‘Silva de varia erección’, de Marcos Matacana Martín

GREGORIO MUELAS BERMÚDEZ.

Número dieciséis de los Cuadernos de humo que edita Hilario Barrero desde Nueva York, Silva de varia erección de Marcos Matacana Martín es el tercer trabajo lírico del poeta sevillano, tras la plaquette Mirador (Cuadernos de humo 3) y el poemario Polvo en el aire (Palimpsesto, 2017).

Marcos Matacana nos entrega diecinueve poemas de ritmo imparisílabo divididos en tres partes con epígrafes tan ingeniosos como el propio título de la obra, que parodia el clásico del humanista sevillano Pedro Mejía, Silva de varia lección (1540): “Tántalo va el cántaro a la fuente”, “Más durá será” y “Teoría del pie en la rampa jabonosa”, a las que acompañan sendas ilustraciones interiores de Hilario Barrero, todo precedido por una elocuente “Poética” inspirada en el célebre verso de Juan Ramón Jiménez “que así es la rosa” y que reza:

Stercus quique suum bene olet,

pero antes, caro Fabio,

tendrás que darle forma.

Las citas serán una constante a lo largo de todo el poemario, desde la inicial de Gregory Corso hasta la final de Charles Simic, así todas las composiciones van introducidas por una cita que motiva el fondo y el tono de su escritura.

Marcos Matacana nos cuenta en impecables endecasílabos sus peripecias, y pérdidas, sentimentales entre la gracia y el puro arte e ingenio, empleando para ello un lenguaje donde consigue armonizar lo culto y lo coloquial, creando un peculiar estilo donde encontramos desde modernas referencias musicales (Dire Straits, Barón Rojo, Jim Morrison) a grecolatinas (Aristóteles, Plinio el Joven, Marco Aurelio). El autor se mueve con soltura del culturalismo, como en “Venecia, 1990”, de un exquisito barroquismo, a la desnuda sencillez, verdadero paradigma en el poema “La Gorda”, no es de extrañar que entre arcaísmos, latinismos y anglicismos se inserten vocablos populares, propios de la conversación oral, como en el poema “Vita nuova”:

Un cielo bruno sobre un mar de plomo,

septiembre presentido en el agudo

ahogado filo frío de las rocas,

en un romper de olas que repiten ,

con un vitral de sombras, para qué,

el eco, el eco, el eco, si he calmado

efímeros la sed con otros cuerpos ,

y la he olvidado al fin, con dos cojones.

Pero no acaba ahí el virtuosismo de Marcos Matacana en el empleo de las formas clásicas, además de la silva que da título al conjunto, también nos entrega un soneto blanco, “A Rosa”, entre otras combinaciones de estrofas simétricas.

En definitiva, Silva de varia erección es un poemario coherente en su discurso, desenfadado y alegre en ocasiones, que viene a confirmar a un autor original en su manera de decir las cosas que nos vulneran y excitan, y que a la postre nos constituyen.

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