Al habla con Rafael Balanzá: “Los dioses carnívoros es una novela sobre problemas que afectan a mi generación”

Por Pablo Escudero.

Buenas tardes Rafael, gracias por atendernos entre presentaciones. Vuelves a publicar después de casi 4 años, lo que en este mundo de prisas y redes sociales es una eternidad. ¿Necesitabas parar, has estado trabajando en otros proyectos, siempre en Los dioses carnívoros?

De nada. Un placer hablar con vosotros. Hay una novela anterior que he descartado, de momento. De todas formas, para responder claramente a tu pregunta: sí, necesitaba parar. Me ha sentado muy bien. Y de hecho es posible que pare más años, o incluso que pare para siempre. Me viene a la mente un dicho hindú: mente rápida, locura; mente lenta, cordura; mente parada, Dios. No es que quiera ser Dios (a veces sí) pero me estoy volviendo cuerdo con los años. Se publica demasiado. Mediocridades, en general. Obras insípidas y vacías que se olvidarán en muy poco tiempo. Si ganas mucho dinero con ello, tiene un sentido; pero no es mi caso, exceptuando el libro del premio. Publicar es salir de promoción, dar explicaciones, exponerte a oír chorradas. Me pagan anticipo, claro, pero no lo suficiente para toda esa incomodidad. Intuyo (sé) que mis lectores son de la máxima calidad intelectual, humana -toda mi gratitud para ellos, por supuesto-, pero no solo de lectores de calidad vive el escritor; también hace falta una mínima cantidad. Y si no reúno algunos más de los que tengo –digamos, para dar una idea, los de mi primera novela, que vendió tres ediciones-, es posible que deje de escribir ficción. El mundo puede pasar sin la próxima gran novela de Balanzá. Además, ya están los presentadores de telediarios o de realitys para escribir novelas que compran rebaños de clarividentes lectores en los grandes almacenes. No hago falta yo.

Para tus lectores de siempre, ¿qué novedades y qué constantes vamos a encontrar en Los dioses carnívoros? Para quienes nunca te han leído, ¿crees que es una buena puerta de entrada a tu obra?

Constantes, las de siempre. Intento (y seguramente no consigo) emular a quienes admiro. La ética, el problema del mal, el absurdo esencial de la existencia, la posibilidad o no de Dios…, esas futilidades que ya están superadas y no interesan a nadie (excepto a Woody Allen y a Houellebecq) siguen siendo también mis preocupaciones. Yo creo que “Los dioses carnívoros” es una buena puerta de entrada a mi obra, sí. Ahora pienso (aunque eso suele variar) que es tal vez la más lograda desde “Los asesinos lentos”. Y puede que, en general, algo más fácil de leer para ese “lector medio” que sabemos que no existe.

Casi desde que empezaste a publicar se habla de Dostoievski, Camus y Kafka como los referentes de tu obra, lo que debe ser un orgullo para ti. ¿Siguen siendo válidos como modelos en el siglo XXI? ¿Qué otros autores influyen en tu obra aunque sea de un modo menos visible?

Tienes razón en que críticos tan importantes como Sergi Doria y Ricardo Senabre han citado esos nombres en relación con mi obra. Es un orgullo, por supuesto.

No sé si esos escritores interesan mucho al siglo XXI. A mí me interesan ellos más que el siglo XXI. Faltarían Beckett, Unamuno, Shakespeare, Cervantes, Robert Walser, Tolstoi, Gombrowicz…, y Santa Teresa, si nos alejamos de la ficción y nos metemos en “la realidad del alma”. (Título éste, por cierto, de una bonita obra de Jung.)    

Damián Ferrer, el protagonista de Los dioses carnívoros, es más o menos de tu edad. ¿Pretendías con la elección del personaje y sus circunstancias vitales representar a esa generación, la tuya? ¿Crees que puede leerse en cierto modo Los dioses carnívoros como una novela de su tiempo, hija de las distintas crisis de los últimos años?

Sin duda, es una novela de esta época, ambientada en esta época y sobre problemas que afectan a la gente de mi generación. Pero también es una novela sobre problemas que afectan a los hombres de todas las generaciones. Acabo de ver la (floja) secuela de Blade Runner. Digámoslo con las palabras que pronuncia la voz en off, en relación con Roy, en una de las versiones: quién soy, a dónde voy…, cuánto tiempo me queda.

Las etiquetas son a la vez cómodas y limitantes. ¿Hasta qué punto estás de acuerdo con la identificación de Rafael Balanzá como autor de thriller psicológico y en qué aspectos crees que tu obra desborda la etiqueta?

