Cómicos muertos que vienen de muy lejos en “Un Musical Barroco”

Por Horacio Otheguy Riveira

No se puede ser más original en el mejor sentido de la palabra; es decir, allanando camino pedregoso con más amor y buenos recursos escénicos que estridencias sensacionalistas. Un musical barroco cuenta de entrada con el apoyo del público, encantado ante un piano a cuatro manos que le instala en un tiempo lejano, mezcla extraña de cine mudo y sonoro con variedades. Lo demás empieza pronto: una feliz búsqueda y encuentro de modos y maneras de entrar en episodios reales y ficticios a través de tres pilares del teatro: el humor, la música y los intérpretes a cara descubierta.

Tomando como referencia el periodo barroco, se rinde farsesco homenaje a nuestros antepasados teatrales, desde el más insigne escritor hasta el más humilde de los juglares. Para ello nada mejor que esta troupe de cómicos del Siglo de Oro cuyo carruaje desbarrancó rumbo a una de sus múltiples y representaciones. Son fantasmas que al fin liberan toxinas largamente guardadas, nos confiesan dimes y diretes entre textos musicados de Calderón de la Barca, Lope de Vega, Jorge Manrique y ráfagas de William Shakespeare, entre otros autores. El juego resulta muy logrado y a ratos descompensado a fuerza de regodearse en los clichés típicos del género, cuyo principal enemigo es la sobreactuación reiterada a través de personajes que no evolucionan en escena, sino que se repiten entusiasmados con sus primerizos hallazgos.

No obstante, cuando parece que el espectáculo decaerá irremediablemente, resucita con fuerza, gracias a la notable selección de clásicos adaptados con brillante espíritu narrativo y eficaz sentido del humor, y sobre todo, mejora mucho el clímax general un asunto que se va abriendo camino con elegancia, creando insólito suspense: el misterio de una rejilla que temen atravesar por diferentes motivos, ya que probablemente sirva para abrir la espita de una salida inesperada. Un cambio de rumbo donde nada nuevo parecía posible.

Y es que esta particular familia de comediantes cree estar atrapada en un espacio-tiempo indefinido hasta que descubre el extraño poder de cambio de una trampilla de metal como puerta entre dos mundos. No tardan en aparecer conflictos entre los integrantes de este extraño limbo; algunos tratan de salir, otros prefieren permanecer en la tranquilidad de lo ya conocido. En cualquier caso, intentan descubrir qué es lo que los mantiene suspendidos en el tiempo, tratando de no olvidar quienes fueron, reconociendo y analizando tanto sus anhelos, como sus más oscuros secretos y, como buenos cómicos, realizando incansablemente su labor de actores, reviviendo así sensaciones y emociones de cuando estaban vivos, algunas ya oxidadas por el paso de la eternidad.

 

  • Autoría Proyecto Barroco / María Herrero
  • Dirección María Herrero
  • Música original María Herrero (voces y piano) / Gloria Lamadrid (piano)

REPARTO

Esther Acevedo Antonia

Víctor Antona Federico

Ana Crouseilles Gabriela Rouge

Arantxa Garrástazul Ceci

Eduardo Gutiérrez Juan de Ochoa

Aitor de Kintana Diego

Amaranta Munana Rita

Ana Paradinas Catalina Rouge

Músicos: María Herrero / Jaime Menéndez, Gloria Lamadrid

Primera Ayudante dirección Ana Crouseilles

Segundo Ayudante dirección Aitor de Kintana

Iluminación Pilar Valdelvira

Audiovisuales y fotos Aitor de Kintana

Vestuario Karmen Abarca / Matias Zanotti

Producción Proyecto Barroco / María Herrero / María Moral

Asesoría histórica Juan Carlos González

Fiesta Corral Cervantes. Domingos, 20,30 horas hasta el 29 de julio 2018

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