Tau (2018), de Federico D’Alessandro – Crítica

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Por Jaime Fa de Lucas.

Netflix vuelve a las andadas con Tau, un bodrio de ciencia ficción que directamente te puedes ahorrar. Un científico secuestra a una ladrona para implantarle un chip en el cuello. Ésta, tras escapar de forma inverosímil de la celda en la que estaba encerrada, descubre que el científico tiene instalado un sistema de inteligencia artificial que lo controla todo, desde drones limpiadores hasta un robot asesino, y no puede escapar.

Los problemas narrativos de Tau empiezan cuando se hace evidente que el chip que tiene la protagonista en el cuello apenas tiene relación con la IA. En teoría, el científico necesita que la chica haga unos tests para completar al 100% el proyecto, pero esto es una simple excusa para que tenga sentido la historia. D’Alessandro podría haber acudido al propio Netflix para informarse un poco sobre cómo funciona la inteligencia artificial, ya que cuenta con el recomendable documental AlphaGo (Greg Kohs, 2017), que trata este tema con bastante precisión.

La atrocidad no acaba aquí. El científico dice que es el sistema de IA más avanzado del mundo, pero éste puede descontrolarse y establecer vínculos con lo que a priori son enemigos, además de no saber cosas básicas y comportase como si fuera un niño pequeño con pataletas del tipo: “soy una persona, no soy una máquina” –y cuando hace algo mal, papi le castiga borrando parte de su código–. Lo peor de todo es que la tecnología funciona como mero decorado, pues no se profundiza en absoluto. Parece que lo único que se busca es antropomorfizar a la IA para que el espectador empatice con ella como lo hace la protagonista. Obviamente, las ambiciones de la película son escasas tanto a nivel narrativo como intelectual.

El final de Tau es especialmente patético. Tras una situación de chiste en la que la protagonista tiene que activar un sensor con la mano amputada del científico, pero ésta no está caliente y tiene que frotarla con su propia mano para darle calorcito –como si de una mañana de invierno sin guantes se tratara–, la chica consigue activar la autodestrucción de la casa –algo indispensable para todo científico, algo que con un simple gesto borre el trabajo de años– y apagar el robot asesino que justo en ese momento la estaba atacando. Se derrumba la casa, pero sobrevive un dron roto. Y en ese dron roto, adivinen… sigue la IA presente, como si la película no supiera la diferencia entre hardware y software. Visto lo visto, en julio me voy a llevar el ratón del ordenador de vacaciones a ver si cojo wifi en algún bar.

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4 respuestas a Tau (2018), de Federico D’Alessandro – Crítica

  1. perdí mas de dos horas en la película mas aburrida ever, no hay accion, es como ver una copia barata de wall-e

    vicku
    1 julio 2018 at 14:43 pm

  2. callate vos que con la mala onda que escribis debes ser argentino, un boludo careta que seguro los papis le pagaron para que sea algo que nunca llega a ser y te ganaste un currito escribiendo boludeces para seres mediocres como vos, esta muy buena la peli si lo ves desde un lado de vida mas filosofico por asi decirlo, si quieren ver rapido y furioso o alguna pelicula donde muchos huevos se maten a golpes y vayan de putas, no creo que les guste, como al salame que escribio esto atras de un escritorio, resentido y frustrado porque no gana fama, la peli tiene una nota espiritual, de la manipulacion que vivimos como seres y muchas cosas mas que analizar, es un buen comienzo para mostrar hacia donde se encamina la humanidad y tal vez…de donde viene, o viceverse…o ambas, para pensar, no se la pierdan!

    marina
    5 julio 2018 at 6:08 am

  3. ¿donde vi esto antes?

    alfred
    9 julio 2018 at 21:51 pm

  4. No pude pasar de la mitad de la peli. Me bajé del carro cuando el tío aparece con bolsas de la compra llenas de… ropa sexi para la tía. (ejem…)

    Las cosas que apuntas ya hacen sospechar a una mente avispada que esta peli es de encefalograma plano. Ya al principio, cuando se fugan de las jaulas, se carga la verosimilitud a martillazos. ¿En serio hay una fuga de gas, una explosión del cagarse, gente corriendo por el piso y tocando cosas… y la IA se “despierta” cuando intentan salir por la puerta principal? ¿hola? ¿cámaras, drones, sistemas de seguridad por todos lados?

    Netflix es de dos extremos. O te crea un producto innovador, lleno de ideas frescas y que genera debate, o te hace un bodrio infumable que da vergüenza ajena.

    Kualdam
    16 agosto 2018 at 3:20 am

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