  hasta el 12 de abril de 2017.

Related Posts with Thumbnails

Una respuesta a “Un chico de revista”: tributo a la revista española en un brillante musical

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.