‘Recuerdos socráticos: Aesthetica in nuce’, una obra de J.G. Hamann

Por Ricardo Martínez.

Podríamos decir que este autor, teólogo y filósofo alemán (1730-1788) cuenta con, en principio, un atributo esencial como para despertar el interés del lector: es considerado un ‘raro’ De ahí el sobrenombre con el que se le conoce: ‘El mago del norte’ Sobrenombre que, al aparecer, aceptó de buen grado, acaso consciente de una cierta extrapolación mágica de su escritura

Pronto descubrirá el lector, no obstante, que no hay exageración en su rareza, pues los dos textos que aquí se nos presentan suscitan de inmediato la curiosidad de quien leyere tanto por el uso de un lenguaje limpio, cuidado y original, sino por el inusual planteamiento de sus argumentos. Es así que, tanto en ‘Recuerdos socráticos’ como en ‘Aesthetica in nuce’, los dos títulos aquí reunidos, constituyen el discurso de una antítesis, de una postura de abogado del diablo respecto de lo que ya en su día Isaiah Berlin señaló como una característica definitoria de este autor: “Enemigo mortal de la Ilustración y portavoz del Irracionalismo”. Vargas Llosa, un lector ciertamente atento, por su parte destacó, como uno de sus rasgos eminentemente original: “su defensa de la sinrazón –las pasiones, el instinto, el sexo, los abismos de la personalidad- como parte integral de lo humano y su idea de que todo sistema filosófico exclusivamente racionalista y abstracto constituye una mutilación de la realidad y la vida son perfectamente válidas y sus audaces teorías, por ejemplo sobre el sexo y la lingüística, en cierto modo prefiguran algunas de las posiciones libertarias y anárquicas más radicales, como las de un Michel Foucault. Asimismo –añade- resulta profética su denuncia de que, si continuaba por el camino que había tomado, la filosofía del futuro naufragaría en un oscurantismo indescifrable, máscara del vacío y la inanidad, que la pondría fuera del alcance del lector común”

Su discurso personal podriamos decir que resulta claro y sugerente a la vez, distinguible y oscuro: una forma de entender la realidad desafiante, inteligente: “Sócrates, señores míos, no era un vulgar crítico. Distinguía en los escritos de Heráclito aquello que no entendía de aquello que entendía y trazaba una inferencia muy propia y modesta de lo comprensible y lo incomprensible. A este respecto Sócrates hablaba de lectores que sabían nadar. Así, una confluencia de ideas y sensaciones en esa elegía viviente del filósofo transformaba, tal vez, sus frases en un grupo de pequeñas islas para cuya comunicación faltaban puentes y transbordadores del método.

Él mismo, no en vano, tal como se nos señala en la presentación, “exalta la intuición como verdadera forma de acercamiento a la verdad y la mísitica como vía de acceso a la realidad y al misterio”. Creó, así, de algún modo, esa crítica disímil de la realidad que, a la larga, no es sino un homenaje a la postura libre e inteligente.

Un autor, pues, sugeridor, distinto, brillante y polémico; un creador que incita al pensamiento colateral, un desafío para el lector especulativo.

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