Elon Musk de Ashlee Vance

ELON MUSK
ASHLEE VANCE
PAIDÓS EMPRESA
443 PÁGINAS

Por Juliano Ortiz
¿Quién es este empresario al que la mayoría de la gente todavía no tiene presente como un ejemplo de innovación al nivel de Steve Jobs? ¿Estamos ante el hombre que puede transformar como nadie la vida de los seres humanos?
Ashlee Vance periodista que ha trabajado en The Register, The New York Times y The Economist, entre otros medios, hace una minuciosa y detallada vista por la vida de Elon Musk, el empresario que ha estado detrás de Tesla Motors, SpaceX y SolarCity, y que hasta la presentación de este libro, fue un gran enigma para el público.
Cada pocos días encontramos en las noticias el nombre de Elon Musk en los titulares de tecnología, negocios, emprendimientos e innovación, a pesar de su buscado bajo perfil y de su personalidad tan relacionada con el “hacer” y no con el “decir”.
Musk es el mismo que pretende unir en 29 minutos Nueva York y Washington con su proyecto de trenes Hylerloop, una estructura integrada para mover pasajeros y carga entre dos puntos de manera inmediata, segura, eficiente y sostenible, a un promedio de 1.200 km. X hora y que también lo sueña para concretarlo en Argentina, conectando Buenos Aires con Córdoba.
Y también es quien acaba de comprar de nuevo el dominio X.com, en cinco millones de dólares; es el que declara sin inmutarse y advierte que “La inteligencia artificial amenaza la existencia de nuestra civilización”; que afirma ante los directivos de una de sus empresas, “nuestra misión es convertir al ser humano en una especie multiplanetaria”; es el que dice a contrapelo de todos, “Esa es la lección que aprendí de tomar vacaciones: las vacaciones te matarán” en recuerdo de la malaria que lo afectó con motivo de sus vacaciones en Brasil; o que no se inmuta ante su fortuna de unos 15.000 millones de dólares, pero sí por cómo se esfuman las horas del día.
En este libro, Vance desnuda a un hombre complejo, obsesivo, multifacético, hiperactivo, optimista, súper controlador, habituado a ir hasta los límites y parado en los confines de lo que él llama su “infinita imaginación de niño”. Vance logra desentrañar esa historia que llevó a un joven inmigrante a vender su primera compañía en 300 millones de dólares y que para el legendario inversor Charlie Munger es, “un genio, y yo no uso esa palabra a la ligera. Creo que es también uno de los hombres más audaces que han entrado prematuramente al mercado”.
El libro se centra en dos de sus compañías, Tesla y SpaceX. Especialmente en SpaceX. “SpaceX es Musk”, una compañía privada que funciona como un pulpo dispuesta a emprender los proyectos más ambiciosos. Y sobre todo con el potencial de “devolver a EE UU su capacidad de llevar personas al espacio”, que no es poca cosa: “los empleados de SpaceX temen a Musk. Adoran a Musk. Entregan sus vidas a Musk. Y, habitualmente, hacen todo eso a la vez”.
No es una biografía autorizada propiamente dicha, ya que a pesar de haber sido realizada con la aprobación de Musk, éste no pudo participar como hubiese querido. Vance luego de reunirse varias veces con él, pudo lograr que el empresario aceptara entrevistas y mostrara sus empresas desde adentro, pero no tuvo la posibilidad de ver el resultado final antes de su publicación, lo que generó ciertos temores y objeciones. Vance con pericia y no pocos esfuerzos obtuvo la ayuda de Musk para que el libro fuera un reflejo del hombre con todas sus virtudes pero también con todas sus flaquezas.
“Musk ha llegado a pensar que su cerebro contiene una especie de chip gráfico que le permite ver un objeto cualquiera, reproducirlo en su mente e imaginarse cómo podría transformarse o comportarse al interactuar con otros objetos. “En el caso de las imágenes y los números, puedo procesar su interrelación y sus  relaciones algorítmicas —explica Musk—. Veo de manera muy vívida cómo afectarán los objetos a la aceleración, el impulso, la energía cinética y ese tipo de cosas”.
Un libro muy interesante para conocer a la persona y al empresario, de los mejores del año, que entretiene y que invariablemente impulsa nuestro fuego interno para ir al cuarto de trastos y mirar qué tenemos como para crear un cohete y soñar en llegar a Marte.

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