Sebastián Sarmiento: “La utopía hay que perseguirla”

Por Alberto Medina

Una de las mayores matanzas en la Guerra Civil española se dio en la carretera que unía Málaga y Almería: la Desbandá. Muchas familias murieron por los bombardeos por tierra, mar y aire cuando huían de las represalias de las tropas fascistas que entraban en la ciudad.

El próximo 26 de enero en el Teatro Echegaray de Málaga, La Imprudente pone en escena Los Fusiles de la señora Carrar en el marco del 35 Festival de  Teatro de Málaga. Esta obra de Bertolt Brecht escrita durante la Guerra Civil, cuenta la historia de cómo Teresa Carrar, la esposa de un pescador, intenta mantener a sus dos hijos lejos de la guerra. Hablamos con su director, Sebastián Sarmiento.

 

Foto de Elena Guillén.

 

¿Puedes darnos unas pequeñas pinceladas de tu trabajo en el teatro?

Empecé a dirigir muy pronto, estudié Dirección de Escena en la ESAD de Málaga, y continué mi formación con grandes personas. Desde Antígona de Sófocles, mi primera obra, hasta hoy, he dirigido más de 15 espectáculos. Con La Imprudente he podido disfrutar con Animales nocturnos, de Mayorga; Don Juan enamorado, sobre textos de Tirso, Moliere, Zorrilla y Lord Byron; Romeo y Julieta, de Shakespeare; Troyanas, a partir del texto de Eurípides; Ocho, tratado de puñaladas y traiciones, de Samuel Pinazo.

¿Por qué llevar a escena Los fusiles de la señora Carrar? ¿Qué tipos de problemas se encuentran en la trama? ¿Es una obra actual?

¿Cuántas personas dejaron su casa en Alepo, Siria, buscando una vida sin bombas y cuántas se quedaron pensando que no les pasaría nada? Teresa Carrar es una mujer decidida a no tomar partido para proteger a sus hijos, a mantenerse neutral para no llamar la atención de “los generales”. Creo que, de alguna manera, nuestra sociedad es heredera de ese pensamiento, “no digas nada, y todo irá bien”.

¿Qué es lo que más te interesó de esta obra?

Fueron varias cosas, la temática, la importancia de posicionarse, de tomar partido. El hecho de ser una pieza de Brecht, el personaje de Teresa…

 

¿Cuáles han sido los aspectos que más has trabajado en esta obra?

Son varias cosas, pero sin duda, la relación entre el texto, la guerra civil y la historia que se repite. ¿Sabes cuánta gente pensó que no le pasaría nada? ¿Sabes cuántos miraron para otro lado? Pues hoy no es muy distinto. Es verdad, no hay una guerra en la puerta de tu casa.

¿Te has documentado en el episodio de La Desbandá?

Por supuesto. He podido leer mucho sobre el tema, escuchar testimonios, ver varios documentales.

¿Es la señora Carrar otra Madre Coraje?

Me gusta creer que es una Madre Coraje andaluza. Sin duda, el personaje de Teresa es un primer esbozo del personaje de Madre  Coraje.

¿Qué ha sido lo más complicado de la puesta en escena?

Afinar los detalles, cada palabra, cada gesto. Establecer las relaciones sin juzgar desde la perspectiva de hoy, sabiendo las cosas que pasaron. Y coordinar a todo el equipo, no solo los que están sobre el escenario, personas excelentes que siempre esperan una respuesta, y mi labor consiste básicamente en eso, dar la mejor respuesta que tenga.

¿Qué esperas que la gente se lleve de esta obra?

Lo que ocurrió en la carretera de Almería en el 37 ha estado mucho tiempo silenciado y no debería ser así. Por otro lado, yo siempre espero que los espectadores se diviertan, y entiéndeme bien, no se trata de pasarse toda la obra riendo, sino de disfrutar el trabajo que hay encima del escenario. Espero que salgan del teatro con muchas preguntas, y en la cerveza de después, debatan las respuestas.

 

 

Acabas de dirigir ‘Ocho, tratado de puñaladas y traiciones’, una obra profundamente llena de ideologías. ¿Sigue siendo Bertolt Brecht relevante hoy en día? ¿Cómo respondes a los que dicen que el teatro político está muerto?

