Escritores al límite de su visión

Por Sonia Rico.

Para una persona amante de las letras que pasa los días leyendo, o escribiendo, o ambas cosas a la vez, quedarse ciego puede ser una tragedia; y todos entendemos por qué ya que, de entrada, la ceguera constituye un límite importante. Sin embargo, si es una pasión grande, la ceguera solo será eso: un límite, y como cualquier límite se puede superar.

En la literatura tenemos varios ejemplos de escritores notables que han superado esta barrera y nos han dejado obras magníficas.

Empezaré con un poeta inglés, John Milton (1608-1674). Antimonárquico radical acabó abandonando la poesía para ocupar el cargo de secretario de  Comité de asuntos Exteriores en el gobierno de Cromwell. Más tarde con la restauración monárquica y habiéndose frustrado todo por lo que había luchado, y casi ciego de manera total, volvió a la poesía y nos dejó como legado la epopeya “El paraíso perdido” considerada obra cumbre de la poesía inglesa de todos los tiempos. Milton fue un humanista cristiano que armonizó en sus obras la experiencia vital con la meditación y la disciplina moral y artística.

El siguiente es Benito Pérez Galdós. Lo cierto es que solo sufrió la ceguera durante los diez últimos años de su vida. Una de sus novelas trata el tema de la ceguera. “Marianela” publicada en 1978. Esta novela relata la historia de una chica pobre y fea y Pablo, un chico ciego, que está enamorado de ella. La acción transcurre en un pueblo minero. La chica, Nela, será su lazarillo, y con el paso de los días él acaba enamorándose de ella.

Con relación a su ceguera existe una anécdota famosa. Cuando en 1919 le dedicaron una estatua en el parque del Retiro en Madrid y como Galdós no podía ya verla pidió ser aupado para tocar el rostro de la estatua. La gente que acudió a ver el monumento aplaudió emocionada y él recibió una gran ovación.

Y, por último tenemos el ejemplo de James Joyce, el irlandés más universal que padeció problemas oculares durante gran parte de su vida. Parece que fue sometido a trece intervenciones quirúrgicas incluyendo la extracción de sangre de los ojos mediante sanguijuelas, ya que en aquella época esta técnica estaba de moda.

Además, Joyce había padecido un síndrome Reiter que había sido consecuencia de una enfermedad venérea y fue tratado con los escasos conocimientos sobre la materia de aquella época, así que se sometió a tratamientos con cocaína, arsénico, dionina, colirios mióticos entre otras cosas, que no parece que mejoraran su problema. Todo esto provocó un glaucoma que convirtió la vida de Joyce en un calvario.

Actualmente, hay muchos escritores ciegos que no cejan en su empeño y en su labor literaria más allá de cualquier barrera como por ejemplo, Manuel Enríquez y Jesús Alberto Gil Pardo.

Y, es que si se ama la escritura siempre se buscará un camino porque la ceguera solo es una barrera a superar y la escritura es un modo de estar en el mundo. Estos escritores encontraron la manera de hacerlo y producir obras de gran calidad que ya consideramos clásicos.

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Una respuesta a Escritores al límite de su visión

  1. No olvidemos a uno de los grandes escritores argentinos, don Jorge Luis Borges; un hombre que hizo de la ceguera, una herramienta más para mostrarnos lo que el inconsciente colectivo intuye, pero no sabe ver.

    Eduardo Jorge Arcuri
    15 febrero 2018 at 19:41 pm

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