‘La casa del reloj en la pared’, de John Bellairs

IRENE MUÑOZ SERRULLA.

Lewis acaba de perder a sus padres en un accidente. Con tan solo diez años se ve obligado a cambiar su vida radicalmente e irse a vivir con su tío Jonathan a New Zebedee. Una vez que llega a la mansión de su tío conoce a la señora Zimmermann, vecina y amiga de su tío. No pasará mucho tiempo antes de que Lewis conozca la verdadera naturaleza tanto de su tío como de su amiga: ambos son magos. Resulta divertido, y envidiable, cuando Lewis puede situarse, por ejemplo, en batallas épicas de la historia y decidir qué va a pasar e incluso tomar parte en la misma; pero lo más interesante es la trama en sí.

La mansión en la que vive su tío Jonathan pertenecía antes a una pareja de magos, el matrimonio Izard. En toda buena historia de magia y misterio, debe de haber buenos y malos. Afortunadamente, el lado de Lewis es el bueno y el de los Izard el malo. Estos habían luchado toda su vida de magos para conseguir el fin del mundo y ahora es tarea de la señora Zimmermann, Jonathan y Lewis. Pero ¿qué pasa con ese reloj que aparece en el título del libro? Ese es el eje alrededor del que gira el desarrollo de la historia casi desde principio a fin.

Por el camino, Lewis hace amigos en el colegio y se ve obligado a tirar de la magia de su tío para conquistar esas amistades, esto le llevará a descubrir que él mismo es un mago en ciernes. A la vez, la aparición de Tarby (el proyecto de amigo) permite al autor intercalar la trama de Lewis con su familia y de Lewis al margen de esta. En el primer caso, encontramos el intento de protección por parte de los adultos hacia Lewis; en el segundo, descubrimos el espíritu aventurero de Lewis, a pesar de los miedos lógicos de las peculiares aventuras, Lewis nunca da un paso atrás.

Además, Bellairs nos regala una serie de situaciones que combinan magia, humor y misterio a partes iguales. La magia es el factor predominante y también el punto de partida para las situaciones de humor y de misterio. La relación entre Jonathan y la señora Zimmermann representa la clave humorística; sus conversaciones disparatadas nos llevarán a querer volver atrás en la lectura para comprobar si nos hemos perdido algo. Los toques de misterio se dan sobre todo en la mansión; el gran número de habitaciones, la oscuridad, las casas del vecindario (una en particular), los paseos en coche y, especialmente, el reloj de la pared.

A través de una historia juvenil, Bellairs nos da la posibilidad de pensar sobre la dualidad bien y mal, sobre las relaciones escolares de los niños (los que lo tienen fácil porque son célebres al destacar en una disciplina y los que son solo del montón porque sus virtudes son solamente comunes), la amistad, la capacidad que algunas personas tienen para ayudar a resurgir a otras y algún que otro tema más hacen de este libro no solo una lectura juvenil, sino también para adultos dispuestos a abrir la puerta a la magia durante unas horas de lectura.

John Anthony Bellairs (1938-1991), fue un autor estadounidense que destacó en la novela de fantasía y de misterio; no se puede decir que alcanzó más reconocimiento tras su muerte, ya que sus obras han sido bastante premiadas, pero sí es cierto que su legado de misterio continúa y está alcanzando importantes manifestaciones tanto en literatura como en cine. La casa del reloj en la pared es una obra de 1973, casi una de las primeras, que dio vida a Lewis Barnavelt que se convertiría en protagonista de un total de doce novelas juveniles (unas escritas en solitario por Bellairs, otras junto a Brad Strickland y otras ya solo por este último).

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