Los misterios de la música al descubierto en ‘Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock’

AASHTA MARTÍNEZ.

El mundo del rock, como otros tantos universos, está lleno de rumores, mentiras y malentendidos. Algunas leyendas son bastante creíbles. Otras, mucho más inverosímiles, son meros bulos sin pies ni cabeza que mucha gente se cree a pies juntillas a pesar de todo. Y el libro Paul está muerto y otras leyendas urbanas del rock (Errata Naturae), escrito por Héctor Sánchez y David Sánchez (en calidad de ilustrador), da buena cuenta de ello, a través de 33 historias totalmente reseñables (y para todos los gustos).

“El mundo del rock ha sabido crear y recrear sus propios mitos urbanos de manera inigualable y para todos los gustos: delirantes, excesivos, crueles, escatológicos, trágicos, heroicos, patéticos…”, aseguran los autores de este ameno manual.

Las historias, recogidas por el periodista salmantino con acierto y bastante sentido del humor, abordan, entre otras cosas, las muertes prematuras y extravagantes de algunas estrellas del rock. En su día, por ejemplo, se comentó que una bronconeumonía fue la causa oficial de la muerte del cantante Freddie Mercury.  Pero lo más curioso vino después: tras su fallecimiento, comenzó a comentarse el contenido de su testamento y los principales beneficiarios del cantante fueron los compañeros más fieles e incondicionales que tuvo, esto es, sus gatos.

Pero no solo de muertes vive el hombre morboso. Por eso, el libro también recoge un clásico como es el de las desapariciones inventadas. En esto, la historia de Paul McCartney se lleva, sin duda, la palma. Sánchez recoge todos los detalles de aquella leyenda urbana tan mediática que aseguraba que el cantante de los Beatles resultó muerto en un accidente de tráfico en noviembre de 1966, y que el actual es un doble que se eligió a través de un concurso organizado con ese fin.

Tampoco escatiman los autores en líos de faldas. Una de las historias más curiosas es la supuesta noche en que David Bowie y Mick Jagger se lo montaron juntos. Los Rolling Stones triunfaban en esa época con un tema llamado Angie, del que se dispararon las insinuaciones. Para algunos, el nombre de la canción era un homenaje a la primera mujer de Bowie, con quien Mick habría tenido un idilio. Sin embargo, para otros, bajo ese nombre se escondía una identidad masculina que no era otra que la del Duque Blanco —algo que surgió tras unas maliciosas declaraciones de Angela Bowie que dieron lugar a la leyenda urbana—.

Y no podemos dejar de lado las historias más divertidas e irreverentes. Por ejemplo, la que cuenta que los Beatles fueron instruidos para comportarse debidamente ante la reina. “John Lennon extendió el rumor de que el grupo había fumado marihuana justo antes de recibir la Cruz de la Excelentísima Orden del Imperio Británico”, explica en el libro Sánchez.

En definitiva, un libro redondo para los melómanos y curiosos ávidos de salseo.

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