No es una etiqueta del todo inexacta, o incómoda, pero también el Evangelio de San Mateo se puede leer como un thriller psicológico. Alguien anuncia a sus amigos que lo van a matar, el enemigo acecha y hostiga al protagonista, preparándole mil trampas, hasta que logra cazarlo una noche y darle muerte. No pretendo compararme con los evangelistas, ni tampoco con Jesucristo dada mi incapacidad para hacer milagros, entre otras limitaciones. Lo que quiero decir es que mis novelas tienen en común con los evangelios que quieren ser algo más que un mero entretenimiento. Aunque por otra parte diría que esta última me ha salido bastante entretenida.

¿Cuándo decidiste que querías ser escritor? Si tu hijo te dijera que quiere ser escritor, ¿qué le dirías?

Precisamente, creo que lo decidí con la edad que tiene ahora mi hijo: 12 años. ¡Afortunadamente él no me ha dicho algo semejante! Estoy orgulloso de él. Sin duda tiene más cualidades que yo, en general. Ha escrito alguna cosa, también hace películas, y dibuja. Es muy creativo, pero no ha manifestado una vocación literaria. Creo que hará otras cosas en la vida. Y lo prefiero. Aunque si le diera por ahí, lo ayudaría, claro está.

Eres un escritor con una potencia visual muy propia y muy destacada en el panorama narrativo español. ¿Te apetecería ver alguno de tus libros convertido en película o en serie de TV? ¿Ha habido alguna oferta en estos años?

Acabo de firmar con una gran agencia dedicada al audiovisual: Scenic Rights. Trabajan muy bien y son muy profesionales. Ya hemos tenido alguna oferta, pero de momento no ha cuajado. Veremos. Me encanta el cine, desde luego.

La editorial presenta Los dioses carnívoros como tres novelas en una, y en gran medida lo es. La tercera de ellas, la Enciclopedia del rencor, nos habla de ese sentimiento como uno de los motores de la historia. Se nota una ambición ensayística por debajo de la narrativa, ¿te planteas salir en algún momento de la novela y escribir un ensayo? ¿Algún tema en la cabeza?

No me dejan escribir ensayo. Estoy castigado porque soy muy joven y, además, no tengo el diploma. Javier Gomá me dice que se nota que he leído mucha filosofía. De hecho, él pensaba que yo era filósofo. La verdad es que es mejor que los ensayos los escriba él. Dejando las bromas aparte, Gomá es el mejor filósofo español desde Unamuno y Ortega. Pero no descarto escribir algún ensayo de corte insistencialista. Es mi versión del existencialismo. Además, una vez Arrabal me espetó: “Tú siempre estás con lo mismo”. Así que… ¿qué otra cosa puedo ser yo, más que un insistencialista? He leído hace poco un gran ensayo de un chico alemán jovencísimo e inteligentísimo: Markus Gabriel, “Yo no soy mi cerebro”.

https://www.culturamas.es/blog/2017/03/02/yo-no-soy-mi-cerebro-de-markus-gabriel/

En fin…, de todas formas, como tú muy bien señalas, en todas mis novelas hay ensayo. Y en esta de un modo muy evidente. Aunque lo que debe predominar en una novela es siempre el elemento narrativo: la “narratividad”. La reflexión, el documento histórico, la especulación, todo eso cabe también, si se integra en la adecuada estructura narrativa y se corresponde con la trama. Lo que ocurre es que la gran ventaja de este género, como señala Milan Kundera en su gran obra “El arte de la novela”, es que incorpora perfectamente a otros géneros y disciplinas, como la filosofía o la poesía. La verdad es que estoy enamorado de esa enorme libertad que la novela nos ofrece.  

¿Qué libro estás leyendo actualmente? ¿A qué libro vuelves siempre?

Ahora mismo estoy con “No dormir nunca más”, de Willem Frederik Hermans. Una novela divertidísima, por lo que llevo leído, y de gran sustancia. Vuelvo siempre a dos libros de la misma tradición judía, uno es un libro de fe y el otro es la obra de un ateo: el Nuevo Testamento –en especial, las cartas de San Pablo- y El Castillo, de Kafka.

Gracias por este tiempo

No. Gracias a vosotros por vuestras interesantes preguntas.

Rafael Balanzá presentará próximamente Los dioses carnívoros en:  Alicante, jueves 30 de noviembre: presentación en 80 MundosGijón, jueves 7 de diciembre: presentación en La buena letraY habrá más presentaciones en las siguientes semanas.

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