Hemos agotado las entradas, y también agotamos entradas con Ocho, y con Troyanas en el Teatro Romano. Eso no es porque La Imprudente haga unas campañas de marketing brutales, ni por tener rostro televisivos en el cartel. Me gusta creer que ocurre porque las obras interesan, porque Brecht es un autor indispensable, porque cuando hay que contar algo, hay que hacerlo desde lo más profundo, ya sea más cómico o más trágico. Me encantaría saber cuál es el secreto, no lo sé, y cada función es una incógnita, pero nuestra apuesta es la de ser coherentes y contar las historias que creemos que puedan aportar algo a nuestra sociedad.

Dirigiste “Troyanas”, también un canto antibelicista. ¿Por qué es imposible aspirar a un mundo sin guerras?

No creo que sea imposible aspirar a nada, ¿creo que un mundo en paz es utópico? Sin duda, pero la utopía hay que perseguirla, aunque se aleje.

¿Has pensado en ser docente de teatro? ¿Habría que poner una asignatura relacionada con el teatro en los colegios?

Respecto a lo de dar clase, a nivel oficial no me lo planteo.  En La Imprudente tenemos El Local, y allí tenemos diferentes grupos y talleres donde enseñamos nuestra manera de hacer. El curso pasado, los alumnos del Local de La Imprudente estrenaron La Celestina en el Teatro Cánovas, y este año seguimos con proyectos. Para febrero queremos comenzar  un nuevo taller, porque los otros dos los tenemos completos.

Ya es imposible conseguir entradas para esta obra de teatro, pero muchas veces los teatros se encuentran medio vacíos. ¿Qué opinas de la gente de la televisión (y de otros espacios) que de la noche a la mañana comienzan en el teatro y llenan las salas?

Normalmente no suele ser de la noche a la mañana. No hay nada más triste que un teatro vacío, recuerdo una función, en un teatro precioso, teníamos tres espectadoras, una madre con sus dos hijas pequeñas, para ver una representación muy compleja. Eso es muy triste. ¿La solución es traer “a los de la tele”? Pues no lo sé, supongo que cada espacio apuesta por lo que cree que es mejor. Pero esta fórmula es complicada, pretender que el Teatro sea una actividad de ocio más solo conlleva la muerte del Arte. Yo defiendo que mi oficio es un Arte, y como tal, necesita tiempo, dedicación, atención, cuidado rigor y amor, mucho amor. Las producciones de las que hablas no siempre tienen este amor, pero esto no es un problema de los actores o actrices, es responsabilidad de los productores; son ellos los que deben preocuparse de hacer espectáculos que enaltezcan el alma más allá de sus bolsillos.

¿Cómo evalúas la escena teatral actual en España? ¿Y cómo evaluarías la libertad de expresión en la escena teatral española actual?

Son dos cosas diferentes. Por un lado, el panorama de la escena teatral es bastante desalentador. No hay bolos, no hay giras, y nos pone el horizonte muy lejos, pero siempre he creído que la constancia nos acercará, así que en eso estamos. En cuanto a la libertad de expresión, yo siempre he podido decir lo que  he creído que debía ser escuchado, y salvo una vez, hace muchos años (cuando el No a la Guerra) nunca me dijeron nada. Verás, creo que la Ley Mordaza es una barbaridad, y creo que lo ocurrido con los titiriteros de Granada es una atrocidad. Vivimos en una sociedad en que los chistes sobre Carrero Blanco se persiguen y condenan, y los exabruptos radiofónicos contra cualquier cosa que haga Manuela Carmena son aplaudidos. Tenemos un señor que se hace llamar periodista, como Eduardo Inda, acusado de falsear documentos contra un partido político y no pasa nada. A los del Teatro, hasta hoy al menos, nos han dejado hablar, ya tienen suficiente con ahogarnos con el IVA, ese que dicen que han bajado.

¿Qué proyectos tienes para 2018?

Esperamos que sea un año de siembra, hay algunas funciones de Troyanas en gira, y vamos a ver qué pasa con Ocho. Ahora se estrena Los Fusiles de la señora Carrar y hay varios teatros interesados. Como te decía antes, en El Local iniciamos talleres en febrero y continúan los que empezaron en septiembre. Yo tengo un proyecto en Sevilla pendiente de concretarse y de eso dependerá la producción para los teatros romanos. Un año muy cargado.

¿Qué consejo das a la gente que quiere dedicarse a la dirección teatral?

Que vaya al teatro. A verlo todo. Que lea, que escuchen música, que vayan al cine, a exposiciones… Decía Vajtangov, “Un director es alguien que sabe algo de muchas cosas”.

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