CUENTOS SELECTOS de HERMANN HESSE

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CUENTOS SELECTOS

HERMANN HESSE

SELECCIÓN, PRÓLOGO Y TRADUCCIÓN DE ARIEL MAGNUS

EDHASA

PÁGINAS 331

Por Juliano Ortiz

Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, C.S. Lewis y Gabriel García Márquez, entre otros grandes escritores, contaron sus vidas en forma de biografías o memorias de forma extraordinaria, en cambio Vladimir Nabokov y Ernesto Sábato utilizaron relatos para contar experiencias vitales que no eran otras que las suyas. A estos últimos se suma Hesse, para crear historias ficcionales que son basadas en su infancia, adolescencia y juventud. ¿Cuánto hay de ficción y cuánto de realidad en estos relatos? Como dice en el prólogo Ariel Magnus, quién es a su vez el compilador de los cuentos que componen “Cuentos selectos”, “…Hesse adscribió durante toda su vida a una suerte de determinismo respecto también a los temas de sus cuentos y novelas, que según él nunca buscaba, sino que le llegaban por sí solos (razón por la cual casi no aceptó escribir por encargo)”, en ese determinismo temático, Hesse escribió desde una posición de protagonismo casi inconsciente, como se refleja en su contestación a Erika Mann sobre la relación entre realidad y ficción en “La primera aventura”, “…Solo las personas están cambiadas: no fue la dama del cuento la que e hizo avances, sino otra mujer, a la que yo no amaba”. Sublime y precisa forma para comprender los alcances de la literatura que pretendía mostrar Hesse.

Así se suceden los relatos de Sacrificio de amor, La despedida, Regreso al hogar, La velada literaria, y el extraordinario relato de Parodia suaba, en la que los detalles hacen que el lector se sienta imbuido por la perfecta hermosura de ese valle europeo tan sensible a Hesse.

En estos cuentos, hay un excelente uso de los diálogos como se puede apreciar en el cuento “El constructor de ciudades”, en el que, como en la mayoría de sus relatos, hay un segundo mensaje escondido entre sus líneas. Por otra parte, Hesse describe los espacios físicos de forma poética sin ahorrar metáforas y buscando una hipersensibilidad que bien lo caracterizó en novelas como Demian y El lobo estepario. El narrador abre sus sentidos y permite que el lector sienta y absorba tanto los rayos de un sol matinal como la suavidad de los acordes de una música que conduce a un semiencantamiento. Utilizando un fino humor de apariencia semioculta junto a un lenguaje lírico por momentos, cada relato es una puerta que invita a la memoria, al recuerdo de días que viven en el interior de un hombre que es capaz de atesorarlos y convertirlos en algo cercano.

Considerado por muchos intelectuales como el último romántico, su prosa es una contínua alegoría que busca superar las discrepancias lacerantes entre espíritu y alma, inteligencia y sentimiento, buscando la totalidad armoniosa del ser humano.

Hijo de misioneros evangélicos, Hermann Hesse nació el 2 de julio de 1877 en el pueblo de Calw, un pequeño pueblo en el sur de Alemania. Murió de una hemorragia cerebral el 9 de agosto de 1962, a los ochenta y cinco años. Escritor incansable escribió más de tres mil reseñas literarias como crítico. Entre sus obras más famosas se pueden nombrar; las ya citadas Demian y El lobo estepario, Siddhartha y El juego de los abalorios. Fue Premio Nobel de Literatura en 1946.

 

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